Desperté a todos mis amigos, algo en mi pecho me decía que mis hijos estaban en las carreras clandestinas. —Rata, ayúdame a poner en el televisor la imagen de donde están mis hijos, toma este es el acceso a su rastreador. —Le di mi reloj—. Por favor, dame la ubicación, mientras él se ponía a rastrear a mis hijos, llamé a Roland. —¡¿Pasa algo?! —Rata me entregó la dirección. —Ya se la envié al Patrón a su celular. —Mis hijos se acaban de volar de la casa con mi carro de carreras. Por favor, no los saques, no puedo cohibirle a Augusto que corra, sería desleal siendo quien soy, porque fui igual y él tiene la sagacidad, además Isaac es su coequipero. Pero si sabemos cómo es ese mundo, lleno de drogas, mujeres y mucho dinero. No es un ambiente para que esté sin la orientación correcta. Él

