Tan cómodo como se encontraba durmiendo León en ese momento, con su omega y su hijo entre sus brazos, realmente no sentía ningún deseo de despertar, especialmente cuando ya no tenía un trabajo por el cual preocuparse por un tiempo. Y aun así, tan pronto como su teléfono comenzó a sonar y Ansel soltó un pequeño refunfuño dulce ante el molesto sonido, el alfa inmediatamente se movió agarrando su celular y quitándole el volumen a este. Pero como este siguió vibrando en su mano, León se obligó a sí mismo a abrir bien sus ojos y contempló como la pantalla de su celular estaba iluminada con la alarma que aparecía cuando el sistema de seguridad en su casa era violado. Aquello, inmediatamente le hizo reaccionar y se enderezó con cuidado en la cama antes de levantarse, asegurándose de no molesta

