Pasaba sus dedos por los risos rubios de él, alborotando y volviendo a peinar, a veces se daba el lujo de correr su mano hasta su mejilla y acariciar la zona recién rasurada. Pasó uno de sus dedos por su mandíbula, cincelando esa perfecta línea que él poseía. Y de nuevo volvió a la labor de peinar aquellos mechones rulosos. Ella le vio desde arriba y sonrió al notar que él tenía sus ojos cerrados mientras respiraba pesadamente. Luke estaba recostado sobre el regazo de Chelsy, su cabeza de lado sobre el estómago de ella, la castaña estaba levemente acostada en su cama, con su cabeza apoyada en el respaldar mientras miraba alguna película puesta al azar en su computadora en una esquina de su cama, pero ni siquiera le estaba prestando la debida atención porque su mayor ocupación en ese mome

