Chloe, aceptó la mano de Arthur al momento de levantarse del suelo, había sido un momento muy intenso y lleno de emociones, ambos necesitaban calmarse de cierta manera, aun sintiéndose culpable, se acercó al saco que Arthur había dejado sobre la silla, sacó un pañuelo húmedo de su cartera y comenzó a frotar suavemente la mancha de maquillaje, aunque su rostro seguía reflejando una mezcla de vergüenza y tristeza. — Chloe... — la llamó Arthur, con una sonrisa que se ensanchaba cada vez más mientras la observaba — No tienes que hacer eso, mañana me encargo yo de limpiarlo. — se acercó a ella. — Claro que sí... — replicó ella sin levantar la vista, concentrada en su tarea — Es un saco caro, no quiero que lo lleves al tintorero solo por mi culpa, aunque creo que va a tocar hacer eso porque la

