COMO ESTRELLAS QUE SE VEN BIEN JUNTAS ADRIÁN —¿Hey, qué pasa?— Paso mis dedos por las mejillas de Zoe. Está mucho mejor ahora, incluso ha recuperado el rubor en su rostro. —¿Tú pagaste por la fiesta de té de Lulu?— pregunta Zoe en un tono casi como un sollozo. —¿Um, Lulu?— El ceño se me frunce aún más. —La niña del evento benéfico. Mi cuerpo entero se tensa. —¿Cómo sabes eso? —Estaba revisando los correos.— Señala su laptop, que descansa en su regazo. Mi correo oficial está abierto y hay una foto de niños sentados en un parque, vestidos con la última colección de mi hermana. —¿Lo hiciste todo por mí?— pregunta con cuidado, y mi cabeza se levanta de golpe. Hay tanta esperanza y afecto en sus ojos que ni siquiera pienso en mentir. Fue una coincidencia que Maya viniera a mi oficina ju

