[SEBASTIEN]
—Sebastien... insúltame, grítame... no sé, dime algo por favor. — Me pide en medio de su mar de lágrimas que ahora es igual al mío.
—Tengo una hija...— Logro decir sin poder parar de llorar. —¿Te das cuenta de lo que me acabas de decir? — Le pregunto en lo que es un reclamo. —Después de 13 años, regresas a mi vida y me dices que tengo una hija.— Comento ya que es lo primero que me sale decirle.
—Perdóname...— Dice en un susurro. La observo y esta con sus codos apoyados sobre sus piernas y sus manos sostienen su cabeza. Mira al suelo y sigue llorando, no es para menos. Su dolor ha sido peor que el mío en este tiempo.
Tomo valor y me pongo de pie para ir y sentarme a su lado —Zami.— Murmuro entre lágrimas.
—Insúltame, estoy preparada para todos tus reclamos. — Me dice mientras que levanta su rostro para verme a los ojos.
—No me sale insultarte, no puedo... No cuando acabo de enterarme de todo lo que has pasado sola. Si, debería reclamarte y gritarte por no haberme buscado, pero, si te soy honesto lo único que puedo pensar en estos momentos es que quisiera saber dónde esta nuestra hija.— Le digo y su sorprendida mirada me mira sin entender nada.
—Grítame... necesito que me digas que me he equivocado. Necesito que me digas que no te busque... Sebastien, necesito comprender que he hecho todo mal. Eres el primero en enterarte de lo de mi hija y necesito un golpe de realidad. — Se explica.
—No me sale, no siento rabia... lo que siento en estos momentos es dolor. Dolor por saber que lo que tanto había soñado contigo se hizo realidad y que no pudimos estar juntos para vivirlo. — Le explico.
—Éramos dos adolescentes, hubiera arruinado tu vida... yo solo quería tener a mi niña sin perjudicar a nadie, pero me la quitaron. — Me explica con angustia y vuelve a llorar desconsoladamente.
—¿Tú crees que yo te hubiera dejado sola si hubiera sabido lo del embarazo? — Le pregunto tomando su rostro entre mis manos.
—No sé qué hubiese sucedido... no quiero pensar en ello. Solo quiero encontrarla, quiero decirle que soy su madre... que tú eres su padre, quiero abrazarla...— Confiesa y es tanto el dolor que lleva por dentro, que hace que el mío pareciera ser inexistente.
—Zami... tenemos que hablar con Iker, necesitamos decirle lo de la niña. Yo te voy a ayudar a buscarla; no sé cómo, pero lo hare... pero, para eso necesito que no haya secretos con él así yo puedo estar cerca de tuyo y encontrar a nuestra hija.— Le explico bajo su atenta mirada.
—Sebastien... no puedo... no me atrevo...— Me deja saber con los nervios a flor de piel.
—Tienes que hacerlo, de otra manera todo será mucho peor. — Le advierto.
—No entiendo tu reacción...— Me dice totalmente confundida, y si soy honesto yo tampoco.
—Sería fácil gritarte... insultarte... decirte que eres la peor de todas por ocultarme que había tenido una hija... pero ¿de qué me sirve eso? Zami, no me siento con el derecho de hacer que tu dolor sea peor. Si acudiste a mí no fue solamente porque buscabas decirme la verdad, fue porque estas desesperada y créeme que si bien acabo de recibir la noticia, yo también estoy angustiado por no saber qué fue de ella. — Expreso intentando ser lo más honesto que puedo.
—¿Y tu carrera? Esto será un gran escándalo...—
—No lo sé, ahora no puedo pensar en eso, solo puedo pensar en qué hacer para encontrar a esa niña...—
—Siento tanto haber arruinado tu vida así... no tenía derecho a venir aquí e involucrarte en este maldito calvario que es toda la mierda que me ha hecho mi padre. — Me dice con rabia y sin que me lo espere me abraza en medio de sollozos.
—¿Involucrarme? Soy el padre. — Digo sin soltarla.
«Sigo diciendo la frase "soy padre" y sigo sin caer en lo que eso significa...»
—No me voy a cansar de decirte lo siento... sé que eres el padre, pero el peso que siento en mi pecho en este momento no se me pasa. —
—Eso es angustia Zami... y no es porque me hayas dicho la verdad; es por no poder encontrar a nuestra hija.—
—Es por todo... llevo 13 años de silencio. Si no hubiera sido porque me sacaron de ese coma, yo estaría muerta y quizás no estaría pasando por toda esta mierda, pero también comprendo que mi hija me necesita... aunque, no dejo de pensar que ya puede tener otra familia y ni siquiera le importe el día que la encuentre. No doy más Sebastien... me duele todo...— Dice desesperada y me abraza más fuerte.
—Zami... no puedo verte así...— Digo angustiado.
«Es más fuerte que yo, no puedo verla así de frágil...»
Debo ser imbécil, pero no puedo enfadarme con ella... simplemente no me nace, solo puedo sentir el mismo dolor que siente ella al saber que hay una personita en algún lugar del mundo que lleva mi sangre.