Ellos me miraron sin entender lo que estaba diciendo, sus ojos reflejaban que no aceptarían ningún tipo de broma, pero pretendía quedarme callada, les demostraría que lo que decía era completamente cierto y que aceptaran que yo estaba acá, viva y por llevarme al estorbo de su hijo.
Ellos seguían observándome sin entender nada, pero yo me puse a explicarles con lujo de detalles todo lo ocurrido y además respondí pregunta y dije detalles muy personales, que solo yo se aparte de ellos. Los padres de Mar también llegaron y respaldaron el coma de diez años de su hija y que no era posible que Mar me hubiera conocido en vida.
Además comenzaron a darse cuenta de las extrañas actitudes que Mar había tenido, no era propio de una chica de nueve años que estuvo diez años en coma tener esas actitudes. Más porque al tener nueve años no podía tener interés por ir a la secundaria y menos sacar buenas calificaciones, a menos que sea una niña genio que era lo que ellos pensaban.
Finalmente la situación les cerraba y eso era algo mucho mejor, pero les daba cierta incomodidad no haber estado todo este tiempo con su hija sino con una chica muerta. Les expliqué que quede atrapada en ese cuerpo e invente que si desconectaban el cuerpo sin haberme sacado del cuerpo de Mar, entonces quedaría atrapada en el cuerpo de ella.
Se que mentir esta mal, pero dadas las circunstancias es lo mejor que puedo hacer y de esta forma me saco un problema de encima sin mentir demasiado. Todos ganamos obviamente, pero todo seguiría sin ser sencillo y Mar tenía tantas cosas que aprender, no podía hacerlo porque yo estaba usando su cuerpo y odiaba eso, solo quería terminar para poder devolvérselo. Ella merecía recuperar su cuerpo y continuar su vida de la forma menos traumática posible.
Intentar parecía sencillo cuando se escuchaba pero la verdad no lo era, tenía miedo, pero me hizo sentir mejor ver que ellos lo tomaron de buena forma e incluso me abrazaron. Fue en ese momento en que me di cuenta que mis padres realmente me extrañaron y que en el fondo me necesitaban tanto como yo a ellos, era triste pensar en todo lo que había pasado, pero me alegraba de que finalmente las cosas llegaran a donde tenían que llegar y pudiéramos tomar las riendas de todo.
Querían que los perdonará, pero ni yo misma me perdonaba por haberlos abandonado, no lo merecían, fueron pésimos padres pero no se nace sabiendo criar, se aprende en la marcha y siempre se hace lo mejor que se puede hacer. No es algo sencillo pero tampoco es imposible, solo hay que saber criar a nuestros hijos de la mejor forma posible.
Aunque había una persona que no estaba dispuesta a perdonar y se trataba del estúpido de mi hermano. El era consciente de todo el daño que me causaría al irse y de todas formas se fue sin dudarlo, es un completo estúpido y merece todo lo malo de la vida. Espero que mi muerte le cale muy profundo y se sienta tan culpable que no sea capaz de vivir, eso me haría sentir un poco mejor y tal ves me vuelva más indulgente. Pero de no ser así que espere, iré con todo mi odio a por el.
Luego de ese emotivo reencuentro, decidimos irnos del hospital e ir a una cafetería a charlar. Los padres se Mar se fueron y me dejaron quedarme a solas con mis padres, eso me ayudo más a pensar en abrirme con ellos y contarles lo que verdaderamente sufrido, el porque me quité la vida sin pensar en nada ni nadie. Que sepan que su hijo mayor es el culpable de todo y que merece la peor de las condenas.
—¿Por qué Noha? —Preguntó mamá mientras sus ojos volvían a llenarse de lágrimas.
—No hay mucho que decir, simplemente no pude más con el acoso —Contesté sin darle importancia y ambos se miraron incrédulos.
—¿Acoso? Hija, yo te dije que te mantuvieras inadvertida —Las palabras de mamá lucían bastante dolidas y yo dudaba entre contarle la verdad o no.
—Tu hijo es la razón de que me acosaran hasta la muerte —Solté llena de odio y ella me observó con confusión.
—¿A que te refieres hija? —Preguntó papá y yo me dispuse a contarles toda la historia.
En cuestión de minutos les había dicho todo lo que había pasado y ninguno de los dos parecía poder creerlo. Es algo totalmente irónico lo que pasó, mi propio hermano me condenó a una muerte prematura por su cobardía. Es algo que realmente no pasa todos los días y eso aunque no lo parezca puede parecer triste y angustiante. Tu propia sangre te traiciona, ¿Qué podes esperar de los desconocidos?
—Realmente no lo creo, me lo cuentas y no caigo —Dijo mamá sorprendida y yo me molesté— No pienso que estés mintiendo, solo fue una expresión de desconcierto —Volvió a decir ella y eso me tranquilizó bastante.
Sabía que todo esto era algo difícil de asimilar para ellos y la verdad es que yo nunca le dije que eso estuviera pasando. Pero que más podía hacer, en ese momento ellos no se preocupaban por mi en absoluto y lo único en lo que pensaba era en dormir para siempre y al final siempre despertaba en la mañana y arrancaba el mismo circulo vicioso de cada día.
En ese entonces me sentía demasiado cansada como para reiniciar toda mi vida y solo quería morirme, reencarnar y tener una mejor vida. Pero al final acababa teniendo el mismo circulo vicioso de siempre y me encontraba en la posibilidad se volver a nacer. Solo quería que existiera una manera de no nacer más y convertirme en algún ser que no posea sentimientos o problemas y solo se dedique a servir a los fallecidos.
