Capítulo 4

2049 Words
Día 2 (Gaby)   Esa mañana fue bastante normal, me dolía un poco la cabeza y tuve que ponerme algo de hielo para dispersar el dolor, pero todo se sentía diferente. Me vestí de forma rápida con el uniforme, el día de hoy sería algo diferente al anterior y tenía mis planes, esta vez mi venganza sería algo diferente de lo normal y esperaba que de esta forma ciertas cosas funcionaran mejor, pero más allá de todo ya tenía casi todo el plan, me faltaban detalles pero se acomodarían de forma rápida.   —Buen día señorita, el desayuno ya está en la mesa —Dijo la señora Paula y yo asentí con la cabeza.   Recientemente conocí a Paula, la sirvienta más antigua de la casa y una especie de madre para Mar, cosa que al principio me preocupo bastante. Pensar que la persona que más la conocía podía descubrirme, pero al final esa sensación se me fue, después de todo no la ve desde los nueve años y estando tanto tiempo en coma claramente su actitud podía cambiar. Ahora me siento más tranquila y dispuesta a enfrentar lo que vendrá.   Hoy teníamos clases de gimnasia y nos tocaría estar en los vestidores, cosa que claramente podría ser muy beneficiante para mi venganza. Creo que no expliqué quien es Gaby, ella es una chica que solía ser mi amiga antes de lo que pasó con mi hermano y que luego se convirtió en una de mis más fuertes acosadoras. No tanto como otros y por eso es la segunda, creo que no fui clara respecto al top de venganzas.   Yo hice una lista con todos los nombres de los acosadores de los cuales me vengaré y los anote del más suave al peor, ósea que los menos acosadores están arriba y los otros debajo. Mi venganza irá empeorando a medida que vayamos bajando en nombres, por eso mi hermano es el último de la lista, el será mi confrontación final y la persona que pagará más caro toda esta contienda.   Me senté a desayunar tranquilamente y mis nuevos padres también se sentaron conmigo y mi nuevo hermano parecía bastante alegre mientras me daba un golpe en la espalda. Me sentía más contenta ahora que había más gente en la mesa, no era algo tan común en casa, si bien mamá me daba de desayunar, no estaba luego y eso era algo bastante agobiante, aunque ellos son todo lo contrario, siempre están.   —¿Cómo te fue ayer cariño? —Preguntó de repente el hombre.   —Fue interesante, hice muchos amigos —Contesté sonriendo y el chico a mi lado me vio de una forma rara.   —Me contaron ayer que montaste un espectáculo y que golpeaste a una compañera —Dijo el de repente a lo que mis nuevos padres se alarmaron.   —¿Cómo que golpeaste a una compañera? —Preguntó la mujer y yo asentí, que más daba, no podía mentir.   —Ella estaba viendo el video de una chica suicidándose y se reía, ¿Qué querían que hiciera? La golpee para que aprende a no burlarse de las personas a sus espaldas —Solté molesta y ambos se observaron.   Ellos sabían más allá de todo mi situación, para ellos yo era un niña de nueve años atrapada en el cuerpo de una mujer de diecinueve y eso podía resultar algo extraño. La vida por lo general era algo subjetiva y a mi me tocaría continuar cada movimiento como el anterior, las cosas eran más predictivas así. Me fui en el coche de mi nuevo hermano el cual me dejó bastante cerca de lo acordado. Antes de entrar a clases pasé por una tienda esotérica para cómprame mi tarot, porque yo solía practicarlo pero ahora en este cuerpo, la verdad no es que pueda encontrar esto en el cuarto de una chica que nunca lo ha hecho.   Luego entre en la secundaria todo normal y tranquilo, pasé casi todas las clases muy entretenida, un rato estuve viendo como se escondían de mi y me tenían notorio miedo, luego me puse a jugar un poco con mi tarot nuevo, aunque no mucho porque tenía que limpiarlo y consagrarlo, algo que claramente aún no había hecho. Por eso me aseguré de comprar algunos inciensos, estos siempre ayudan en estas ocasiones. Pero el tiempo se hacía diverso y finalmente la hora había llegado, gimnasia resultaba una de las materias más aberrantes que podía tener, pero siempre la disfrutaba.   Nos tocó jugar al voleibol y la verdad estaba emocionada, no solo porque era un deporte en el que era buena sino por la persona que estaba en el equipo opuesto, realmente era emocionante poder verla ahí. Gaby estaba riendo con sus amigas mientras se preparaban para jugar y yo me posicione delante de ellas. Cruzamos miradas de forma rápida y repentina, eso era claramente algo que me gustaba, darle una mirada de venganza a mi victima y esperar a que se preocupase o simplemente pusiera una expresión de no entender, era algo bastante normal.   Comenzamos a jugar y yo no me pude contener, luego de unos minutos de partido exitoso, envié mi pelota en dirección a Gaby quien fue herida rápidamente y llevada a enfermería, la verdad si me burlé bastante de ese hecho y esperé con mucha simpatía que la situación se acomodara. Después el partido volvimos a los vestidores a cambiarnos el uniforme deportivo, me quedé más tiempo de lo normal esperando que ella viniera y así fue.   Gaby apareció para cambiar su ropa y yo aproveche el momento para tomarle fotos de forma disimulada mientras se cambiaba la ropa. Me fui sin siquiera mirarla y ella me observo detenidamente mientras me iba para luego seguirme y enfrentarme. Sus ojos se veían bastante rabiosos y yo realmente estaba dándole poca importancia, lo que menos me importaba era lo que ella tenía para decirme, pero de todas formas me quedé.   —¿Qué fue eso Mar? —Preguntó ella, curiosamente conocía el nombre aunque era la primera vez que interactuaba con este cuerpo.   —No se de que me hablas —Contesté tontamente y ella me quedo viendo.   —No te hagas la tonta, las dos sabemos que me golpeaste con la pelota adrede —Siguió diciendo bastante exaltada y yo solo supe sonreír.   —Esa sonrisa es la misma que me diste antes de golpearme, ¿Quién eres y que problema tienes conmigo? —Sus preguntas eran freneticas y yo me reía de solo pensar que tenía que responderlas.   —Seguro conoces a Noha —Susurré tranquilamente como si se tratase de un secreto y ella me observo confundida.   —¿Cómo conocer a Noha? Tengo entendido que estuviste en coma por diez años, no hay forma de que la conozcas —Sus palabras ahora sonaban confundidas más que molestas y entendía claramente porque.   —¿Y si te digo que yo soy Noha y poseí el cuerpo de Mar? —Pregunté a lo que esta abrió los ojos de par en par.   —Eso es imposible —Soltó sin más y yo le sonreí.   De repente las luces comenzaron a parpadear causando que ella se aterrara, mi mirada era absolutamente aterradora y ella ya no pudo más con ello, gritó fuertemente y echo a correr sin decir nada más, eso era absolutamente gracioso y me comencé a reír, aunque no entendía porque parpadeaban las luces. Pero me dio igual, fue absolutamente espectacular de todas maneras.   —¿Funcionó? —Preguntó una voz a la distancia y pude ver a una chica menuda que se acerco a mi.   —¿Quién eres? —Pregunté yo también y ella me dio una cálida sonrisa.   —Soy Sofía y fui quien jugo con las luces —Contestó sin más y siguió hablando tras mi cara de confusión— Las escuche discutir y oí lo que dijiste, por eso decidí ayudarte, porque conociste a Noha —Espetó alegremente y yo me pregunté de donde la conocía.   —¿Conoces a Noha? —Mi curiosidad era demasiada por lo que tuve que preguntar.   —Si, aunque nunca pude interactuar con ella y vi que estas vengándola, por eso quiero ayudar —Sus palabras eran cálidas y suaves, algo de ella me transmitía confianza.   —Claro —Fue lo único que dije y ambas fuimos a almorzar para que luego yo pudiera irme a casa.   Quise aprovechar ese momento en la cafetería para subir las fotos, aún quedaba un rato de clases y quería ver la cara de todos cuando vieran esas fotos. Por lo que me senté tranquila mientras Sofía iba por los almuerzos, ella observó la computadora que había sacado de mi mochila y como lentamente iba pasando las fotos del celular a la computadora y abriendo una cuenta privada y protegida conectada al blog de la escuela. Subir la foto fue fácil, ponerle un pie de nota no lo fue.   “Que bien luce la becada, ¿Qué opinan chicos? No creo que cobre muy caro, es pobre de todas formas”   Algo clasista mi comentario, pero solo de esta forma puedo tener el impacto que deseo y así fue. Al poco tiempo todos estaban abucheándola y los chicos le lanzaban comentarios obscenos, es triste pero lo merece. Llámenme como quieran, soy un fantasma vengador no un fantasma feminista, no me porque estoy acá para vengarme, aunque si me importan un poco, después de todo una de mis victimas será el depredador s****l del director, ese sujeto tiene que dejar de acosar estudiantes.   Sofía parecía divertida, me contó que en el pasado le hicieron algo así a Noha y yo lo recordé, es cierto, yo también fui victima de esto y con más razón siento que hice lo correcto al hacérselo a ella. Después de todo fue Gaby quien tomó la foto que luego fue subida por las otras chicas, ella es la culpable de gran parte de mi sufrimiento y merece pagar por ello, ya que la vida no me dará lo que deseo, yo misma me lo daré y le haré tanto daño que deseara no haberme conocido nunca.   Terminé de comer sin darle demasiada importancia a todo lo que estaba a mi alrededor y me preparé para poder irme a casa, no sin antes salir triunfante frente a Sofía que me veía con ojos llorosos, estaba llorando, que poco me importa. Al solo darle una mirada se aterro de inmediato y mi rostro serio, confuso y algo triste salí de la secundaría. El tiempo se estaba agotando y yo estaba feliz de que finalmente todo estuviera terminando como yo quería, la vida es más de lo que somos y de lo que deseamos, en realidad es todo lo que hacemos para lograr lo que somos y lo que deseamos.   Me fui de ahí sonriendo y tras darle una última mirada a la secundaria, dije en un tono muy seguro.   —Adiós, volveré mañana con más venganza   (Tiempo después)   El detective los observaba a todos con confusión y de repente se dirigió a algunos estudiantes esperando sus respuestas. Estos no querían hablar del tema, pero ya había tres asesinatos que involucraban a una chica de diecinueve años pero nadie sabía decir nada respecto a ello. El seguía confundido pero nadie quería cooperar, eso volvía las cosas un tanto más complicadas para el hombre.   —Deje de insistir, ya le dije que mi hermana no es una asesina y dejé de culparla de algo que no hizo —Soltó el chico enfrente del detective y esto confundió más al hombre.   —Hay pruebas en su contra —Dijo calmado el detective.   —Están mal —Dijo el chico y el hombre no supo que más decir.   Todo esto era demasiado extraño, un hombre de cuarenta años, su hija e incluso otro muchacho desconocido habían sido apuñalados cruelmente y el arma homicida estaba en manos de la chica, además había testigos que aseguraban que la joven había dejado los lugares donde las victimas fueron encontradas cuando los hechos ocurrieron. No era algo que se estaba inventando, realmente habían pruebas sólidas que la incriminaban y sin algo de información jamás podría ayudarla a salir de prisión.   —De verdad necesito que me ayudes o no podré sacar a tu hermana de la cárcel Hernán    
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