Ruptura repentina. 3

3946 Words
Arthur era un hombre que sabía cómo moverse entre las sombras cuando era necesario, al terminar su whisky, tomó su teléfono y marcó un número que solo usaba en ocasiones especiales, era el contacto de Charles Reed, un investigador privado con quien había trabajado en el pasado, Charles era eficiente, discreto y siempre entregaba resultados impecables. — Charles, necesito que investigues algo para mí. — dijo Arthur con un tono directo, omitiendo cualquier saludo y dejando la llamada en altavoz. — Claro, señor Kingsley ¿Qué estoy buscando esta vez? — preguntó Charles, su voz calmada y profesional. Arthur le dio un resumen rápido de lo que había sucedido, no necesitaba adornar los hechos, solo quería respuestas; le explicó su sospecha de que Lucas estaba ocultando algo y le pidió que se enfocara en las actividades recientes de su sobrino, especialmente en su vida personal, sabía que podría parecer invasivo, pero Arthur estaba dispuesto a cruzar ciertos límites si eso significaba proteger a Chloe y al hotel. — Se lo tendré en unas horas, señor. — dijo Charles antes de colgar. Arthur se quedó en su oficina después de la llamada, observando el vaso de whisky vacío en su escritorio, había pasado mucho tiempo desde que alguien lograba desestabilizarlo de esa manera, había algo más en todas sus acciones, algo que llevaba tiempo intentando ignorar, enterrándolo bajo su fachada de profesionalismo y control: Chloe. Desde el día en que Chloe llegó al Kingsley, joven y determinada, algo en ella había captado su atención, al principio, fue su ética de trabajo impecable y su capacidad para manejar situaciones complicadas con una gracia que rara vez había visto, pero con el tiempo y las convivencias familiares, ese respeto profesional comenzó a transformarse en algo más, algo que Arthur no quería admitir, ni siquiera a sí mismo. Cada vez que la veía moverse por el hotel, liderando al equipo o resolviendo conflictos con clientes, sentía un ligero tirón en su pecho, su sonrisa, su inteligencia, la forma en que hacía todo parecer sencillo, todo en ella lo fascinaba, pero Arthur se había convencido de que sus sentimientos eran inapropiados. Ella era una empleada, una pieza clave en el éxito del hotel y además estaba en una relación con su sobrino, sin embargo, al escuchar la manera en que Lucas había tratado a Chloe, la forma en que había destruido algo que ella claramente valoraba, Arthur no pudo evitar sentir un profundo enojo, no solo por la falta de respeto hacia Chloe, sino también por lo que eso significaba para ella, Chloe merecía más, mucho más de lo que Lucas podía ofrecerle y ese pensamiento lo golpeó como un relámpago ¿Por qué le importaba tanto? ¿Por qué sentía esa necesidad de protegerla, de asegurarse de que estuviera bien, incluso más allá de sus responsabilidades como gerente general del Kingsley? La respuesta era clara, aunque dolorosa: estaba enamorado de ella. Arthur se levantó de su silla y caminó hacia la ventana, observando los edificios de la ciudad que se extendían frente a él, se había acostumbrado a guardar sus sentimientos, a priorizar su trabajo y las necesidades del hotel por encima de todo, pero con Chloe era diferente, no podía apagar lo que sentía, por más que intentara racionalizarlo. Sabía que no podía actuar sobre esos sentimientos, no mientras ella lidiaba con el final de su relación con Lucas, además, Chloe merecía claridad, estabilidad, algo que Arthur no estaba seguro de poder ofrecerle con todo lo que llevaba a cuestas. Pero mientras contemplaba los edificios de Londres, Arthur tomó una decisión: haría todo lo posible para apoyarla, para ser un pilar en su vida, no por su propio beneficio, sino porque Chloe lo merecía, si eso significaba mantener sus sentimientos ocultos, lo haría, aunque cada día