¿COMO NO AMARLO.-?

2783 Words
ARIS.- Me he despertado muy adolorida, me remuevo en la cama con pereza debido al fuerte dolor que siento en todos mis músculos, intento levantarme e inmediatamente el ardor en mi cuerpo se hizo presente. Suelto un quejido lastimero deseando desaparecer de este mundo. - ¡Odio mi vida! - susurre con desdén y con un horrible nudo en la garganta que corroía mi alma- quiero que me trague la tierra, ya no me importa nada... no quiero existir. De pronto vinieron como una avalancha los recuerdos de la horrible golpiza que me propinó mi padre, nunca me había pegado hasta el punto de dejarme inconsciente, pero ayer lo logró... sin duda está era la peor en todos estos meses. - Odio que me duela - me cubrí de pies a cabeza con la cobija como de costumbre, y Sonreí sin ganas.- Recordé todo lo que me había pasado, la forma en como me miraba cuando descargaba su ira sobre mí, y por primera vez en mucho tiempo decidí llorar, desahogarme de todas las últimas veces en las cuales no salía ni una lágrima de mi, lloré todo lo que no había llorado desde que papá me pegó en la tarde, ya no quería sentir ese nudo en mi pecho que no me dejaba respirar.... trate de calmarme a mi misma porque no quería que me diera un ataque de asma, eso sería la cereza del pastel. -Hasta cuando tendré que soportarlo, ya no quiero más - murmuré mientras cubría mi cara con las manos, trataba que los sollozos salieran con parsimonia porque si mi padre me escuchaba no me salvaría de una buena reprimenda mañanera. - Y... ahora ¿como iré al colegio?, está vez no podré ocultarme todos los moretones- Inhale profundamente tratando de calmarme cuando de pronto sentí un aroma particular que no era el mismo que siempre tenía mi cama y mis cobijas, - ¿Dónde rayos estoy? ¿Qué es lo que no me acuerdo? -Rápidamente mi cuerpo se puso en alerta y mi corazón comenzó a bombear como loco, Me percate que no estaba en mi habitación y eso no debía ser bueno- - ¿No fue un sueño? -levanté mi torso rápidamente de la cama, cuando como un rayo se me vinieron el resto de los recuerdos de la noche anterior, bajé la mirada hacia mi cuerpo viendo que estaba cubierto con una camisa blanca de hombre- ¡Esto no puede ser cierto! -inmediatamente su delicioso olor inundó mis fosas nasales, ese olor que tenía tanto tiempo sin percibir. Y comencé a Recordar... "Es ahora o nunca, o se detiene o me atropella, total ya no me importa, me da igual si vivo o no, y ese auto viene a gran velocidad, entonces allí fue donde actúe por impulso y me tire hacia el auto en curso, esperando el golpe; recuerdo el frenazo, recuerdo esas manos cálidas que me tocaron, recuerdo esa voz, su voz". - ¡DIOS MIO!, -mi corazón estaba martillando en mi pecho como loco, esto no podía ser cierto- ¿de tantas personas en el mundo tenía que ser él? el hombre de mis sueños, el hombre más guapo del universo, castaño de cejas hermosas, pestañas rizadas esos ojos color miel tan cautivantes, Ian Reynolds, el mejor amigo de mi hermano fallecido. Siempre fui muy pegada a mi hermano, desde que era muy pequeña siempre estuvo a mi lado, a él le gustaba llevarme a pasear, al colegio, a ballet, al parque de diversiones, cuando iba a algún lugar con sus dos mejores amigos a alguna feria o a lo que fuese, siempre estaba conmigo. El chico de ojos miel estudió toda la vida con mi hermano y eran inseparables, lo recuerdo desde muy pequeña, tendría como 4 años, o bueno lo recuerdo desde esa edad antes de eso no recuerdo nada!, Y sí, se que es como enfermizo pero lo amo desde ese día, desde el día que lo recuerdo por primera vez, tan atento, lindo y amable, su sonrisa era como el aire que me hacía respirar, y esos hoyuelos me hacía suspirar... Él estuvo con mi hermano en cada evento mío del colegio, en ballet, en realidad era en todo momento; en cada triunfo que obtenía él lo celebraba como si fuera algo suyo. -Dios.....¡Como no amarlo! -murmure para mis adentros y me volví a recostar en la cama, esto será complicado.- ______________________________ IAN REYNOLDS.