Paseándose por la habitación luego de haber pasado todo el día en la azotea con ambos omegas, Ansel finalmente se había entrado cuando el sol cayó y su pequeño Ian comenzó a cabecear con sueño. Y agradecía tanto a Spencer como Taylor por haberle mantenido fuera de la habitación, siendo tan amables con él, distrayéndole de la ausencia de León. Había sido entretenido hablar de cosas sin importancia o escuchar a ambos chicos contarles sus historias de como conocieron a sus alfas y sus anécdotas antes de conocerlos. Si Spencer no le hubiera dicho sobre su familia y lo que intentó hacerle ese estúpido chef, Ansel nunca habría imaginado que el omega pasó por ello. Al igual que Taylor y su persecución por Boris con una loca psicópata detrás de él, si este no le hubiera dicho todo lo que luchó

