[ZAMIRA]
Sus brazos no me han soltado en medio de mi crisis, la más fuerte que he tenido en mucho tiempo, pero es que hacía demasiado que no le contaba a alguien el infierno que viví y en el cual sigo viviendo. La última persona que lo ha escuchado ha sido mi psicóloga. Necesitaba dejar de sentir culpa cuando nació Nicolás... llegue a pensar que su llegada me haría olvidar de ella, pero la doctora Carson fue y es un apoyo fundamental en todo esto que me sucede.
—Zami... hablemos con Iker por favor. — Vuelve a insistirme y tengo pánico de hacer eso.
—¿Tú perdonarías a tu esposa si te guardara un secreto así por tanto tiempo? — Le pregunto soltándome de él y viéndolo a los ojos.
—No lo sé Zami... no estoy casado, no puedo pensar como él. Solo puedo decirte que necesitamos poder hablar y vernos con libertad para buscar a nuestra hija juntos. — Me explica y sé que tiene razón. —Tengo muchas cosas que resolver y otras que no puedo detener porque significarían problemas legales para mí, pero te prometo que la vamos a encontrar.—
«No entiendo nada de lo que me dice...»
—¿De qué me estás hablando?—Le pregunto confundida.
—Que tengo una un torneo internacional que comienza en dos meses.— Me dice angustiado.
—Sebastien, tú tienes que seguir con tu vida, ¿sí? Ayúdame, pero sigue con lo tuyo... yo no estoy contándote esto para arruinar tu vida, ese no es mi propósito. — Le digo con toda mi honestidad mientras intento secar un poco todas las lágrimas que hay en mi rostro.
—Va a ser difícil seguir como si nada...— Dice y sé muy bien de lo que me habla.
—Lo sé, lo siento... te dije que cambiaría tu vida...—
—Mi vida cambio ese día que te fuiste. Desde ese instante que nada ha vuelto a ser lo mismo y ahora todo tiene sentido, te llevaste algo mío con tu partida y comprendo ahora que no solamente fue un pedazo de mi corazón.— Me dice sin apartar su mirada de la mía y mis ojos vuelven a convertirse en un depósito de lágrimas.
—Sebastien...— Murmuro.
—Yo creía que te habías ido así porque me habías dejado de amar... porque te habías arrepentido de todo lo que habíamos vivido juntos...— Dice angustiado.
—Sebastien, por favor... no hagas esto más difícil de lo que es. — Le suplico.
—Lo siento Zami, pero llevo trece años con todo esto guardado... No ha habido nadie que me hiciera sentir lo mismo que me hizo sentir aquella jovencita de 15 años que me amaba de la manera más hermosa que nadie lo ha hecho jamás. Zami...— Susurra y acaricia mi rostro.
—No lo hagas... sé que todo esto es un completo desastre, pero yo no puedo hacerle esto a Iker por más que...— Debo callarme no puedo decirle nada.
—¿Por más que? ¿qué?— Me pregunta sin perdonar mi imprudencia.
—Nada Sebastien, yo debo irme... deje a Nico con la niñera.— Me excuso poniéndome de pie e intento alejarme de él, pero sujeta mi mano para retenerme.
—Dime donde encontrar a tu padre. — Me dice serio. —Necesito hablar con él.— Añade y niego con mi cabeza.
—No va a funcionar.— Le advierto.
—Tengo que intentarlo, dímelo por favor.— Insiste.
Lo miro resignada —En su imperio de siempre, el edificio de la empresa "Castelo" ubicado en la avenida De América. — Le informo.
—De acuerdo, retrasare mi viaje a Málaga. Necesitas darme toda la información de los detectives con los que has trabajado, necesito saberlo todo.— Me pide y asiento.
—Te lo enviare. — Afirmo y sigue sin soltarme.
—¿Le vas a decir a él?— Me pregunta serio.
—Supongo que dejare que suceda lo que tenga que suceder. Hablare con él esta noche.— Le dejo saber y Sebastien aprueba mi decisión con su mirada.
—¿Quieres que vaya? — Me ofrece y niego.
—Es algo que debo solucionar yo. Supongo que ha llegado la hora de afrontar todos mis miedos de una vez...— Comento.
—Cuenta conmigo. — Sentencia y finalmente me suelta.
Es la primera vez en mi vida que siento que estoy afrontando tantos frentes de batalla a la vez. Al parecer mi pequeño y según yo perfecto mundo que había construido en estos últimos años se empieza a destruir poco a poco, pero es mi culpa... construí un castillo de arena a orillas del mar que se podía derrumbar con tan solo una fuerte ola que se acercara lo suficiente.
—Gracias. — Es lo único que logro decir antes de salir de su piso.
«Respiro profundo y tomo valor para lo que me toca afrontar con Iker.»