El lunes en la mañana, Sebastian me llevó a mi departamento, desayunamos juntos y luego él tuvo que irse para la universidad, como yo aun no tenía que ir, me quedé organizando unas cosas que habían llegado, un par de horas después me arreglé y fui a la universidad con Miranda y por supuesto, no faltó el informe del fin de semana. Las clases transcurrieron con normalidad, excepto la última, unos 20 minutos antes de que terminara, entró una mujer del personal administrativo. — Buenos días, profesora —. se acercó a la mujer —. ¿Puedo pedir a la señorita Thompson? El rector la está esperando. — Sí, por supuesto —. la profesora permitió de inmediato —. Señorita Thompson —se dirigió a los estudiantes. — Maldición — susurré mientras empacaba rápidamente y me levantaba. — Aquí estoy. —

