CONFESIONES DE UN AMOR ETERNO POR MI ESPOSA ZOE Kai: Hola, Zoe. ¿Puedes venir, por favor? Es algo urgente. Mi boca se seca mientras leo el mensaje. Es el tercer día de Kai con mi papá. ¿Qué pudo haber pasado que ya me necesita? —¿Qué pasa? El teléfono se me escapa de las manos por la voz de Adrián. Antes de que el cristal y el plástico encuentren su trágico destino, mi futuro esposo da un gran paso hacia adelante y lo agarra. Su mirada cae sobre la aplicación de mensajes, donde el mensaje de Kai aún está abierto. —Vamos.— Adrián me toma del codo y me gira hacia los ascensores. —Adrián, ¿a dónde vas? Tienes una reunión...— Miro mi reloj. —En quince minutos. —Las reuniones se pueden reprogramar, Zoe. ¿Desde cuándo? Pero mis palabras se quedan atrapadas en mi garganta cuando el asc

