Las horas se hicieron eternas, hasta qué en el cementerio, se permitió la entrada a los visitantes. José indagó y el problema del horario se dio por motivos económicos. Los recursos del pueblo no daban para contratar un cuidador de tiempo completo, muy pocas personas morían en el año y las familias eran dueñas de lotes completos, no hay ingresos mensuales, más qué las donaciones qué la iglesia daba para mantener las tumbas olvidadas. Por lo qué, el empleado, llegaba a trabajar a las tres de la tarde y salía a las doce de la noche, en ese tiempo, se encargaba de limpiar las lápidas más abandonadas y mantener los pocos espacios verdes. El portón de ingresó chilló cuando el anciano lo movió para dar acceso a Lorena y José. Ella se incomodó por el sonido y el hombre se disculpó. ― No