- --------------------------------------------- Después de un día agotador en el Periódico decidí ir a casa, era muy tarde, la verdad me distraje mucho, en realidad siempre lo hacía, era la mejor manera de que pasara el tiempo rápido. Pensé en ir a casa de mi madre, pues tenía tiempo que no la veía, a parte estaba lloviendo mucho, cosa que no me gustaba o bueno no me gustaban los recuerdos que me traía la lluvia, En fin, tampoco era bueno manejar hasta mi apartamento, pues queda más lejos. Sonreí pensando en que mi madre se iba a contentar al verme así fuera muy tarde..! Seguí el camino a la costa, subí la calefacción, cambié la canción que sonaba en la radio y llevé mi manos al entrecejo. - Maldición, en serio estoy muy cansado, debería tomar un descanso.. Mi padre y Alejandro tienen razón. De pronto a lo lejos vi la silueta de una persona caminando debajo de la torrencial lluvia, es una mujer y se abrazaba ella misma, decidí subir la velocidad para acercarme rápido, pues, ¿Qué podía hacer una persona caminando a esta hora por la calle debajo de esta torrencial lluvia? Avancé rápidamente, pero cuando vi que se tiró prácticamente encima de mi auto, me asuste, por fortuna logré frenar a tiempo; me bajé rápido y fui a revisarla de no haberla lastimado. - Pe...pero niña ¿Qué haces? -dije alterado- - Ayuda por favor - Susurró, enviando un escalofrío por todo mi cuerpo. Un escalofrió que solo una persona lo causaba en mi - ¿Aris? Cuando levanto su rostro y la veo era ella, la niña de cabello como el cobre de pecas hermosas...Aris Jonhson la pequeña pulguita, hermana de mi mejor Amigo. Cuando sus ojos se conectaron con los míos se impresionó... - ¿TU? Y luego sólo se desvaneció, logré agarrarla antes de que tocará el suelo. Me apresuré y la subí al auto, subí mas la calefacción, pero cuando intenté colocarle mi saco encima me percate que estaba golpeada, tenía moretones por doquier, mi corazón dolió. - Dios quién pudo hacerte daño, ¿Quién te hizo esto pecosa? -Susurre colocándole el cinturón de seguridad, tome mi teléfono y le marqué a mi madre- - Hola Cariño, ¿pasa algo? es tarde! - Madre, voy en camino, en diez o quince minutos estaré en la casa, por favor quiero que estés pendiente, necesito de tu ayuda. -¿Pero que pasa? -preguntó asustada- - ¡Mamá no preguntes! Haz lo que te pido por favor. -colgué y le eché una mirada Aris, tenía tanto sin verla- Apresurado maneje hasta la casa de mi madre, estacione mi auto y me dispuse a bajar, abrí la puerta del lugar de ella y la saque en mis brazos., Salió mi madre rápidamente - ¿Hijo qué haces acá? ¿Qué paso? -miró a la pecosa que yacía desmayada en mi brazos- ¿y esa niña Ian?... ¡oh, por Dios! es Aris -Reaccionó alarmada- ¿Qué le pasó? ¿Por qué está así masacrada? - ¡No lo se! -mi madre hacia muchas preguntas a las cuales no sabía que responder, yo estaba igual que ella- -Ian, ¡responde por Dios! - Mamá no lo sé!... Dios, ¡no lo sé! sólo la conseguí en medio de la lluvia, ayúdame, abre la puerta de mi habitación por favor. - Subí rápidamente las escaleras- - ¿Quién le hizo esto a esa niña? -dijo mi madre horrorizada cuando la vio- -Hay que cambiarla mamá, se puede resfriar, quien sabe cuánto tiempo llevaba deambulando allá afuera. Aquí está esta camisa, colócale por favor y este shorts. -Sali de la habitación para que mi madre le cambiara la ropa mojada, me preguntaba como rayos había terminado así, que le había pasado... Tenía tanto que no la veía, exactamente desde el funeral de Engels. - ¿Será que llamo a sus padres?.... -Mordí mi labio inferior, estresado- No, mejor esperaré a que despierte. -HIJO -mi madre me sacó de mis pensamientos- debes cambiarte, vas a resfriarte, entra.! -Entré y la ví acostada en mi cama- Por Dios Ian, que le ha pasado a esta muchacha está golpeada con lo que parece un cinturón por las marcas y hay otros moretones que parecen más antiguos, no solo en su cara y en su cuello, es en casi en todo su cuerpo! - Déjala descansar mamá -dije sin dejar de observarla, aun me sentía en shock- -¿Has llamado a sus padres? - No mamá, voy a esperar que despierte. -ella asintió no muy convencida de mis palabras, pero como siempre, respetaba mis decisiones. Bajamos al recibidor y nos sentamos a hablar de trivialidades, tratando de no tocar el tema de Aris, pero de