Dos semanas después… Rio al ver corretear a Lulu de un lado a otro, me alegra saber cómo se ha acostumbrado a estar acá conmigo. Llevamos dos semanas y media rodeada de árboles sin hojas, el invierno ya está aquí, el otoño dejo sin hojas algunos árboles, solo los pinos siguen verdes y el césped rodeado de hojas naranjas. El frio es algo soportable, el poco sol que aparece calienta un poco mi piel descubierta. Con un libro en mis manos y la correa de Lulu en otra, ella corretea por todos lados, olfatea y se vuelve loca cuando ve algunos roedores. Encuentro una piedra llena de hojas y decido sentarme para despejar un poco la mente, abro el libro y continúo en donde quede. Es increíble, me leí en dos días el libro que mamá me regalo, necesito los otros para terminar la saga, no soy muy f

