El día le regaló una nueva oportunidad, aunque Lorena paso gran parte de su noche, en un rincón de la cama, con gran dolor de vientre y con lagrimas constantes que le ayudan a sanar el dolor que las fotografías de su pasado, le habían removido. Se levantó cuando notó que el sol era tan fuerte como para iluminar por completo la sala. Dedujo la hora y atinó, eran las nueve de la mañana y el hambre le obligó a continuar con su vida como si no el sentimiento de culpa y compasión no estuviera taladrándole la mente. Preparó el café, tenía esa maquina de capsulas que siempre quiso, así como la waflera, la freidora de aire y cuanta maquina veía a la venta, que considerara, aligerara su enojo al tener que cocinar, preparar alimentos, era un reto para ella, sin mencionar que odiaba rotundamente ten

