Atónita. Sorprendida. No caigo en la idea de que mi mejor amigo me esté besando, sus labios se mueven lentos contra los míos y yo, yo simplemente lo sigo. Mi mente está nublada, no es mi primer beso pero se siente diferente a otros, ¿Desde cuándo Merth siente algo por mí? ¿Por qué no me di cuenta antes? Y yo, ¿siento algo por él? De pronto escucho la puerta moverse, me separo bruscamente, no hay nadie en la entrada de mi habitación, sin embargo, tengo la sensación de que nos observaban. ─ Perdona ─ suspiró Merth ─ No era necesario esto. ─ Tranquilo ─ me removí nerviosa ─ Hagamos como que no pasó. ─ No puedo, Anael, no puedo hacer eso ─ me observó algo frustrado ─ Verás, te aprecio más que como una simple amiga y no puedo evitarlo, te juro que lo he intentado pero no parec

