—Te traje los medicamentos dulzura. Jake llegó a su lado y Alaia ni siquiera le prestó atención. ¿Cómo podía cuando la amargura la tenía presa? Debía hacer algo pronto, de otra manera terminaría por volverse loca entre Jakob y Dominik. —Dulzura. Jakob tomó su brazo ocasionando un respingo involutario y al ver su cara se sintió mucho peor. — ¿Por qué me haces esto Jakob? El aludido frunció el ceño confundido antes de responder. — ¿Quién? ¿Qué te hicieron Alaia? —preguntó ya tensa. Alaia suspiró y lo abrazó sollozando en su pecho mientras él lo envolvía entre sus brazos y acariciaba su cabello castaño. —Tú y Dominik… Jake yo no quiero… —Lo sé —soltó él con voz casi imperceptible. —No, tú no sabes nada —dijo ella tratando de apartarse de su agarre sin embargo él no la

