Capítulo 46 Punto de vista de Emily El amanecer me encontró despierta, con los ojos ardiendo de tanto llorar en silencio durante la madrugada. El reloj marcaba las seis en punto, pero yo ya llevaba horas revolcándome en la cama, escuchando el tic-tac como si fuera un martillo golpeando mi cabeza. No había logrado dormir; cada vez que cerraba los ojos, revivía la escena de la profesora interrogándome en aquella sala, sus ojos penetrantes clavados en mí como cuchillas. No había hecho preguntas directas, pero había dicho lo suficiente para dejarme en claro que estaban observándonos. El miedo me consumía por dentro, pero lo peor era la certeza de que, a pesar de todo, no podía ni quería alejarme de Sebastian. Me levanté, abrí la ventana y dejé que el aire frío de la mañana me golpeara el

