La rutina ha cambiado desde que mis intrusos estaban en la escuela, ya pasó el mes. Verónica volvió a ejercer su profesión de veterinaria, feliz y mujer feliz, hombre feliz, las escapadas que nos damos para consentir a mi v***a son monumentales. Parecemos recién casados, raro o no, teníamos tiempo de no culear a las diez de la mañana; nuestra rutina, aunque era muy activa, se limitaba a después que los intrusos se durmieran o antes que despertaran. En el día, estábamos vetados, cuando lo hacíamos siempre nos interrumpían y me tocaba quedar a la mitad; dejar las bolas moradas es un dolor del, putas. Verónica hoy pasa a recoger a los niños, porque va a comprarle el regalo a Gregorio que cumple mañana, Shirly quiere hacerle el cumpleaños por todo lo alto. Aníbal cada vez va mejor, ya hab

