Capítulo 8

547 Words
P.O.V de Jessica. Mientras bailaba y tomaba al compás de la música sentí como alguien me tocaba el hombro, me giré y lo ví a Zac, le sonreí y le dije sin pensarlo "Baila conmigo" asintió y comenzó a bailar junto a mí.  Yo meneaba mi cadera con fluidez cada vez más cerca de él provocándolo, acercaba mi cara a la suya y cuando se inclinaba para besarme yo me corría soltando un carcajada . Acercaba mis muslos a su cadera, podía sentir su ereccion, le sonreí haciendo que él hiciera lo mismo, me tomó de sorpresa de las caderas y me fue atrayendo lentamente hacia él. En verdad era lindo, nunca fuí fanática de los chicos rubios con ojos celestes pero este era una excepción, cuando ya nuestros labios estaban a escasos centímetros de chocarse, un auténtico idiota me gritó: -¡Oye chica, no dejes de mover ese gordo culo que a tí se te da muy bien! Sabía lo que pasaría a continuación, Zac le pegaría al chico y este quedaría todo lastimado para que todo el mundo le diga "Héroe." Pero al parecer soy pésima adivina porque él se limitó a mirarlo mal y una grupo de chicos tomaron al pervertido y comenzaron a pegarle.  Continuamos bailando unos minutos más como si nada hubiese pasado, pero yo estaba cansada, creo que era efecto del alcohol, digamos que....yo había tomado bastante, en cambio Zac como mucho tomó 2 vasos. Le pedí que vallamos a la barra. -¿Que pasa?¿Estas cansada?- sonreí al notar un tono de preocupación su voz, es adorable verlo así. -Sí, sólo quiero que nos sentemos. -¿Queres que te lleve a tu casa? -No, no, estoy bien. -¿Segura?-también insiste mucho, pero porque se preocupa por mí. -Sí... -Bueno, vamos. Nos sentamos en esas sillas altas que siempre hay en los boliches, decidí no tomar más porque si no iba a quebrar. Me quedé hablando con él, conociéndonos mejor, contando sobre nuestras vidas etcétera. Sin darme cuenta me fijé la hora en el reloj de pared y me di cuenta de que eran las 4 de la mañana, no es que tenga un horario para llegar a casa pero yo ya me estaba durmiéndome sobre la barra. Le comenté que estaba cansada y él al parecer él también, se me habían formado unas grandes ojeras, podía sentirlo. Nos levantamos y salimos de la casa, ofreció llevarme él en su auto a lo que acepté. Yo me senté de copiloto y el en el asiento del conductor, en ese instante se me ocurrió una idea, me coloqué cuidadosamente a horcajadas sobre él y le susurré en el oído "Gracias por hacer que la haya pasado bien" acto seguido le mordí cuidadosamente el lóbulo de su oreja y empecé a masajear su pelo tirando de este, nuestros ojos se cruzaron y en ese momento como si fuera un impulso lo besé a lo que el correspondió enseguida. Mierda, se sentía tan bien, era delicioso, podía saborear en sus labios el gusto a alcohol y a menta, su saliva era muy cálida, pidió permiso su lengua para entrar en mi boca a lo que yo le di permiso, estas se chocaron y comenzaron a golpearse mutuamente. Nos separamos para tomar aire, pero no demasiado, estaba a centímetros de él, me bajé, arrancó el auto y me dormí con una gran sonrisa en mi rostro.
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