José sabía que muy poco hubiera servido negarse ante el deseo de su patrona. Más porque lo probable es que si lo hiciera, ella amenazaría con mentir ante el jefe, mínimo diciendo que él le acosaba o algo así. No es que fuera fantasioso, es que así ha pasado en varias ocasiones, aunque no en el Grupo del Sur, pero si en los clanes aliados o hasta enemigos. En una ocasión, conversaron al respecto, con otros guardaespaldas y coincidieron que, ante una situación como esa, lo ideal es seguir los deseos de la doña y si es riesgo para ellos, huir o matar. No hay de otra. José sopeso toda la noche el tema, mientras ella dormía plácidamente en el asiento de atrás de la camioneta y él conducía de camino al pueblo que ella había indicado. Él era consciente del enorme riesgo que era desplazarse a un

