Exactamente una hora me tomo para venir a mi nuevo trabajo, al llegar la chica de ayer, Luisa, me entrega un colgante el cual llevan todos los trabajadores, me despido de ella y espero frente al ascensor. Arreglo mi ropa y dejo salir un profundo suspiro, escucho las puertas abrirse, espero que las personas salgan y luego entrar. Solo voy yo o eso creía, la mano de alguien evita el cerrar de las puertas y el dueño de esos ojos azules y cabello n***o aparecen, me mira sorprendido para luego darme una agradable sonrisa. –Hola, buen día señorita Evak... –asiento y le doy una sonrisa de boca cerrada. –Buen día señor Luke. Me sonríe, a decir verdad, no es ningún señor, le calculo unos treinta, lo guapo es tan visible, de seguro unas cuantas estarán derretidas por él. – ¿Que piso iras? –E

