֎ Edward ֎
– No fue mi novia– aclaré de inmediato – Pero si es la persona que…– Hice un gesto con la mano tratando de evitar el tema.
– La chica que te rompió el corazón– completo María – ¿Y sigues enamorado de ella? – Me rasque la nuca incómodo y respire profundo.
– No me enamoré de ella… fue más… ¿Un capricho? – Intenté explicar – De cualquier modo desperdicie mi tiempo con una persona que no vale la pena – María escuchó en silencio hasta que termine de hablar.
– Sientes mucho rencor hacia ella – concluyó – Sé que nos conocemos hace poco, pero creo que más que un capricho, fue alguien realmente cercana a tu corazón, lo que significa que es alguien con cualidades que hicieron que te enamoraras de ella.
– Preferiría no hablar de eso – Le pedí – Son cosas que quiero olvidar
– No puedes olvidar algo que atesoras, tienes que dejarlo ir y para dejar ir algo, hay que perdonar.
– Es fácil decirlo, no te hicieron sentir como alguien insignificante – María sonrió comprensiva y asintió.
– Es cierto, nunca me han roto el corazón, ni he sufrido de desamor, pero vi como mi papá lo hizo con mi mamá y aprendí por su experiencia, que para soltar hay que dejar ir y solo se puede dejar ir si estás dispuesto a perdonar– suspiré con tristeza, había evitado el tema por todos los medios, pero escuchar la opinión de María me hizo sentir un poco triste, sin embargo, restó amargura a mis sentimientos.
– Es que yo la quiero de verdad – Acepté con voz entrecortada – Creí que ella sentía lo mismo por mí, o que al menos me apreciaba un poco – Me reí para no llorar y sobe mis piernas con las manos sobre mi pantalón – Pero fue muy cruel descubrir que me mintió desde el principio, nunca he sido una persona segura, eso también gracias a ella, la odiaba mucho, pero me dejó ver esa parte vulnerable y eso me permito acercarme a ella... Es una persona muy triste, muy rota, y aun así… cuando alguien la quiere, solo sabe hacer daño.
– Aun así, no todo lo que eso provoco es malo – Hablo Maria apartando la mirada y sonriendo un poco mientras miraba hacia la ventana.
– ¿Querer a Valentina puede traer algo bueno? – Pregunté en voz alta, no esperaba que María respondiera, era una pregunta para mí, pero ella respondió.
– El hecho de que ella te rompiera el corazón me permitió conocerte y creo que eso fue realmente bueno – sentí un calor sofocante apoderarse de mi rostro, retuve la respiración y cuando ella se giro de nuevo en mi dirección, mi corazón palpito de una forma descontrolada, aparte la mirada de inmediato al verla sonreír mientras trataba de ocultar lo mucho que me habían afectado sus palabras.
–Yo… Yo… – alce la mirada hasta Maria con un poco de temor, ella sonrió y volvió a apartar la mirada.
–En realidad tu me… – mi mamá llego de improviso interrumpiendo, acompañada de su esposo. Maria dio un salto y se puso de pie sin mirarme. Saludo a mi mamá rápidamente y a su tío y salió de allí sin decir nada más.
–¿Qué paso? – pregunto Giancarlo con algo de picardía. Baje la mirada, apenado mientras llevaba la mano a mi pecho para sentir mis latidos. Aquello era una locura.
֎ Alan ֎
Subí las escaleras de mi casa, en dirección a mi habitación mientras tarareaba una canción. Casi me da un infarto cuando me giré y en la parte oscura del pasillo vi a Valentina mirándome en silencio con el ceño fruncido.
– Casi me matas del susto Valen – dije acercándome a ella – Creí que habías dicho que jamás volverías a pisar está casa – le recordé con diversión, pero ella ignoró mis palabras y se acercó con los brazos cruzados sobre su pecho
– Calina está hecha un mar de lágrimas en la casa – me informo molesta – ¿Por qué no la dejas en paz?
– ¿Por qué te metes en mi relación con ella? – Le devolví la pregunta, un poco molesto por el tono acusador que había usado al hablarme
– Por qué le estás haciendo daño – Respondió
– ¿Y qué te importa?
– ¿Qué que me importa? ¿Cómo que qué me importa? – Respondió Valentina furiosa – Casi me muero cuando Sebastián me hizo lo mismo, obvio que me importa, nadie debería apsara por eso
– ¿Y entonces porque se lo hiciste a Edward? – Su semblante molesto cambio de imprevisto por uno totalmente contrariado – Tienes rabo de paja Valentina, así que aléjate del fuego
– Es diferente – intento excusarse
– ¿Por qué es diferente? ¿Por qué tu eres mujer y yo un hombre?
