Capítulo 15

2059 Words
La guerra aún no terminaba, tenía mucho porque pelear todavía y sobre todo algo pleno que alcanzar, no pensaba mirar a las estrellas sin darme cuenta de que las cosas pronto tomarían un rumbo distinto y que de mi depende acomodar cada pieza en el lugar correcto, el huracán de emociones que planea en mi mente tras semejante descubrimiento, es claramente una señal de que cada idea perderá su rumbo si no hacemos algo al respecto. Continué mi día de una forma normal y siniestra, es más, varios días pasaron luego de este y no hice ni un intento por acomodar cada cosa que claramente era diferente, de todas maneras miré al cielo con claro desacomodo de ideas. Era difícil y dolorosa la situación, pero sabía que tenía que intentar salir adelante y encontrar la mejor solución posible a todo lo que me estaba pasando, tenía que ser fuerte y valiente, solo así las cosas se volverían más sencilla con el pasar del tiempo. Intente aferrarme a cada idea en mi mente y seguí caminando sin mirar atrás y a nada. Mar seguía intentando hablarme y yo me negué rotundamente a escucharla por lo que simplemente se guardo a si misma y dejó de intentar persuadirme, evidentemente era algo que no iba a lograr. No quería escuchar a nadie, mis venganzas poco a poco estaban acabando y terminaban bien, todo era cien por ciento correcto, pero había algo en todo esto que no me cuadraba y necesitaba buscar respuestas. Pero algo era evidente, el que seguía en mi lista era el cerdo del director. Ese viejo era la definición del ser más asqueroso del planeta y algún día debe pagar por todas las inocentes jovencitas que ha corrompido. Se que no es una venganza directa, eso es totalmente evidente, pero no puedo evitar detestar la idea de que ese hombre pueda seguir engañando jovencitas. Era un completo asco ese sujeto, pero tranquilos, pronto será mi objetivo y le haré pagar tan caro que nunca podrán olvidarlo, tampoco yo, jamás lo olvidaré. Regresé a casa porque sabía que hoy tenía consulta médica, además quería aprovechar para ver como seguía mi cuerpo, aunque era evidente que jamás despertaría. Tengo que encontrar una manera de que finalmente mis padres me dejen ir, mi cuerpo está muy mal y no puede seguir conectado a una maquina, es impensable. Faltaban un par de horas y decidí dormir una siesta, era evidentemente algo que necesitaba con urgencia. Y tuve un sueño demasiado extraño, todo era n***o y solo una voz profunda hablaba. “Nicole, tu cuerpo está muerto y tus padres están pensando en desconectarlo. Una vez este se haya desconectado, tu alma desaparecerá. La razón de que estés acá y hayas podido poseer a Mar, es que sigues atada al mundo de los vivos y eso se debe a que tu cuerpo sigue conectado a las maquinas. Esta muerto pero aún así decidieron mantenerlo con vida, eso es totalmente imposible de solucionar. Si no salvas tu cuerpo desaparecerá tu alma también, es tu decisión si ya te sientes lista para reencarnar” Abrí los ojos de golpe y pude apreciar esas palabras con más cuidado y juicio, era algo que todavía no podía creer. ¿Esa era la razón de que estuviera en el cuerpo de Mar? ¿Mi cuerpo muerto me mantenía con en este plano? ¿Voy a reencarnar una vez me vaya de este plano? Es todo tan irreal e incomprensible, pero solo me demostraba una cosa. No importa que haga, al final cuando mi cuerpo sea desconectado, me iré al mundo al que pertenezco y renaceré en una nueva vida. Mi cuerpo no está con vida, la necedad de mis padres a dejarme ir es lo que lo mantiene “vivo” y lo que me permitió a mi tomar venganza contra todos los que me causaron daño, eso es lo bueno de estar viva y les agradezco a mis padres por no dejarme ir, puedo estar acá en lugar de “descansar en paz”, finalmente me daré mi propia paz. —Es demasiado irreal, ¿No lo crees? —Pregunté a Mar mientras me veía en el espejo y ella se rió. Era impresionante como a través del espejo puedo verla actuando como ella, aunque no era lo más esperado. —Quien esperaría algo así, tus padres al retener tu cuerpo te retuvieron también en el reino vivo, me pregunto si cada vez que nos negamos a dejar ir a un familiar pasa esto —Decía ella pensando, yo la escuchaba en mi cabeza pero la veía en el espejo. —Una película de ciencia ficción —Volví a decir mientras me cambiaba de ropa. La verdad es que el estilo de ropa de Mar no va nada conmigo, pero siempre intento poner algo de mi misma en ese look. Creo que sus padres siguen aferrados a ella cuando tenía nueve años y por eso sigue usando ropa rosa y con cero estilo de madurez. Es totalmente graciosos, mis padres no aceptan que morí y se aferran a mi cuerpo a más no poder con la ridícula esperanza de que pueda volver y sus padres se aferran a esa niña de nueve años que quedo en coma y no quieren aceptar que ya creció, que no es un niña y que tristemente perdió su infancia, lo mejor que pueden hacer es intentar ayudarla a pasar su adolescencia lo mejor posible. —Es irónico, tus padres también siguen aferrados a una niña que ya no existe. Esto es demasiado… —Dije sacando una pollera rosa a cuadros, no puedo creer que enserio quieran que ella vista estas cosas. —Supongo que mis padres no pueden aceptar que pasé diez años en coma, es una etapa de negación —Ella no parecía darle importancia, pero yo si que le daba. —Que etapa de negación más larga —Murmuré yo seria y ella se rió. —Eres mi tonta favorita —Dijo de repente y algo llegó a mi mente. —¿Qué va a pasar cuando mi cuerpo sea desconectado y finalmente me den un entierro? —Pregunté observando a un reflejo gracioso. —Supongo que ya no estarás, continuaré mi vida