Connor Wells. No había tenido la fortuna de conversar con Dove a solas, siempre había alguien, siempre estaba Luke o Lewis o cualquier otra persona en el medio. Me había sentado en la última fila del salón, quería dormir un poco y tal vez prestar atención a clase. No me sentía bien, desde hace unos días las ojeras no han salido de mis ojos. El profesor Percy nos había pedido que recitáramos un poema, no tenía idea de cómo se seguían los versos, de cómo se escribía y mucho menos me sabía alguno de memoria. Respiré profundo en mi asiento y pasé mi mano por mi cara, divisé como Dove se levantaba con las mejillas sonrojadas y un cuaderno lleno de pegatinas. Ella leería uno, y mis ojos no podían apartarse. —Lo escribí cuando estaba aburrida—mencionó nerviosa—No soy buena en ello. Solo

