Decisión impulsiva. 1

3363 Words
Arthur bajó al lobby con paso firme, decidido a buscar a Chloe, quería hablar con ella, tal vez consolarla de alguna forma o, al menos, asegurarse de que estaba bien tras lo ocurrido en el salón, sin embargo, al llegar, su mirada se posó en una escena que le provocó un molesto nudo en el estómago. Chloe, visiblemente afectada, estaba siendo llevada de la mano por Oliver hacia una de las terrazas del hotel, la cercanía entre ambos y la forma en que Oliver parecía protegerla, despertaron en Arthur una sensación que no esperaba, disgusto. Se detuvo en seco, observándolos mientras cruzaban la puerta de la terraza, un pensamiento incómodo lo golpeó, siempre habían sido muy amigos, pero nunca había sentido ese tipo de molestias y eso ya era un peso mayor sobre sus hombros. No podía ignorar la punzada de celos que lo atravesaba, aunque sabía que no tenía derecho a sentirlos, no podía evitarlo, Chloe le importaba más de lo que estaba dispuesto a admitir y verla buscar consuelo en otro hombre removía emociones que llevaba tiempo reprimiendo. Arthur suspiró y apretó los puños, debatiéndose entre seguirlos o regresar a su oficina, sabía que no tenía una excusa válida para interrumpir, pero algo dentro de él lo instaba a asegurarse de que Chloe estuviera bien, finalmente, decidió esperar, no quería actuar de manera impulsiva ni mostrar su frustración, se acercó a la recepción, fingiendo interés en algunos papeles mientras mantenía la vista en la puerta de la terraza, esperando a que Chloe regresara, Arthur intentó mantenerse paciente, pero la curiosidad terminó superándolo. Después de unos minutos de esperar en vano, decidió acercarse a la terraza para asomarse discretamente y verificar cómo estaba Chloe, su intención inicial era asegurarse de que estuviera bien, pero lo que encontró lo dejó inmóvil, desde su posición, pudo ver a Chloe abrazada a Oliver, ella estaba inclinada contra él, con los brazos alrededor de su cuello, mientras él la sostenía con evidente ternura, Arthur sintió un vuelco en el estómago, ese abrazo parecía mucho más íntimo de lo que habría esperado entre colegas, su mente se llenó de preguntas y una molesta incomodidad que no podía controlar ¿Acaso Oliver siempre había tenido ese tipo de relación con Chloe? ¿Había algo más entre ellos de lo que él sabía? Por un momento, Arthur sintió que debía marcharse, pero no pudo apartar la vista. Cada segundo que los veía juntos aumentaba su frustración, finalmente, con un suspiro pesado y el ceño fruncido, decidió dar media vuelta y regresar al lobby, mientras caminaba de vuelta, no pudo evitar un pensamiento recurrente que lo perseguía desde hacía tiempo, tal vez había esperado demasiado para decirle a Chloe lo que realmente sentía, ahora, quizá, era demasiado tarde. Arthur regresó a su oficina con pasos firmes, intentando ordenar sus pensamientos tras lo que había presenciado en la terraza, cerró la puerta detrás de él y se detuvo en seco al ver a Lucas sentado en una de las sillas frente a su escritorio. — ¿Qué haces aquí? — preguntó Arthur, su tono más cortante de lo habitual. — Pensé que podríamos hablar, tío... — Lucas estaba sorprendentemente relajado — Parece que tienes algo en mente desde nuestra última conversación. — se encogió de hombros. Arthur lo miró fijamente, su ceño fruncido ¿Cómo podía Lucas mostrarse tan despreocupado después de lo que había hecho con Chloe? Tenía ganas de golpearlo porque era realmente un verdadero idiota y estaba desprestigiando a su familia, por suerte no compartían el apellido abiertamente. — ¿Hablar sobre qué, exactamente? — replicó Arthur, cruzándose de brazos mientras rodeaba el escritorio para sentarse. — Sobre el correo que recibí una media hora después de que habláramos, una carta oficial de despedido. — comentó mientras sacaba su celular. — Si, le pedí a recursos humanos que dejara constancia de todo esto, ya que estas aquí puedes ir a retirar tu cheque por despido y a partir de mañana no quiero que te presentes, tu vacante ya ha sido publicada. — bajo los brazos y acercó su silla un poco más al escritorio. — ¿Tan fácil es para ti sacar a tu propio sobrino? — alzó una ceja, un poco sorprendido. — Siempre fui duro contigo, no creas que por los años que han pasado voy a ser blando... — lo vio con seriedad — Tampoco voy a ser tu maldita tapadera y ni voy a permitir que juegues con el apellido de la familia Kingsley. — movió los papeles que tenía sobre su escritorio. — Ahora entiendo porque fue retirado de todas las tarjetas de recuerdos, siempre le has dado mucha importancia al