Miré el techo mientras compartía cama con mi preciosa mujer a mi lado, inevitablemente pensaba en lo desastrosa que podía resultar la vida, al mismo tiempo era una clarividencia de belleza. Mis ojos estaban enamorados de la bella flor que se encontraba a mi lado, cada momento para mi era absolutamente perfecto y más cada vez, la realidad se volvía bastante misionera y triste, pero yo me encontraba feliz, demasiado feliz y era incapaz de entristecerme por absolutamente nada, no es muy real de mi parte pero es lo mejor.
Seguí mirando Netflix, mientras la bella chica a mi lado dormía, decidí ver la serie que estaba viendo antes de suicidarme y está era una historia de un Príncipe que es asesinado y su hermana gemela se tiene que hacer pasar por el por el resto de su vida. Algo triste cabe aclarar, pero la vida muchas veces es así y aunque podamos pensar que tenemos una manera de evadir el destino, la verdad es que no. Lo más triste de todo es que la flecha que atravesó al joven Príncipe, en realidad fue apuntada hacía la hermana gemela, pero al ser iguales y estar vestidos como no deberían, el pagó las consecuencias.
No me cuesta pensar ni por un minuto que mi vida es igual de penosa, estoy obligada a hacerme pasar por una chica que no soy y eso me frustra hasta limites insospechados, odio está vida que me tocó enfrentar y desearía que las cosas realmente fueran diferentes, pero parece que no siempre el destino se cumple de la forma que esperaríamos que sucediera, al final la vida es tan misteriosa que puede convertirse en algo que odiamos y que anhelamos a la vez, es el misterio de la vida, uno de los más maravillosos que pudieron existir y extravagantes al mismo tiempo. Al igual que mis recuerdos, prósperos y reales, al final la vida es de está manera.
Mis ojos se desviaron al chico enfrente de mi, el parecía bastante contento de verme y me abrazó de inmediato, yo correspondí su abrazo sin saber que un día odiaría esos mismos brazos que hoy amaba y anhelaba. Pensar en eso me hacía sentir que de alguna u otra manera podía con el reto solo sin pensar en nada. Sus ojos se iluminaron cuando nos separamos y de inmediato pensé en esa belleza que tanto lo caracterizaba. Mi hermano era extremadamente guapo, apuesto, alto, sencillo y amable, además de chistoso y charlatán, pero eso es una historia aparte.
Verlo me hacía pensar que talvez, solo talvez, no había errado tanto en la forma en que lo describí una vez, si parece haber madurado mucho y se le nota el porte, el talento, la belleza y la lealtad en cada parte de su cuerpo, pero al mismo tiempo eso lo vuelve tontamente irracional y algo estúpido, aclaro que estoy siendo totalmente bondadosa con el, no es una persona muy inteligente y tampoco tiene dos dedos de frente, solo su alegría y gracia es lo que lo vuelve un ser humano más o menos decente.
—Hermanita —Murmuró el con tranquilidad, yo sentía una punzada en la cabeza que me perforaba los tímpanos.
—¿Por qué eres tan irreflexivo? —Pregunté yo y el solo sonrió.
—Ya sabes cuales son mis planes, no entiendo porque te entrometes en lo que será mi destino —Sus palabras sonaban demasiado ególatras para una persona que no tenía mucho que opinar, el no era más que una persona de clase media, ¿Por qué se esfuerza tanto en volverse vip?
—No digas tonterías, solo eres un segundón de clase media, deja de intentar escalar una montaña que es demasiado empinada para ti —Intenté por enésima vez hacerlo entrar en razón, pero era totalmente inútil, cuando a este sujeto se le mete un piojo en la cabeza, ni a chancletazos se lo sacas.
—Deja de insistir Noha, es una tontería lo que dices, continuaré este plan y destacaré como siempre debió ser. Tu quédate en tu miserable vida de segundona y yo me voy a volar sobre el monte Everest —Terminó de decir para luego irse, yo seguía molesta, ¿Cómo podía ser tan idiota?
—Deja de pincharle el globo a tu hermano —Escuché la voz de mamá a lo lejos.
—¿Pinchar? ¿No te das cuenta de que su sueño es una completa locura? Estoy cansada de que me arrastre en sus tonterías, quiero que se dejé de molestar y pasé inadvertido de una vez. Sus tontas ganas de ser el centro de atención constante me tienen realmente harta —Esas fueron las últimas palabras que le dirigí a mi madre en el día y me hicieron darme cuenta de que realmente la vida es tan impredecible que algunos detalles se nos escapan de las manos.
Mi segundo año de secundaria era bastante bueno y no tenía ningún problema. Me llevaba bien con mis compañeros, mi estatus de clase media era bastante habil y solo me tenía que preocupar por pasar inadvertida en la cafetería, solo tenía que evitar las mesas vip y todo estaba perfecto. Pero era muy difícil pasar inadvertida cuando mi hermano se había postulado para presidente del consejo estudiantil y después de bastante batalla, finalmente había quedado peleando contra una chica llamada Constanza y ella era el único oponente que le quedaba al idiota de mi hermano.
Era raro que una chica aplicara para esto, pero era evidente la razón de porque lo hacía, ella solo quería abolir el patriarcado que gobernaba a la escuela y era evidente que nada cambiaría a menos que una mujer tomara el poder. Sabía que no tenía que preocuparme, nadie votaría por ella, la mayoría de los estudiantes eran hombres y lo suficientemente inteligentes como para saber que no podían darle la libertad a una mujer, ellos temían que pudiera convertir el patriarcado en un matriarcado.
