Salí rápidamente y me detuve frente a su habitación. Mientras que Antón y ella se acercaban, abrí la puerta sin retirarme del umbral, hasta cerciorarme que Emily estuviera dentro. -Todo estará bien. –Recordó Antón tomando sus manos y depositando un beso en sus nudillos. Ella sonrió y caminó alejándose, al pasar justo a mi lado me invadió con su aroma, ese mismo que hoy tenía impregnado en mi paladar, se ubicó dentro de la habitación quedando de frente observándome con rencor, por tenerla cautiva nuevamente en las cuatro paredes. -Sasa se encargará de traer tu comida, un par de días. – Me permití informar, mientras ella en respuesta simplemente abrió su boca y luego la cerró, dejando como un recordatorio de su molestia una arruga en su frente. -Antón estará demasiado ocupado para venir a