– Por qué Calina no te mintió en nada, ella te quiere de verdad Alan. Te quiere en serio, no como esas modelitos con las que te acuestas, ni como Vannia que te abandonó – La señale con advertencia, pero ella no se detuvo – Esa niña, tiene el corazón destrozado por haberse enamorado de un idiota
– Edward también te quería de verdad…
– ¡No estamos hablando de Edward! – golpeó la mesa de la matera furiosa provocando que esta callera y se quebrara y después se pasó las manos por su largo cabello exasperada, tratando de calmarse – Estamos hablando de Calina – agrego en tono más bajo
– Te diré una cosa Valentina – Respondí lo más calmado que pude – No te metas en mi vida, es mi problema lo que yo haga con esa niña
– No estás enamorado de ella
– ¡No! No tengo que estar enamorado, solo pasamos un buen rato y ya, no hay compromiso, nunca le hice promesas, además mañana me caso así que tendré que dejar de verla
– ¿Y cuando te aburras de Marina planeas acostarte con Calina una noche y la otra con Lara, y la siguiente con Amelia, y así cada noche? Porque si no recuerdo mal, cada día amaneces con una mujer diferente en tu cama y un matrimonio no hará mucho la diferencia
– ¡Valentina!
– ¿Que? ¿Vas a negarlo? Yo mejor que nadie conozco tus andanzas y te diré algo sencillo Alan, sino puedes ofrecerle tu corazón, deja que ella pueda sacarte de su vida, sé que siempre vuelves a dónde sabes que te quieren, tomas ese amor y lo pisoteas para sentirte hombre… no has cambiado
– ¡Deja de meterte en mi vida Valentina! – Valentina me tomo de cada costado de mí, cuerpo, me tense al pensar que me golpearía o algo por el estilo, pero solo respiro profundo y me miró con calma.
– Alan, eres mi hermano, y más que nadie se lo testarudo que eres. Jamás entiendes razones y eres muy egoísta – Intenté protestar, pero ella me detuvo – Solo intenta ponerte en su lugar, es difícil para ti porque a ti solo te importa tú mismo. Pero ponte la mano en el corazón y dime ¿Te gustaría volver a pasar por lo que Vannia te causo? – Negué de inmediato y ella se acercó un paso más – Ahora dime ¿Te gustaría causarle ese dolor a alguien?
– No valen, no es mi intención...
– ¿Te gustaría ver a Valeria en esa situación?
– Sabes que no
– Odio nombrarte a Verónica, pero te juro Alan, que cuando veo a Calina. La veo a ella en cada cosa que hace, no sé si la has detallado, pero Vero era así, muy sensible y sentimental, llena de vida, risueña, positiva, curiosa y cariñosa... Sé que no es Verónica, sé que no debo confundir las cosas, sé que te molesta que compare a alguien con ella, se todo eso... Solo ponte en el trabajo de analizarla y saca tus conclusiones. Alan a mí no me hubiera gustado ver a Verónica en esa situación, en la situación en que tienes a Calina – Bajé la mirada, ya no molesto sino con tristeza. Valeria también me había hablado del parecido que ella veía en Calina con Verónica.
– Esta bien Valen – Accedí, le di un abrazo nostálgico. Más que nadie sabía la inmensa falta que Vero nos hacía y si pensaba bien las cosas, la presencia de Calina en esa casa había ayudado mucho a Valentina. Valentina preferiría ignorar a todo el mundo, odiaba conocer gente nueva y era la persona más grosera que conocía, pero se había encariñado con Calina y aunque sabía que quizás no le daría un puesto en su vida como amiga, esa niña le preocupaba.
Valentina demoró un rato, pero me devolvió el abrazó, le di un beso en la frente con cariño y después de un rato me empujó como si acabara de insultarla o algo por el estilo.
– ¿Ahora que te pasa? Me tienen preocupados esos cambios abruptos de humor – Valentina se apartó de mí y me señalo en dirección a mi espalda un poco preocupado, escuché un carraspeo y al girarme entendí porque se había alterado.
– Marina, señor Carlos no sabía que iban a venir – Hablé intentando parecer tranquilo, mi mamá se removió incómoda sin saber que decir al lado de ellos.
– Si después de casarte con mi hija, te encuentro haciendo algo mínimamente parecido a esto, Serás hombre muerto – Respondió el padre de Marina con amenazas – Estás advertido – el hecho de que nadie supiera que Valentina era mi hermana, siempre me complicaba la vida.