—No debiste dejar a tu hermano hacer semejante estupidez —Dijo de repente mi mejor amiga.
—Lo se, yo tampoco quería que lo hiciera, pero no hubo manera de detenerlo. Ya sabes como es, siempre queriendo llamar la atención —Solté molesta, amaba a mi hermano pero odiaba que se comportara de está forma.
Sabía que en parte yo era culpable de ello, el no sabía que hacer y desarrollo este tipo de personalidad. Cuando era niña demandé demasiada atención de mis padres y a el lo descuidaron mucho, debido a esto desarrollo este horrible patrón de querer ser el centro de atención. Ahora no tengo más remedio que soportar sus tonterías constantes que nos hacen darnos cuenta de que es más idiota de lo que pensamos, pero la realidad es tan subjetiva que al final no importa, porque somos de está forma para ser parte del mundo que hoy nos completa.
Luego de eso las cosas se dieron sin contratiempos, yo pasaba tiempo con mis amigas y mis compañeros disimulando los problemas, viendo mi serie de Netflix y esperando haber cual sería el resultado de las tonterías de mi hermano. Yo voté por Constanza, se que es una tontería completa, pero estoy en contra de este patriarcado al que estamos sometidas y por eso la mayoría de las mujeres la votamos a ella, para ver si tenemos la suerte de que gane y de está forma hacer más sencillo lo que nos quedé de estudios en este agonizante lugar.
En cierta forma nos consolaba tenerla a ella en nuestra vida y nos hacía sentir que éramos más felices y completos de lo normal. Cuando una persona te da seguridad y te hace sentir que puedes contra todo, es porque esa persona es la indicada a seguir con tu vida, pero más allá de todo seguía siendo la misma historia. Mi hermano se había enamorado de Constanza, pero no podía estar con ella porque era su rival política, lo se, el era algo estúpido en muchos aspectos y eso me causaba tanta pero tanta gracia, que era insoportable vivir en ese ámbito.
Mi hermano perdió las elecciones, no se como pero ganó Constanza y eso destrozó por completo a mi hermano, no solo porque había perdido su oportunidad de destacar, también porque sabía que para los demás era peor que los becados y ser peor que los becados es la peor maldición que le pueden echar a cualquier persona de clase media, es triste pero totalmente real, aunque yo creí por un momento que eso no me afectaría, que equivocada estaba respecto a las estúpidas acciones del inepto de mi hermano.
La cuestión es que no duro ni una semana en medio del acoso y le suplicó a mis padres que lo sacaran de ahí, cosa que hicieron y de está manera terminamos así. La semana siguiente mi hermano partió con una valija a otro departamento y ahí se quedó esperando que las cosas funcionaran para el. Yo volví a clases esperando que todo estuviera bien, pero la verdad es que nada lo estaría jamás. Comencé a ser acosada, humillada y burlada por todos, ellos no tenían a mi hermano para desahogar sus frustraciones y lo hicieron en mi, sin piedad alguna.
No podía por nada del mundo decirle a mi madre todo lo que estaba pasando, a diferencia de mi hermano yo era valiente, así que hice lo más inteligente que se me ocurrió, callar y aguantar. No importaba cuantos días, meses y años pasaran, yo seguí aguantando y soportando cada cosa que se me hiciese y esperando que de está manera toda la historia llegara a su fin y nadie más saliera herido o lastimado. Pero daba igual, odiaba todo, todo de mi hermano y con cada maltrato que recibía, mi odio se intensificaba cada vez más hasta el punto que ni muerto lograba aliviarlo.
Mis palabras desbordaban rencor, pero que importaba, mientras el estuviera vivo para pagarme todas las que me hiciera yo estaba resuelta y consolada, todo estaba bien, todo estaría bien. Daba igual cual fuera el destino o el futuro de todos, solo sabía que la realidad se intensificaría y que mi hermano pagaría todas sus deudas conmigo, porque vaya que tiene unas cuantas. Luego de todo ese hecho, más o menos al año, comenzó a llamarme y enviarme mensajes, me extrañaba y quería hacer las pases conmigo, lastima que no quería ver al cretino que me abandonó sobre una urna de rabiosos perros hambrientos.
Volví en mi para darme cuenta donde me encontraba y todo lo que había pasado, me sentía triste, cansada, adolorida y con un dolor de cabeza insoportable. De todas formas me levanté en el pesado cuerpo de Sofía y caminé a la cocina a prepararle algo de comer a mi querida Mar. No sabía cuanto tiempo usaría este cuerpo, solo sabía que quería pasar un tiempo de calidad con ella antes de que la vida me golpee fuertemente. Aún no había llegado el día, todavía estábamos en el noveno día, pero daba igual porque a la larga los días dejan de ser contados y se remplazan con horas y años jamás terminados.
Mi alma estaba cambiada, cansada y destrozada, pero mi cuerpo estaba más vivo que nunca, tenía sentido porque no era mi cuerpo. Pero el alma muchas veces refleja quienes somos en realidad y la mía está tan cansada que ya no desea vivir más en absoluto y quiere terminar con esta guerra constante que solo me da dolor de cabeza, mareo y ganas de suicidarme por segunda vez. Aunque honestamente, prefiero tener un ataque y morir que cometer s******o, la gente después te conoce como el sujeto o la sujeta que no quería vivir y que se olvidó de que la vida es un constante obstáculo que no te deja vivir en paz.
De esto se trata la vida y no hay mucho que podamos hacer para cambiar eso porque es parte de lo que somos y lo que sentimos. Pero podemos intentar hacer de cuenta que la vida tiene la posibilidad de mejorar con el tiempo.