Tomé la sangre y la bebí, tenía dos vasos pero con un me sacié, salí del coche, puse seguro y caminé hacia la zona de baños de la estación, necesitaba lavar mi rostro y limpiarme un poco, no quería no pensar en cuando me había duchado por última vez, porque seguramente me pondría a vomitar.
Entré y el lugar era asqueroso, sucio por todos lados y olía como un basural, pero no podría ser pretenciosa, seguramente yo también olía mal y me veía sucia.. Me acerqué al espejo y me sorprendí al ver mi reflejo, parecía otra persona, creo que brillaba, mi piel lucia perfecta, blanca, radiante, mi cabello, algo desarreglado, pero hermoso, largo, brillante, lo acomodé sin mucho esfuerzo, lavé mi rostro sin dejar de mirarlo, era hermosa, pensé. Me había imaginado que luciría sucia y demacrada, pero la realidad es que parecía que recién salía de un salón de belleza. La puerta de un receptáculo se abrió y una mujer mayor y algo ebria salió de allí, cuando me vio se quedó congelada, observándome con admiración.
- Que hermosa – dijo acercándose a mí, estirando su mano para tocar mi rostro, me asusté y me corrí – Eres perfecta – volvió a decir sin notar mi incomodidad, intentando tocarme de nuevo.
- Gracias – dije y salí corriendo de allí – que extraña – pensé en voz alta.
Mientras caminaba hacia el parador, las pocas personas que había por el lugar se me quedaban mirando hipnotizadas, como la mujer del baño, lo que me hizo caminar más rápido, notando que algunas comenzaba a acercarse a mi.
Entré a lugar, que estaba muy iluminado y casi lleno, busqué con la mirada a mi grupo, los vi en una de las últimas mesas, a medida que caminaba notaba los ojos de todos sobre mí y como de a poco todo quedaba en silencio, tenía la atención de todo el lugar, llegué a la mesa y Marcos y Azul que estaban de frente me miraban sonriendo, pero no idiotizados, cuando llegué Lucas me sonrió y Javier gruñó algo mientras devoraba su hamburguesa. Lucas le pegó con el codo para que me hiciera lugar y se corrieron, me senté con ellos e inmediatamente una camarera me trajo la carta para que eligiera que quería, ella me miraba como todos los demás haciéndome sentir realmente incomoda.
- Por favor – dije amablemente – deja de mirarme así, me incomoda – ella inmediatamente sonrió y miró para otro lado, elegí bastante comida chatarra y ella se marchó, poco a poco volvían a escucharse voces, podría entender que todos y cada uno hablaban de mi - ¿Qué les sucede a todos? – pregunté a la mesa.
- Es tu naturaleza – dijo Marcos – estas diseñada para atraer a las presas hacia ti, a pesar de que eres uno de los depredadores más ágiles y peligrosos, no tienes necesidad de cazar, tu apariencia hace que las personas vayan hacia ti.
- Genial – dije – soy un cartel luminoso.
- Pero es temporal, en algún momento aprenderás a controlarlo y solo atraerás a quien tú quieras, ahora atraes a todos y a todas – dijo Lucas.
- ¿Todos? – pregunté señalándolos, ellos rieron.
- Nosotros estamos diseñados para no caer en tus encantos – dijo Azul - aunque a lo mejor si lo intentaras podrías lograrlo - agregó sonriendo y me guiñó un ojo.
- No gracias – dije, en eso la mesera dejo ante mí un plato con una súper hamburguesa con papas fritas, una gran porción de pastel de carne en otro plato y dos porciones de pizza en otro, cuando se fue volví a hablar – no podría soportar que ustedes me miraran de esa manera - comencé a comer y Marcos habló.
- Tenemos que ir a ver a un amigo, para que haga el ritual que rompa tu enlace con Tomas – dijo mirándome, yo tenía la boca llena así que solo asentí con la cabeza - ¿lo sientes cerca? – Negué del mismo modo – Genial – dijo – si partimos ahora llegaremos en un día, haremos el ritual y te ayudaremos a ocultarte.
- Gracias – dije luego de tragar mi bocado – no sé cómo agradecerles.
- Con que sigas siendo una vampiro que no bebe sangre humana nos basta.
- Genial – dije – no tengo intenciones de dejar mi dieta por el momento – todos reímos, menos Javier claro, que no disimulaba lo mucho que le desagradaba estar en mi presencia.
Terminamos y partimos, le tocaba conducir a Lucas así que me senté adelante con él y Javier se recostó atrás, cuando lo escuchamos roncar Lucas habló.
- No te tomes a personal su actitud – dijo serio – el odia a los vampiros en general, porque todos los que conoció le quitaron a alguien que quería.
- No te preocupes – dije mirando a Javier que parecía un ángel durmiendo – yo sé que ustedes se dedican a acabar con cosas como yo, no tengo porque agradarle.
- A mí me agradas – dijo seguro – y no eras una cosa – yo lo miré enarcando uno ceja – bueno si lo eres, pero no una cosa mala, eres buena.