¿Era mucho pedir una vida diferente? Parece que si, no importaba lo que pasara, para todos era demasiado pedir. Yo era egoísta y demasiado estúpida como para darme cuenta de las cosas y siempre pedía más de lo que tenía derecho a recibir. Mi hermano tenía más derecho que yo a recibir cosas y al final resulto el más cobarde que se excusa en su hermana menor.
Era triste que existiera este tipo de personas en el mundo y yo sentía que mi obligación era extinguirlos por completo. No sabía que parte de mi exigía acabarlos, ¿Estaba volviéndome loca? No lo creo, realmente no estoy viva y por eso no puedo estar loca, estoy muerta y eso es algo totalmente indudable. No hay manera de que pueda cuestionar mi inexistencia, ¿Será que realmente no existo? Puedo estar muerta pero no puedo dejar de existir, porque si no existo entonces como estoy aquí.
Mi alma era un vaivén de emociones, incluso podía sentir a todas las personas que me veían y se preguntaban porque una mujer adulta como yo, caminaba por las calles llorando envuelta en una mota de pelo espantosa, no sabía que hacer y no quería regresar a casa, no quería ser una cobarde como mi hermano y huir, no quería que mi hermana tuviera que sufrir lo que yo sufrí por una cobardía. Cada momento era tan terrorífico como el anterior y de repente sentí como mi mente dejaba de pertenecerme, ya no podía pensar o razonar sino sentir y lo que sentía era un desgarré interno incapaz de ponerme de pie.
Mi alma se sentía muerta pero al mismo tiempo estaba
cansada y quería vengarse pero también morir y exigirle a la vida una nueva
eternidad, algo diferente a lo que ya estaba viviendo. De repente mi celular
comenzó a sonar como siempre a esta hora, se trataba de mi hermano, el no
soporta que no conteste sus llamadas desde hace cuatro años y sigue insistiendo
a pesar de que yo no le atiendo. Pero esta vez si quise atender, quería que el
supiera que realmente era la última vez que podía llamarme, quería reclamarle y
gritarle bien feo, no podía morir sin haberle dicho sus verdades.
—Noha, que bueno que respondes —Dijo de repente de forma
desesperada y yo me cegué por la ira.
—Te odio, realmente te odio
¿Lo odiaba? ¿Realmente lo odiaba o solo quería hacerme creer que así era? Me sentía tan estúpida al pensar que talvez ni siquiera fuera odio lo que sentía, talvez solo sentía una extraña decepción y me partía en veinte pedazos entender que todo lo que no quería que pasara, finalmente estaba pasando. Yo estaba dudando y no sabía hasta que punto estaba bien la situación, mi corazón dolía demasiado. ¿Cómo podía dolerme? No tengo corazón después de todo y no hay forma que el corazón de Mar reaccione a un desconocido ¿O si? Que loco, la verdad es que mi vida es una completa locura y no tengo demasiadas ganas de arreglar muchas cosas.
A lo que quiero llegar, es que sin importar nada no planeo perdonarlo y por mi cuenta corre que sufra el maldito condenado. No se merece la misericordia de nadie y tampoco planeo darsela. Luego de eso las cosas fueron normales, mis padres entendieron y no desconectaron mi cuerpo, cosa que debería resolver los problemas, pero no lo hace, dudo que lo haga en algún momento. Era algo tristemente complicado, pero todo se resuelve con tonterías como dicen los adultos.
Cuando era pequeña, mis padres resolvían todo con dinero, cada ausencia y cada momento en que no estaban conmigo, chan, dinero. Para ellos todo era dinero y yo odiaba eso. Iban a faltar a mi acto del colegio y me daban plata para un helado, no iban a venir a mi cumpleaños y me compraban cinco Barbies de colección. Siempre era así, se que todo niño sueña con juguetes y cosas bonitas, no digo que yo no, pero yo prefería tenerlos a ellos y que soplasen conmigo las velas. Quería un cumpleaños lleno de abrazos y canciones hermosas, no quería un cumpleaños repleto de ausencias.
¿Era tan difícil ser un buen padre o una buena madre? Se que todos los padres hacen lo que pueden y lo que creen mejor para sus hijos, pero era tan necesario ser tan ausentes, yo los necesitaba y ellos no estaban conmigo. Mi hermano solía estar, pero en ese entonces no era el cobarde en el que ahora se había convertido y eso hacía las cosas más fáciles y mejores. Yo detestaba mi vida en la mayoría de los aspectos y luchaba constantemente porque todo lo vivido en ese tiempo desapareciera y dejara de sentirme tan estúpida como me sentía, al menos eso intentaba.
No era fácil enfrentar la vida que me tocaba enfrentar y solo quería que me quisieran, pero nadie me quería. Ahora después de mi muerte resulta que si les importaba, ¿Por qué diablos no me lo demostraron en vida? ¿Por qué tuvieron que esperar a que estuviese muerta para llorarle a un c*****r conectado a cientos de maquinas? Por ellos estoy acá, ellos no me dejan partir y me retienen en vida, son la razón de que este acá y si ese es el caso debieron en vida demostrarme que me amaban, no esperar a que ya no pudiera escucharlos.
Odiaba toda la situación y me negaba a aceptar que todo lo que pasaba fuera real, tenía la vaga esperanza de que al final las cosas saldrían de la forma que tuvieran que salir. No pensaba detenerme, quería sacar en vivo cada cosa que había planeado e intentar individualizar toda la situación de la mejor forma posible e intentar no sonar como otros no quieren que suene. Odio mi vida, pero eso no significa que deba conservarla por mucho tiempo, solo el suficiente para que todo termine y ya nada vuelva a ser como antes.