Dominik lamió su labio inferior antes de morderlo y hacer que Alaia abriera su boca, aprovechó enseguida para introducir su húmeda lengua en su cavidad. La respiración de ambos se hizo agitada y trabajosa mientras no paraban de tocarse. Alaia finalmente sintió esas famosas mariposas de las que tanto había escuchado hablar cuando era más joven y casi jadeó con sorpresa. ¿Quién diría que para decidir con quién quería estar solo tenía que hacer desnuda en los brazos de Dominik? No quería que eso fuera un sueño y al despertar él ya no estuviera, así que se aferró a él fuertemente y lo besó con más fuerza. Alaia estaba enloqueciendo con la masculinidad de Nik apretada en su vientre. Atrevida hizo un movimiento con su cuerpo y su pene entonces chocó suavemente con su entrada caliente.

