Capítulo 27. Bruno sostiene a Bethany en sus brazos; no deja de llorar, está tan desconsolada y se siente culpable, siente que es su culpa y el remordimiento la consume. Bruno la deja con Marco y le da un beso en la frente y sale a buscar té. De la clínica llaman a Dante y Bruno lo nota; por ello lo llama por su cuenta para no meterse en problemas. —Lo sé, Bruno, voy en camino, lo has hecho bien, ve adelantando el proceso, estaré ahí en unos minutos. —Como ordene, señor. Bruno vuelve con Brethany, quien abraza a Marco. La habitación donde estaba su madre quedó en total soledad, siendo desinfectada por los enfermeros y el personal de limpieza; sus cosas son entregadas a Bruno, quien se encarga del proceso. Brethany no tiene cabeza para ver más allá del dolor, puesto que, tras sufrir

