MI ESTÚPIDO HERMANASTRO. Capítulo 27. Me detuve y me dejé caer en el césped, me quedé tumbada con la mirada fija al cielo, perdida en un mundo que no era el mío, era una sensación que no podía explicar, me sentía libre. Ahí me quedé unas horas y Álex se quedó sentado a mi lado observándome en total silencio. Ya empezaba a pasarme el efecto, regresaba a la cruda realidad, me levanté de golpe, ya estaba muy oscuro, sentí que me tomaron del brazo. —¿A dónde vas? —me miró ceñudo. —Donde sea — me solté —,quiero ser feliz por una vez en mi maldita vida, es mucho pedir. Una lágrima rodó por mi mejilla. —¿Por qué lo hiciste? —me reclamó—. Este no es el camino. —¿Entonces cuál es? —Solté una carcajada—, solo quiero olvidarme de todo, todos los hombres son una basura. —¿Eso es lo q