le resultara más difícil. Arthur pasó el resto de la mañana intentando concentrarse en su trabajo, pero su mente volvía constantemente a Lucas y a su actitud, cuando el reloj marcó exactamente dos horas desde que había llamado a Charles, su teléfono sonó, lo tomo con la velocidad de un rayo dejándolo en altavoz nuevamente. — Dime que tienes algo. — dijo Arthur sin preámbulos. — Y vaya si lo tengo... — respondió Charles, con un leve tono de incredulidad en su voz — Su sobrino ha estado bastante ocupado y no precisamente con el hotel o con su novia Chloe. — Arthur se tensó, sujetando el teléfono con más fuerza. — Habla. — ordenó con una voz gélida. — Lucas tiene una relación con otra mujer desde hace al menos seis meses... — comenzó Charles — Su nombre es Amelia Hawthorne, la socialité conocida por frecuentar círculos de alta sociedad en Londres, según mis fuentes, han sido vistos juntos en varios eventos, aunque han intentado mantener un perfil bajo, pero eso no es todo, parece que Amelia tiene una influencia considerable sobre él, especialmente en términos financieros y su padre le ofreció un puesto en su empresa después de que Lucas le pidiera matrimonio hace dos semanas atrás. — las revelaciones fueron un baldazo de agua fría para Arthur. — ¿Qué tipo de términos financieros? — preguntó Arthur, sintiendo que su preocupación aumentaba. — He encontrado registros de transferencias bancarias recientes del señor Hawthorne hacia una cuenta asociada a Lucas, grandes sumas y sin un propósito claro, podría ser algo tan simple como un préstamo o algo mucho más complicado porque él ha seguido teniendo deudas con el banco. — Arthur se quedó en silencio, procesando la información. — Gracias, Charles, has hecho un buen trabajo, sigue investigando a mi sobrino, quiero saber todo sobre ese compromiso. — dijo Arthur antes de colgar. Arthur sintió un nudo en el estómago cuando revisó los detalles del evento de compromiso que se celebraría al día siguiente, las palabras en el informe eran claras, pero le resultaban casi imposibles de procesar, el nombre de Amelia Hawthorne estaba junto al de Lucas Vogel, un detalle que fue pasado por alto gracias a todas las exigencias de lujo y porque solo el apellido de ella pesaba, su sobrino no solo había estado ocultando una relación con otra mujer, sino que ahora había decidido comprometerse con ella y hacerlo en el mismo hotel donde Chloe trabajaba y que ella misma estaba supervisando, cuando se enterara de esa traición definitivamente iba a romperse por completo. — ¿En qué demonios estaba pensando? — murmuró Arthur, cerrando el informe con fuerza y dejando que su mano descansara en su frente. Sabía que Lucas podía ser imprudente, pero eso era demasiado, no solo estaba jugando con los sentimientos de Chloe, sino que la había puesto en una situación imposible, tendría que enfrentarse al evento, organizar cada detalle y estar presente mientras él celebraba su compromiso con otra mujer, era cruel, insensible y Arthur no podía permitir que eso sucediera. Chloe cerró la puerta de su oficina y dejó escapar un largo suspiro, sus manos temblaban ligeramente y su pecho aún sentía el peso de la conversación con Lucas, estaba cien por ciento segura de que había otra mujer en la vida de Lucas y nadie le iba a sacar esa idea de la mente, pero le rompía el alma que Lucas no fuera lo suficientemente valiente con ella para confesarlo. — Trabajo primero, emociones después. — se recordó, como si esas palabras fueran un mantra que la sostendría. Se dirigió a su escritorio y abrió su ordenador, revisó el cronograma del evento, asegurándose de que todo estuviera en orden, revisó las listas de proveedores, confirmando cada entrega, cada detalle. Los arreglos florales, las luces, el menú para el evento, su mente comenzó a enfocarse en las tareas