pero no voy a olvidarte y te llevaré flores al cementerio cada vez que pueda —Contestó ella sin perder la sonrisa y yo asentí con la cabeza. —Hija, es hora de irnos —El gritó de la que se supone que es mi madre se escuchó. —Vamos con mamá que parece estar apurada —Dijo Mar y yo asentí. El viaje al hospital fue más lento de lo que esperaba, me morí de aburrimiento y Mar me hablo todo el camino, no pude contestarle ni mandarla a callar porque podía ser sospechoso para sus padres, ellos estaban en los asientos delanteros y sería más complicado que dejar de respirar. Me molestaba esto, prefería ir caminando porque me entretenía viendo el paisaje, caminando, charlando con los vecinos y pensando que muchas de las cosas que creía correctas, realmente no lo eran y eso me gustaba, era parte de mi vida anterior y me fue arrebatado cruelmente. La vida es un sueño dicen, uno muy triste y desolado, no es más que eso, una rivalidad opuesta de recuerdos que jamás tomarán una forma viva y siempre serán terribles desechos sin fundamentos y sin ganas de intentar siquiera reconocer su vida como algo más que solo pobreza y desdicha. Cada quien lo hace de una forma distinta y hoy llegó a enterarme que eso es lo que soy, una atadura, estoy aquí gracias a que mis padres se sintieron demasiado culpables como para dejarme ir, que irónico y gracioso. Cada movimiento del duro coche a mi alrededor formaba una capa de duro pesar, no sabía bajo que acompañamiento moverme, pero sabía que debía solucionarlo de forma radical. Solo había una manera de evitar que mis padres me desconectaran y tenía que usarla a como diera lugar, de otra manera dudaba que realmente pudiera hacer algo para ayudarme. Mis padres eran demasiado necios y no caerían fácilmente en engaños, solo la verdad puede terminar con todos los problemas y ayudarme a avanzar en mi venganza, tenía que funcionar, no había de otra. Repasé mentalmente lo que diría y me planteé en ocasiones si lo que estaba a punto de hacer era correcto o si solamente estaba actuando egoístamente, temía que al final las cosas se pudieran terminar y que nada me ayudase a arreglarlo luego. No sabía que esperar o siquiera pensar de todo esto, pero si sabía que tenía que esforzarme por alcanzar la meta que más había esperado. Mis recuerdos poco a poco se intensificaban, es una señal de que todo terminó, no importa que haga pero debo detenerlos cuanto antes. —¿Falta mucho? —Pregunté en voz alta y la señora madre de Mar me observo, —Un poco cariño —Contestó ella y yo asentí. Más de dos horas pasamos en el coche, no realmente dos horas sino simplemente media, pero para mi se sintió como dos horas por lo intenso que fue el viaje. Llegar se sentía como un milagro milagroso y yo solo quería llegar rápidamente hacía mis padres y el doctor para evitar que hicieran tal locura. Una vez me desconecten yo me iré al más allá y reencarnaré, en ese caso no podré terminar con lo que empecé y esa es la peor idea que se me puede ocurrir en todo el planeta universal. Seguí corriendo por los pasillos mientras chocaba doctores, enfermeras y simples personas que estaban ahí caminando, mi desespero era demasiado grande como para detenerme a pensar en la situación. De todas formas continué corriendo y esperanzada de que ellos mismos se arrepintieran y la cosa no se saliera de control, era demasiado complicado como para ser real, lo sabía y aún así me tomaba mi tiempo para manejarlo. ¿Por qué las cosas son así? Ni idea, supongo que las cosas nunca salen como nosotros esperamos que salgan. La puerta estaba frente a mi y yo era incapaz de entrar, meditaba en mi cabeza una y otra y otra vez, si todo lo que estaba haciendo era realmente lo que debería hacer o si solo era producto de una tontería que estaba cometiendo. ¿Era mejor dar la venganza por terminada e irme a reencarnar como cualquier alma debería hacer? No, aún no me sentía preparada para reencarnar, quería tomarme mi tiempo para hacerlo y poder de alguna manera terminar con todo, necesitaba vengarme de mi hermano, solo de esa manera acabaría esta historia, pero no pensaba contárselo a mis padres. Abrí la puerta lentamente y vi como el doctor estaba a punto de desconectarme, realmente le temía mucho a lo que veía, era simplemente un cuerpo pálido sin nada que hacer en el mundo. No entiendo como mis padres lograron que dejaran conectado mi cuerpo en ese estado, era mejor guardar el lugar para otra persona que estuviera en mal estado pero al menos vivo, no era mi caso, lamentablemente yo ya estaba al borde del colapso, pero tuve que intervenir. —Alto —Dije de repente y todos me observaron, mi madre tenía los ojos llenos de lágrimas y mi padre hacía rato estaba llorando. —¿Quién eres tu? —Preguntó mamá secándose las lágrimas. —Tengo que hablar con ustedes dos en privado, es urgente —Mis palabras hicieron salir al doctor y que mis padres centraran su atención en mi. No sabía que decir, fue un fuerte impulso y esperaba no llegar a decir más de lo que debería, realmente le temía a mi capacidad de hablar de más. Siempre desde niña fui muy bocazas y me costaba mucho trabajo mantener a la chica bajo tierra, era parte de mi y totalmente inevitable, pero tenía que esforzarme por que las cosas claramente no saldrían como yo esperaba. —No pueden desconectar ese cuerpo —Dije sin más, tenía que ir al punto o todo se iría a la mierda. —¿Por qué no? Ella tiene que descansar en paz —La voz de mi padre sonaba amenazante. —Porque yo soy Noha, estoy atrapada en este cuerpo y si desconectan mi cuerpo entonces me iré y jamás volveré
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