¿POSESIÓN O NO? ADRIÁN —¿Todavía no puedo convencerte de quedarte en casa? —pregunto mientras Zoe se une a mí para el desayuno. Lleva una falda celeste y una blusa blanca con peonías rosas por todo el tejido. No hay nada poco profesional en su ropa, y se la he visto más veces de las que puedo contar, pero mi cuerpo nunca había sido tan consciente de su presencia. Mi erección... mejor no hablemos de ese idiota, que parece tener mente propia cuando ella está cerca estos días. Pero, ¿cómo puedo culparlo, si ella no hace ningún intento de ocultar lo que siente físicamente por mí? ¿Acaso esperabas otra cosa de ella? Si yo escondo mis sentimientos en una bóveda cerrada con mil candados, ella los exhibe orgullosamente en su rostro. Esta misma mañana, cuando salí de la ducha, ella estaba esp