pendientes, cada una actuando como un refugio para alejarse del caos emocional que amenazaba con consumirla. Aun así, su mente seguía regresando al mismo punto; Lucas ¿Cómo podía haber sido tan insensible? Habían compartido tanto y aunque su relación no había sido perfecta en algunos momentos, Chloe había creído que había algo real entre ellos, algo que iba a durar mucho más que un año y medio, ahora se sentía como una tonta por haber confiado en él. Sacudió la cabeza, apartando esos pensamientos, ese no era el momento ni el lugar para lamentarse, había un evento importante que garantizar y su profesionalismo era algo que nadie podía cuestionar. Mientras revisaba los correos electrónicos, su mirada se posó en el cristal de vista unilateral que daba hacia la recepción, podía ver a Oliver, charlando con uno de los clientes, siempre amigable y carismático, su presencia le ofreció un leve consuelo, sabía que, si las cosas se ponían demasiado complicadas, siempre podía contar con él para animarla, de repente, su teléfono fijo sonó, rompiendo el silencio de la oficina, Chloe lo levantó rápidamente. — Gerencia general, Chloe hablando. — respondió la llamada. — Señorita Harper, aquí el equipo de catering, solo queríamos confirmar si desea que el champán especial sea llevado directamente al salón esta noche o si prefiere que lo dejemos en el área de almacenamiento. — Chloe cerró los ojos por un momento. — Llévenlo al área de almacenamiento por ahora, por favor, les avisaré si hay algún cambio. — colgó el teléfono y apoyó los codos en el escritorio, masajeándose las sienes. Sabía que cada decisión que tomara en las próximas horas tendría un peso emocional que no podía evitar, a pesar de todo, Chloe estaba decidida a demostrar que nada, ni siquiera el desprecio de Lucas, podía romper su profesionalismo, si había algo que podía controlar en medio del caos, era su desempeño en el trabajo. Mientras Chloe intentaba concentrarse en los documentos frente a ella, su mente comenzó a divagar, llevándola a territorios que había evitado por mucho tiempo. Londres, con todo su bullicio y oportunidades, nunca se había sentido como su hogar, había llegado allí buscando independencia y una nueva vida al lado de Lucas, pero ahora, con el desastre de su relación y el vacío emocional que sentía, no podía evitar preguntarse qué estaba haciendo realmente con su vida. Apoyando la barbilla en la palma de su mano mientras miraba la pantalla del ordenador sin realmente ver nada no podía evitar pensar que haría, que pasos iba a tener que tomar a partir de ese momento. Sus pensamientos se dirigieron a sus padres, a la última vez que había hablado con ellos, no fue una conversación agradable; nunca lo eran, siempre tenían algo que criticar, su decisión de mudarse, su decisión de dejar en buen trabajo que tenía, incluso su apariencia en esos momentos, decirles que había fallado en su relación con Lucas, después de todo lo que habían insinuado sobre cómo no debía confiar demasiado en las personas, sería un error. — Se van a regodear en esto, 'Te lo dijimos, Chloe, no eres lo suficientemente fuerte para manejar la vida sola. — arremedo a su madre diciendo con su tono condescendiente. La idea de regresar a casa ni siquiera era una opción, no solo porque no quería enfrentarse a ellos, sino porque sabía que volver sería como admitir que no era capaz de mantenerse por su cuenta. Pero entonces ¿Qué quedaba? Londres no la había recibido con los brazos abiertos, pero había logrado construir algo ahí, aunque ahora se sintiera tambaleante, sin embargo, la soledad y la incertidumbre estaban comenzando a pesarle más de lo que esperaba. Tomó una respiración profunda y cerró los ojos por un momento, había aprendido a salir adelante sola y aunque ahora todo se sintiera como un caos, sabía que tenía que