Capítulo 32. Bethany está temblorosa, sus nervios le impiden conducir; Diego, quien los observa de lejos, se acerca a ella. —Vamos, cariño, vamos a llevarte a casa. —No, no quiero ir a casa. —Bethany toma su celular y llama a sus hombres. —Cálmate, cariño, no te dejaré sola. —Espera a que mis hombres lleguen, no puedo llevar el coche por mi cuenta, por favor, perdóname si te di la impresión equivocada, pero no me interesa nada ahora, lo quiero solo a él y nada más a él. —Diego entiende la indirecta y no se mueve; la desea ayudar, aunque le incomoda la situación; no puede dejarla en ese estado de nervios. Tardan una hora en llegar los hombres de seguridad, toman el coche y Brethany se niega a ir con ellos, marcándole a Rocío, quien no tarda en responder. —Hola, ¿qué pasa? —dice