apellido. — Lucas se cruzó de brazos. — Me parece un acto terriblemente miserable de tu parte haber jugado con Chloe de la forma en que lo hiciste, la sacaste de su país, le ofreciste amor y la has estado engañando ¿Por cuánto tiempo? ¿Un Año? ¿Seis meses? — Arthur sabía hablar, no iba a revelar que ya sabía toda su historia retorcida. — Yo no la obligue a venir, vino porque estaba enamorada de mí y yo de verdad la quería, pero seamos honestos... — sonrió de forma burlesca — Entre Amelia y Chloe, en una competencia de belleza, sabes perfectamente que ganaría Amelia, no solo por sus preciosos ojos azules y sus preciosos labios, su altura y elegancia superan por mucho a Chloe. — se rio. — Lucas, engañaste a una mujer increíble y ahora estás comprometido con otra ¿De verdad encuentras gracia en eso? Realmente eres una vergüenza. — la mirada de Arthur fue mucho más afilada. — No vine a justificarme, tío... — desvió la mirada, un poco acomplejado — Vine porque sé que Chloe sigue siendo importante para ti en el hotel y pensé que querrías saber que ella... — hizo una pausa — Bueno, que ella probablemente hará un escándalo mañana cuando se entere de lo que he hecho, quería que la quitaras de la organización o que la despidas, seria incómodo para mi venir y verla, la relación se terminó y ya puedes sacarla también. — Arthur levantó una ceja, pero después soltó una carcajada. — ¿Has leído el correo que te fue enviado? — preguntó con cierto desdén — Quien no tiene trabajo en este hotel eres tú, Chloe sigue siendo mi gerente y lo seguirá siendo hasta que ella quiera... — Lucas iba a hablar, pero Arthur levantó la mano callándolo de inmediato — ¡Me importa una reverenda mierda si te sientes incómodo viendo a Chloe trabajar en este hotel, si no te gusta, no vengas, así de simples son las cosas conmigo! — le hablo más fuerte que antes. — ¿De verdad vas a ponerla a ella por sobre mí? Prácticamente soy tu hijo y tu lealtad debería estar conmigo, seré el socio de mi hermano cuando tu decidas retirarte por viejo. — se enderezó en la silla, indignado por esas palabras. — No Lucas... — Arthur hizo lo mismo — Tu y Sophie son mis sobrinos, hijos de mi hermana, a los que crie después de que ellos murieran en el accidente, mi hijo se llama Liam y es el único ser humano al que podría solaparle ciertas cosas, pero no a ti, además, este hotel no es herencia para él y mucho menos para ti. — Arthur jamás hizo una distinción entre ellos mientras iban creciendo, hasta ese momento y Lucas se sorprendió visiblemente. — ¿Es un castigo por querer ser feliz con la mujer de mis sueños? — la voz se le quebró un poco, un acto de manipulación que Arthur sabía interpretar bien. — ¿La mujer de tus sueños o la dote de tus sueños? — se recostó sobre el respaldar de la silla — Tenías diez años cuando te recibí en mi casa, llevo diecisiete años viéndote crecer ¿De verdad crees que soy tan ignorante como mi madre? ¿De verdad piensas que no estoy enterado de tus deudas? Tus malas inversiones, tus moras con los bancos, con prestamistas clandestinos, eres un despilfarrador de dinero que ve a la familia Hawthorne como una mina de oro y tu miserable oportunidad para subir a la élite porque yo nunca te lo permití, nunca dejé que me usaras para tus tretas maliciosas. — vio a su sobrino ponerse rojo como un tomate, no sabía si por vergüenza o por rabia, tampoco le interesaba. — El león juzga por su condición. — intento darles la vuelta a las cosas y acusar a su tío de lo mismo que él estaba haciendo. — Yo no finjo ser quien no soy, provengo de una familia con dinero y mi padre me dejó el setenta por ciento de todo su dinero porque mi madre no sabe el significado de la palabra ahorro y mucho menos el significado de inversiones a futuro, este hotel y varias inversiones más también fueron herencia, no hablo de venir desde abajo y no uso el hecho de ser huérfano para enaltecer mis deseos de superación fallidos, no vivo de la lastima... — sus dedos tamborilearon sobre el escritorio — ¡Soy el puto Arthur Daniel Kingsley, multimillonario, dueño de los diez mejores hoteles de lujo en todo Reino Unido y no tengo que lloriquear ante nadie sobre como hice mi fortuna porque todos los saben, niño rico que hizo crecer su herencia! — le pegó un manotazo al escritorio. — ¡Parte de todos tus millones es la herencia que mis padres dejaron y que tu no nos has dado a pesar de estar en edad de recibirla, no eres una blanca paloma ni mucho menos un salvador! — Lucas se puso en pie. — ¿Que herencia? — Arthur también se levantó — ¿La cuenta bancaria de cincuenta mil libras de tu padre? ¿La de tu