Capítulo 35 Punto de vista de Emily El insomnio me había vencido otra vez. Me giré en la cama, una y otra vez, sin poder encontrar una posición cómoda. Era inútil: cada vez que cerraba los ojos, lo veía a él. La intensidad de sus miradas, la manera en que pronunciaba mi nombre como si escondiera un secreto. Me levanté finalmente, con las primeras luces del amanecer filtrándose por las cortinas blancas de mi apartamento. Preparé café, intentando concentrarme en el aroma fuerte que me devolvía algo de energía. Tenía que enfocarme en mis estudios, en los ensayos, en mi vida. No podía permitir que mi mente girara alrededor de Sebastian Bennet. Pero ¿cómo? Era imposible. Aún recordaba con claridad la noche del banquete, el calor de su mano en mi espalda, la firmeza de su abrazo en la pista

