A pesar de que esperaba lo contrario, la estancia quedo prácticamente vacía en unos minutos, al parecer yo no era la única que le temía al psicópata de mi esposo. Es que había que estar locos para enfrentársele cuando tenía esa mirada desquiciada, sedienta de sangre. - La mayoría ya huyó – escuche que alguien decía, mire a la puerta y ahí estaban Tamara y Celeste, sonriendo como las dementes que eran – que hermoso vestido Amanda, va con tu personalidad – se burló la maldita y yo solo la asesine con la mirada, no podía hacer más estando atada. - No molestes Tamara, yo no voy a ponerme en el medio cuando ella quiera molerte a golpes – dijo divertido Tomas, al maldito le encantaba que yo sacara a la luz mi lado salvaje y asesino – bien veo que quedamos nosotros nada mas – mis "padres", mi "

