Totalmente entumecida y con pesadez en mis ojos los abro de a poco, quejándome trato de no recibir el resplandor de las luces blancas en mis ojos, aprieto y parpadeando repetidas veces, logro enfocar mi vista. Viendo a ambos todo es de color blanco, las paredes e incluso las cortinas que con suavidad se agitan, tratando de moverme porque de verdad mi cuerpo lo necesita, escucho esos sonidos de aparatos de hospital por todo el lugar. Subiendo mi mano veo una intravenosa en mi mano izquierda, llevando mi mano libre toco mi cara y un fino tubo rodea la mitad de mi cara. Quejándome aún más, trato de hablar, mi boca seca, de verdad que este es el momento donde anhelo un vaso lleno de agua. –Necesito, agua... Por favor... – ¿Samantha? –esa voz ronca y gruesa, pero con un tono preocupado se e