encontrar una forma de reconstruir su estabilidad, tal vez Londres no fuera su hogar, pero tampoco había otro lugar que pudiera llamar así. Se obligó a volver su atención al trabajo, pero una pequeña voz en el fondo de su mente le susurraba que, tal vez, lo que realmente necesitaba era un cambio más grande, una nueva oportunidad, una nueva dirección, algo que le devolviera el control de su vida, quería volver a su país. — Corazón... — Oliver asomó la cabeza por la puerta de la oficina — ¿Vamos a comer al restaurante? — entró al verla sonreír. — Lo siento, no tengo apetito. — Chloe se recostó en la silla. — Tienes los ojos hinchados ¿Que paso? ¿Tuviste problemas con alguna organización? O fue un cliente. — se sentó frente a ella. — Hubiese preferido mil veces que fuera un cliente quien me insultara a haber pasado lo que acabo de pasar... — hizo una pausa, dudó si debía contarle o no — Lucas acaba de terminar conmigo. — susurro, lo suficientemente audible para que Oliver escuchara. — Eso... — boqueó un poco, buscando las palabras adecuadas — Creí que tenía una buena relación de novios. — acercó más la silla para escucharla. — Yo también creí que estábamos bien, no sé qué paso realmente, acaba de decirme que ya no quería seguir con la relación y que era mejor que cada quien fuera por su camino, tuvimos unos días malos, pero no esperaba que me dejara así. — alzo la vista intentando no llorar frente a Oliver. — ¿Crees que haya otra mujer en su vida? — preguntó Oliver con algo de cautela. — No lo sé, en estos momentos no tengo cabeza para pensar en eso, no había nada que me hiciera sospechar. — se apretó suavemente los lagrimales. — Deberíamos ir a comer, una copa de vino y un buen filete podría ayudarnos a pensar en las banderas rojas que no habías visto. — extendió su mano y tomó la mano de Chloe. Los mejores empleados recibían ciertos beneficios mensuales como forma de agradecimiento exclusivo por su dedicación al trabajo, los mejores empleados del mes tenían bales para las vacaciones, otros recibían acceso ilimitado a los restaurantes o a los bares y unos cuantos, como Chloe, tenían el beneficio de poder comer y beber de forma gratuita en el restaurante sin ningún tipo de restricciones. Chloe usualmente no abusaba de esos beneficios, el menú le era enviado por un correo y ella siempre escogía algo sencillo, emparedados, sopas o ensaladas, agua o bebidas sencillas; supo de un gerente que terminó perdiendo esos privilegios por ser abusivo y demasiado extravagante en sus almuerzos, mariscos, finos cortes de carne y todo lo más caro. — Sabes que no me gusta abusar del menú. — dijo mientras se arreglaba el chaleco. — No será un abuso, será un capricho que te mereces para darte un respiro, además, tú siempre te dejas la piel trabajando para la familia Kingsley y ese baboso te ha dejado sin explicaciones, date ese gusto. — la vio sonreír. — Dos copas de vino y dos filetes con guarniciones, vas a necesitar mucha comida para escuchar mis quejas. — se sintió un poco más animada, sabía que Oliver era un excelente amigo y siempre la escuchaba. — Yo este mes me gane barra libre. — se puso en pie al igual que ella. — Tengo el beneficio de invitar a alguien... — lo dijo en voz baja poniendo el índice en sus labios — Solo espero no romper en llanto como una magdalena. — caminaron hacia la puerta. Chloe y Oliver estaban listos para ir a comer, ambos necesitaban un descanso después de una mañana llena de tensiones, Oliver ya había hecho el cambio con la recepcionista y por lo que acababa de escuchar, su amiga lo necesitaba con urgencia. — Vamos, será bueno que te despejes un poco. — dijo Oliver con una sonrisa, sosteniendo la puerta para que ella saliera primero. — Tienes razón, necesito un respiro antes de que explote. — Chloe le devolvió una sonrisa tenue, estaba