- Por lo menos eso – dije.
- ¿Puedo preguntarte algo?- interrogó.
- Seguro – asentí sonriendo.
- Ese día de la fiesta – lo miré sorprendida – yo estaba con Javier cuando saliste corriendo – aclaró, yo asentí - ¿Cómo supiste que tenías que salir de ahí?
- Lo vi – dije recordando la imagen de Celia – vi como Tomas y su supuesto hermano Andrés mordían a mi amiga.
- ¿Pero cómo? – Dijo de nuevo – dijiste que Tomas te controlaba, ¿cómo llegaste ahí si él no te dijo que fueras?
- No lo sé – dije confundida – algo me llevó a fuera de la habitación a recorrer los pasillos y algo me dijo que abriera justo esa puerta y me quedara allí mirando lo que pasaba.
- Seguro fue él – dijo seguro – quiso mostrarse ante ti de una vez.
- Es lo más probable – dije – tiene un retorcido sentido del humor y una personalidad bastante siniestra.
Luego seguimos charlando sobre banalidades el resto del viaje, me contó que estaba interesado en Azul, pero que ella estaba enamorada de Javier, y que él era un amargado que solo usaba a las mujeres para tener sexo, no quería compromisos luego de que su novia, y gran amor fuera asesinada. Una historia muy triste, que no era suya para contar. Igual con la vida que llevaban era muy difícil formar una familia, la muerte los asechaba en cada esquina.
- Marcos dice que paremos en un motel – me comentó luego de cortar el teléfono – está muy cansado.
- Por mí no hay problema – dije, en eso Javier se incorporó.
- Necesito un baño y una cama urgente – dijo sin abrir los ojos.
- En el próximo paramos – dijo Lucas.
Unos kilómetros más adelante encontramos un motel al que solo le quedaban dos habitaciones.
- Azul dormirá conmigo – dijo Marcos y sin darnos tiempo de quejarnos u otra cosa, entraron en una habitación, nosotros tres entramos en la de al lado, solo había dos camas matrimoniales.
- Yo dormiré en el piso - dijo Lucas tomando unas frazadas.
- No tienes que hacerlo – dije – yo dormiré en el piso, este viaje es por mi causa.
- De ninguna manera – dijo Lucas – como caballero que soy – miró a Javier – no puedo permitirlo.
- Pero – quise protestar, Javier se puso de pie interrumpiendo.
- Piedra papel y tijera – dijo a Lucas – el que gana duerme solo, los perdedores comparten la cama – Lucas y yo asentimos y jugamos. Lucas nos ganó y se quedó con la cama para el solo.
- Prometo no moverme – dije mirando el rostro molesto de Javier, el solo bufó y salió – Voy a ducharme – dije a Lucas que ya estaba acomodado mirando la TV.
Como me hacía falta ese baño, me tardé más de la cuenta, pero necesitaba limpiarme y eliminar cualquier rastro de Tomas de mi cuerpo.
Me envolví en una toalla y salí, me encontré con Javier sentado en el borde de la cama con cara de pocos amigos.
- Tardaste mucho – dijo.
- Lo siento – dije apenada.
- Te compré unas cosas – señaló una bolsa sobre la cama y entró al baño.
Tomé la bolsa y encontré ropa interior limpia, un pijama y un cepillo de dientes, Lucas dormía así que me vestí rápidamente y esperé a que Javier saliera para cepillar mis dientes, no los sentía sucios, pero necesitaba lavarlos, siempre había sido un poco obsesiva con la higiene personal, y estaba sorprendida de no haberme vuelto loca por haber pasado tantos día sin encargarme de eso.
El salió envuelto en una toalla atada a la cintura con el torso desnudo, no pude evitar notar sus marcados abdominales y su piel color nívea, era muy guapo.
- ¿Qué esperas? – dijo molesto y yo reaccioné, casi corriendo entré al baño.
Me quedé mirando mi reflejo en el espejo hasta calmarme, no podía ver a Javier con esos ojos, él era mi compañero y por sobre todas las cosas era humano y yo ya no, lave mis dientes y salí, la habitación estaba a oscuras, pero yo veía perfectamente, llegué a mi lado de la cama y me acosté, no estaba cansada ni tenía sueño, me sentía muy despierta y llena de energía, pero mis compañeros dormían plácidamente.
Estuve mirando el techo no sé cuánto, cuando pensaba que me moriría del aburrimiento decidí que saldría a dar una vuelta, pero en cuando quise levantarme Javier se giró y me envolvió con su brazo por la cintura, me quedé congelada, no quería despertarlo así que desistí de mi plan de paseo. Luego de unos minutos me relajé, él se acomodó mejor sin quitar el brazo y yo aproveché para recostarme más cómoda, supongo que no estaba tan mal pasar la noche en vela al lado de semejante ejemplar masculino, podría ser peor, pensé divertida y al cabo de unos minutos pude dormir un poco.