Siento como la música hace vibrar mi cuerpo. Me muevo a su ritmo, con los ojos cerrados, dejándome llevar. Tengo calor, pero no puedo dejar de bailar. Es como si estuviese flotando. Abro los ojos, mirando hacia arriba. Las luces de colores forman extrañas figuras, haciéndome sonreír. Estoy borracha, de eso no hay duda. Pero creo que también me pase un poco con unos muffins “especiales” que Emma nos dio (y por especiales me refiero a que estaban cocinados con hongos). Nunca debes combinar el alcohol con las drogas, es una regla sagrada. Pero cuando tú has hecho caso de las reglas me regaña mi cordura. Las manos de alguien rodeando mi cintura me devuelven un poco a la realidad. Miro hacia delante, donde Alan me mira. Tiene las pupilas dilatadas, y apostaría mi riñón a que yo también. Se ve

