En cuanto sonó la alarma a las 4:30 de la mañana, no pude soltarme del abrazo de Richard. Su pene endurecido se coló entre mis piernas, se movió y me abrazó con más fuerza para que mi cuerpo presionara su m*****o. Me dejó caer con suavidad a su lado para llevar su mano a mi cintura. Me miró y permaneció con la mirada fija en la mía, su mano se deslizó hacia el sur de mi cuerpo, buscaba esa parte de mi cuerpo que tanto le gustaba. Círculos se trazaron en mi punto débil, mis piernas cedieron ante sus delicadas caricias. Deslizó su mano por mis piernas y palmeó mis muslos para que los separara. Apenas estuve abierta para él, sus dedos entraron en mi v****a con suavidad y me invitaban al placer sin tabúes. Gemí y moví mis caderas ofreciéndole mi coño para que entrara aún más en mí. Era tan pla