agradecida por su apoyo constante. Estaban a punto de cruzar el vestíbulo cuando la figura impecable de Amelia Hawthorne, una de las clientas más exigentes del hotel y por la que se estaba organizando el evento del que Chloe estaba pendiente. Amelia llevaba un vestido rojo ajustado y tacones altísimos, su expresión era tan cortés como afilada y su cabello corto iba perfectamente estilizado, sus ojos azules brillaron con cierto reconocimiento. — Señorita Harper... — llamó Amelia, su tono educado, pero cargado de autoridad — Necesito hablar con usted de inmediato. — esas palabras hicieron que ella se detuviera. — Parece que el almuerzo tendrá que esperar... — susurró Oliver — Te espero en el restaurante si logras escapar de los cambios de última hora. —bromeó antes de darle un leve apretón en el hombro. — No me dejes sola... — susurro — En qué puedo ayudarla señora Hawthorne. — Amelia sonrió con cierta soberbia que la caracterizaba. — Se que es usted quien se está encargando de llevar el arreglo de mi fiesta de compromiso de mañana, quisiera que le agregara algo especial. — puso su cartera sobre el escritorio para rebuscar algo en ella. — Si, aun es tiempo de que se le puedan hacer ciertos cambios. — Chloe asintió con calma, su mente ya trabajando en una solución. — No sería un cambio, sería de agregarle algo especial, quiero una foto de un metro de alto con mi prometido colgando de una pared. — deslizó la fotografía por el escritorio y las pocos pilares que sostenían el mundo de Chloe. Ahí estaba Lucas, el hombre que hasta hacía poco había sido su pareja, con el brazo firmemente alrededor de la cintura de Amelia, estaba vestido impecablemente, su sonrisa era la misma que Chloe había llegado a amar, pero ahora estaba dedicada a otra mujer, a su prometida. El mundo de Chloe se detuvo por completo, su mente intentó desesperadamente procesar lo que estaba viendo, pero lo único que logró fue sentir un nudo formándose en su garganta. — ¿En qué medidas le gustaría el cuadro? — preguntó Chloe con voz forzada. — No lo sé ¿Verdad que es guapísimo? ¿En qué tamaño estaría mejor? — continuó Amelia, completamente ajena al terremoto emocional que acababa de provocar en Chloe — Estoy tan emocionada por nuestra boda y este hotel ha sido una elección perfecta para nuestra fiesta de compromiso porque le pertenece a su tío y él me recomendó mucho tu organización, Arthur ha hablado de ti muy bien, espero verte mañana. — Chloe apenas pudo encontrar su voz, forzándose a mantener la compostura que tanto le costaba sostener. — Sí, lucen encantadores y yo me encargare de todo salga perfecto durante el evento, me alaga saber que han recomendado mis servicios. — logró murmurar, apartando rápidamente la mirada del teléfono y devolviéndoselo a Amelia. — Gracias, señorita Harper... — la vio tomar la foto — Estoy segura de que hará un excelente trabajo supervisando todo para que sea perfecto, confío en usted para que mi celebración sea mucho más especial, dejó en sus manos la decisión del cuadro. — dijo Amelia, dando un pequeño saltito. Tan pronto como Amelia se marchó, Chloe retrocedió un par de pasos hasta apoyarse contra la pared, su respiración era superficial y la presión en su pecho era insoportable, quería gritar, llorar, o simplemente desaparecer. Lucas no solo la había dejado, la había traicionado y ahora, tenía que supervisar el evento que celebraría el compromiso del hombre que había roto su corazón con otra mujer. Oliver no había ido al restaurante como había dicho, en cambio, se mantuvo cerca, inquieto al ver la interacción entre Chloe y Amelia, algo en la actitud de su amiga lo preocupaba y cuando vio cómo Chloe se desmoronaba frente a la foto que Amelia le mostró, supo que no podía dejarla sola, sin decir una palabra, se acercó con rapidez y la tomó suavemente del