Ahora que lo miraba bien, su cabello no era tan castaño como lo era el suyo, sino más claro, casi llegando a rubio, aquel tono combinaba tan bien con el color de sus ojos mieles, parecían dos tarros de miel. Su estructura ósea era fina, se podría decir que no tenía los típicos rasgos masculinos, pero eso era lo que le hacía ser extremadamente bonito. Su cabello iba peinado hacia un lado y traía puesta una camisa amarilla de botones que hacían resaltar más sus rasgos. Ese chico era bonito en otro sentido y Chelsy se encontraba tan confundida en ese instante. Y de repente, ambos se encontraban en una especie de batallas de miradas, donde el único que parecía entretenido con todo era él. —Te me haces conocida —habló el castaño claro, Chelsy frunció su ceño y volvió a ver al profesor que ya