madre con diez mil? Si tu abuela te ha dicho que tienes derecho a una herencia, pídesela a ella, porque yo use el dinero que tus padres tenían guardado para sus servicios funerarios ¿Quieres ver los recibos? Te los mando por correo ¿Sabes con cuanto se alienta a un niño al año? ¿Cuánto dinero se necesita para alimentar a dos? ¿Sabes cuánto dinero dio tu abuela para su crianza? ¿Sabes por qué terminaron conmigo y no con ella? — todo ese tema del dinero provenía de una sola persona y esa era su propia madre, abuela de Lucas. — ¡Era lo mínimo que podías hacer por nosotros, somos tus sobrinos y era tu maldita responsabilidad darnos todo! — alzó un poco la voz. — Mis sobrinos, no mis hijos y yo no tenía por qué cargarle esa responsabilidad a mi esposa, aun así, lo hice, pero de eso a que pretendas que debo darte algo que no te corresponde es una reverenda idiotez. — Arthur bajó su tono de voz, no iba a ponerse a discutir en gritos como un energúmeno con Lucas. — Por algo te fue infiel Selene, eres un avaricioso de primera. — eso hizo que Arthur soltara una carcajada. — Que bueno que tocas ese tema, siempre te quejaste de que Selene los trataba mal, que era grosera con ustedes, pero durante el divorcio te pusiste de su lado y ante el juez mandaste una declaración jurada donde decías que ella jamás me había sido infiel y que yo era un hombre controlador, que ejercía violencia económica contra ella... — su tono burlón fue exagerado — Lo que tú no sabias es que ella había firmado un acuerdo prenupcial que incluían términos por infidelidad y que yo tenía pruebas muy sólidas en su contra, por más que la apoyaras a cambio de una suma considerable de dinero, no iba a poder quitarme nada más que la cuenta mancomunada... — se sentó de nuevo — Y que de esa cuenta el juez solo le otorgó un treinta por ciento, su aporte de trabajo por los últimos veinte años de matrimonio. — entrecerró los ojos mucho, más divertido que antes pues la expresión de Lucas era todo un poema dedicado a la incredulidad. — Yo jamás mandé nada ante ningún juez. — fue lo único que pudo decir en un susurro apenas audible. — Si quieres ser tan poco hombre y negarlo, te mandare por correo eso también... — movió su silla de un lado a otro de forma juguetona — Intentar destruirme a mí es algo que no vas a poder conseguir, mi reputación personal es cuestionada por los medios, me encanta ser el centro de atención en los eventos, pero mi reputación profesional es algo intachable y nadie me va a criticar eso jamás... — pasó la mano por su cabello — Cuando tú vas, yo ya he ido y regresado veinte veces, me he tomado un café y me he cogido a todas tus novias... — lo decía en una forma de sarcasmo muy cruel — Estás despedido, celebra tu compromiso mañana con la familia que no sabe de tus adicciones a fingir ser alguien que no eres, ven al hotel con tu futura esposa cuando quieras, siempre tendrás los descuentos, pero no intentes darme ordenes sobre a quién debo mantener trabajando en mi hotel con la excusa idiota de que por ser familia debemos estar aliados y más te vale que desde este momento en adelante no te cruces por el camino de Chloe, no le hables, no voltees a verla, desaparécete de su mundo. — su tono fue severo a pesar de tener una ligera sonrisa en sus labios. — ¿Por qué la defiendes tanto? — Lucas negó con la cabeza sin comprender — Es solo una aparecida de un año y medio, una estúpida que abandonó todo un futuro brillante por seguirme, eso debería ser razón suficiente para que te des cuenta de que muy bien de la cabeza no está, además, si no la despides no volverás a ver a nadie de tu familia en este hotel. — se cruzó de brazos, la postura de un berrinche típico de Lucas. — Me voy a morir por no tener a la familia exigente. — de nuevo volvió a usar el sarcasmo. — Cuando necesites algo de urgencia, Chloe no va a estar ahí, tu familia sí, pero eres tan idiota y soberbio que eso no lo ves, yo soy tu sobrino, ella es una cualquiera. — rodó los ojos. — Mi sobrino mintió ante un juez para que mi exesposa lograra robarme la mitad de todo y espera que se le dé lo mejor por tener una cara bonita, mi sobrina viene a verme solo cuando su cuenta bancaria se queda en cero y pone como excusa los gastos de la universidad cuando realmente se gasta el dinero en fiestas, mi madre, la señora exigente que lo más suave que me ha dicho en una llamada es que soy un idiota por no querer darle una mensualidad de ocho mil libras porque la herencia se la gastó en viajes de lujo... — dejó escapar un suspiro — ¿De verdad crees que voy a sufrir por no tenerlos en mi vida? — ladeo la