La miré apretando mis labios, debatiéndome entre sacarla de ahí o alejarme completamente. Me prometí no entrometerme en sus decisiones, estar así fue consentimiento de ella y no mío. Apreté mis labios, y di un puño en el aire, froté mi rostro y decidido a irme, lo más que podía hacer era avisar a uno de los guardas del lugar para que se hicieran cargo de ella. Salí de ese sitio a toda prisa, haber tenido en mente la idea de ayudarla, me dejó envuelto en una capa de vulnerabilidad, que necesitaba romper. Yo toda la vida he sido una persona gentil, no porque la vida haya sido injusta conmigo, sino porque me nacía y siento que de esta manera estoy siendo justo conmigo mismo y con los demás. Pero volver a encerrarme en el círculo vicioso de Alexa, seguro me haría daño nuevamente, sería entreg