brazo. — Ven conmigo, necesitas aire. — dijo con firmeza, guiándola fuera del bullicio del vestíbulo. Chloe no ofreció resistencia, apenas podía pensar, con las palabras de Amelia y la imagen de Lucas aún resonando en su mente, antes de darse cuenta, Oliver la había llevado a una de las terrazas del hotel, era un espacio tranquilo, con jardineras llenas de flores y una vista impresionante de la ciudad. — Siéntate aquí. — le indicó, señalando una de las sillas. Chloe se dejó caer, aun sintiendo el peso aplastante de lo que acababa de suceder, Oliver se sentó frente a ella, inclinándose hacia adelante para buscar su mirada y de paso tomó la foto que ella no había soltado desde que Amelia se la dio. — Chloe, respira por favor, te estas poniendo azul. — le tomó las manos y las apretó. — ¿Ya viste quien está en esa foto? — ella respiró profundamente, tratando de controlar el temblor en su voz. — Lucas. — bajó la mirada hacia la fotografía. — Es Lucas y ella es su prometida. — las palabras salieron como un susurro, pero la emoción detrás de ellas era desgarradora. Oliver apretó los labios, sintiendo una mezcla de indignación y tristeza por su amiga mientras observaba fijamente la fotografía, no esperaba que ese hubiese sido el motivo por el que Lucas dejará a Chloe, era obvio que llevaban un buen tiempo saliendo, de lo contrario no se habrían comprometido, un hombre como el padre de Amelia no habría permitido un compromiso tan apresurado. — ¡Ese imbécil! — murmuró, su tono cargado de enojo — No te merece, Chloe, no después de esto, de verdad que no merece ni una sola de tus lágrimas. — ella levantó la mirada hacia él, sus ojos brillantes por las lágrimas contenidas. — No sé cómo voy a soportarlo, Oliver, tengo que organizar su fiesta de compromiso ¿Cómo voy a hacer esto? — Oliver se inclinó más cerca, colocando una mano firme, pero reconfortante sobre la suya. — No tienes que enfrentarlo sola, estoy aquí para ti ¿Entendido? Y si necesitas gritar, llorar o incluso tirar algo por la ventana, yo seré tu cómplice. — por primera vez desde que vio la foto, Chloe esbozó una pequeña sonrisa. Su sonrisa era débil, pero real, sabía que podía contar con Oliver en todo momento y eso era lo único que la mantenía en pie en ese momento, Chloe no pudo contener más la oleada de emociones que la invadían. Sin decir una palabra, se inclinó hacia Oliver y lo abrazó, rodeó su cuello con los brazos y apoyó la cabeza en su hombro, buscando en él una sensación de seguridad que en ese momento parecía inalcanzable en cualquier otro lugar. Oliver, sorprendido al principio, reaccionó de inmediato, abrazándola con fuerza, no dijo nada, porque sabía que las palabras no podían reparar lo que Chloe estaba sintiendo, en cambio, simplemente la sostuvo, dejando que encontrara el consuelo que necesitaba en su cercanía. — Estoy aquí, Chloe... — murmuró finalmente, su voz suave pero firme — No importa lo que pase, siempre estaré aquí. — frotó su espalda con una mano. Las lágrimas que Chloe había contenido comenzaron a deslizarse por sus mejillas, pero no se apartó, por un momento, permitió que su vulnerabilidad tomara el control, dejando que Oliver fuera su refugio, el ruido lejano de la ciudad parecía amortiguado en la terraza y el aire fresco acariciaba suavemente su rostro, en ese instante, el peso de la traición de Lucas seguía presente, pero el abrazo de Oliver lograba amortiguarlo, aunque fuera solo un poco. Después de un rato, Chloe se apartó, secándose las lágrimas con un pequeño pañuelo desechable que cargaba en el bolsillo de su chaleco, aunque su rostro seguía marcado por la tristeza, había un brillo de determinación en sus ojos, estaba dispuesto a superarlo de alguna manera, no sabía cómo iba a hacerlo, pero buscaría la forma.
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