cabeza — Tengo más esperanzas en que sea Chloe quien me ayude si un día me da un infarto a que sean ustedes, manada de buitres. — se levantó de la silla, todo ese le estaban dando ganas de un trago. — Te vas a arrepentir de todo lo que estás diciendo en estos momentos y me parece ridículo que la priorices a ella, y debo decirte que tienes una visión muy corta... — lo siguió con la mirada hacia el minibar — Mi compromiso con Amelia podría abrirte puertas con su familia, con ella incluso, su vida gira en torno a las redes y la promoción sería excelente. — Lucas era sumamente testarudo y sabía que no le convenía irse de debajo del ala de Arthur. — ¿Sabes lo que es este lugar? — la pregunta de Arthur fue seria y su mirada pidió una respuesta. — Un hotel. — respondió con obviedad. — Exacto, un hotel de lujo, un hotel cinco estrellas con tres de sus cuatro restaurantes avalados como los mejores de todo el país, aquí no mandamos maquillaje ni productos de limpieza para el rostro, tampoco mandamos ropa para que hagan reseñas. — se sirvió whisky con hielo. Arthur era un hombre mayor, no solo en edad, sino que también en experiencia, revisaba las tendencias dentro del internet y se mantenía sumamente actualizado de cómo es que se estaban manejando las cosas para mantenerse en la cúspide, Amelia tenía un pegue en las redes y era una creadora de contenido que se codeaba entre las elites, pero solo por la influencia constante de su padre y si no fuera por eso, no tendría ningún acceso a ellas. Arthur no estaba interesado en que la nueva novia de su sobrino hiciera unos cuantos videos promocionando su hotel, para eso le pagaba a un equipo de profesionales que reflejaban en efectivo su inversión. — Estás perdiendo una gran oportunidad por ser tan cerrado de mente. — desvió la mirada, un poco frustrado por no conseguir lo que quería. — Me las pierdo todas si vienen ofrecidas por alguien como tú, ahora, sal de mi oficina y déjame trabajar, ve a recoger tus cosas y abandona el hotel, sin trampas, tengo cámaras en tu oficina. — camino hacia su escritorio de nuevo. — Verás lo equivocado que estabas y cuando eso ocurra vendrás a mí rogando por esas oportunidades. — se dio la vuelta y caminó hacia la salida. — ¡Mañana, lejos de Chloe o tu prometida se va a enterar que tiene los cuernos más grandes que el padre de Bambi! — lo dijo con voz profunda antes de escuchar la puerta azotarse, levantó la mirada y se rio. Arthur permaneció sentado en su oficina, inmóvil, con la mirada perdida en algún punto del elegante escritorio frente a él, el eco de las palabras de Lucas todavía resonaba en su mente, pero no era lo que más le preocupaba, era Chloe, siempre era Chloe. No podía dejar de pensar en lo vulnerable que la había visto en la terraza, abrazada a Oliver, había algo desgarrador en esa imagen, algo que le hacía sentir que la había fallado de alguna manera, Chloe no merecía el dolor que Lucas le había causado y mucho menos cargar con esa tristeza sola. Se reclinó en su silla y pasó una mano por su rostro, un gesto de frustración que no podía contener, durante mucho tiempo, había reprimido sus propios sentimientos por Chloe, diciéndose que no era correcto, que no podía permitir que sus emociones interfirieran en su relación profesional o en su vida familiar, pero ahora, después de todo lo que había ocurrido, esa barrera que había construido empezaba a desmoronarse ¿Qué iba a hacer? Sabía que no podía seguir ignorando lo que sentía, pero tampoco estaba seguro de cómo actuar sin empeorar las cosas. Chloe ya estaba lidiando con demasiado, ella necesitaba estabilidad, apoyo, no otro enredo emocional que la pusiera en una posición difícil, Arthur suspiró y miró hacia la gran ventana de su oficina, Londres se extendía frente a él, brillante y ruidosa, pero por primera vez en años, se sentía completamente desconectado de la ciudad que siempre había amado. — Chloe... — murmuró en voz baja, como si decir su nombre en la soledad de su oficina pudiera aclarar algo. Sabía que tenía que hablar con ella, pero no en ese momento, no cuando estaba tan alterado y las cosas eran tan confusas, tenía que encontrar la manera correcta, el momento adecuado, para mostrarle que había alguien que realmente se preocupaba por ella, pero también sabía que no podía esperar demasiado. La vida, como siempre, seguía su curso y Arthur tenía claro que, si no tomaba una decisión pronto, podría perder a Chloe para siempre y esa era una idea que no estaba dispuesto a aceptar, ella no iba a abandonar su hotel tan fácilmente.
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