mi cabeza no salía el hecho de conseguirme a esa chica así en ese estado, algo me decía que no debía llamar a sus padres, tenía la plena seguridad de que Edward Jonhson tenía que ver en esto. - Estará allí mi amado hijo? - Eh, sí madre, discúlpame!.... Por cierto, a todas estas! y papá ¿Dónde está? - Se encuentra en uno de sus viajes de negocios.! ¡debe llegar en dos días.! -recordé el comentario sobre el viaje que semanas antes me dijo mi padre y asentí- Seguimos hablando un rato mas; habría pasado como casi dos horas, ya el reloj marcaba las dos y treinta de la madrugada. -Madre voy a subir a mi habitación crees que haya despertado? -dije de pronto, llamando la atención de mi madre- - No lo sé.! deja que vaya yo hijo. -comentó levantándose de su asiento- - No madre déjame a mi.! yo lo manejo. -y sin mas, subí las escaleras, dejando atrás a mi progenitora. Abrí la puerta con sumo cuidado y escuché el sollozo de Aris, apenas se podía escuchar., estaba enrollada entre las sábanas, así que fui con mucho cuidado y me agaché al costado de la cama en donde ella se encontraba, - Hey muñequita, ¿estas allí.? ¿podrías hablar conmigo? - escuché esa voz tan hermosa susurrar; - ¿Qué hago aquí? - Te conseguí en la calle andando sin rumbo... podrías mirarme un momento? -ella respondió entre sollozos- - ¡Ian tengo mucho miedo!. -eso me preocupo de inmediato! -Hey me conoces, no te voy a lastimar, ¿puedes mirarme? -poco a poco fue bajando las sábanas y dejó ver esa carita, visiblemente golpeada y asustada.! -Gracias por esto, por preocuparte por mi -dijo sin mirarme a los ojos, su voz era apenas un susurro- desde que fue el funeral de Engels no supe más de ti. - Yo si te había visto, -le dije sonriendo, tratando de inyectarle confianza en mi, entonces ella levantó su rostro y me miró, el dolor de se podía ver en su mirada, inmediatamente me preguntó; -¿Cuando me has visto? -siempre tan curiosa, pensé para mis adentros, pero necesitaba respuestas, así que fui directamente al grano- - Eso ya no importa ahora hermosa, quiero saber qué te pasó, ¿Por qué estás en ese estado?. -tomó una bocanada de aire- Mi madre cambio tu ropa y me dijo que en todo tu cuerpo tienes marcas de cinturón y golpes. ¿puedes decirme? - No quiero hablar de eso... te..tengo que irme. -intento salir de la cama- - No señorita, usted no se irá, son las dos de la madrugada, a menos que quieras que llame al señor Jonhson para que venga por ti! -inmediatamente su cara palideció, y dije para mí mismo "BINGO" . Sabía que por allí venía el asunto.- - No... no por favor, ¡n..no lo llames! -Aris Jonhson debes decirme que ha pasado, recuerda que eres menor de edad, por lo que veo te escapaste y seguramente cuando tus padres se den cuenta que no estás en casa comenzarán a buscarte. - No lo creo -musitó- - A ver, muñequita dime, por favor. -Respiró profundamente y entre sollozos me lo confesó- - Mi padre me golpea cada vez que recuerda lo que paso con Engels, para él la muerte de mi hermano fue mi culpa, cada vez que quiere me golpea y me insulta, unos días más fuertes que otros! hoy creo que quería acabar conmigo. Mi hermana Aria me odia igual que mi padre, me hace la vida imposible y mi madre no sale casi nunca de su burbuja, de su depresión, desde que mi hermano nos dejo mi vida se convirtió en un infierno. -soltó como vomito verbal- Escuché con asombro cada cosa que me decía. Podía ver como lágrimas caían en sus mejillas, por Dios, sabia que si Engels estuviera vivo ella no estuviera así, en este estado. , Como podían culparla de algo que fue un accidente. Lo peor es que ella siente esa culpa arraigada en su mente y en su corazón. Mi corazón se oprimía cada vez que escuchaba decir todo lo que estaba pasando en su vida con tan corta edad, no entendía como un padre podía ser tan miserable, yo nací en un matrimonio con mucho amor y así me criaron, hasta aún, ya tenía 26 años y mis padres me hacían sentir como un niño. -Ian... - la escuché- debo marcharme, no quiero que mis papás me encuentren, de verdad agradezco tu hospitalidad pero si regreso a casa moriré pronto, bien sea por los golpes de mi papá o por mi cuenta, ya no aguanto está situación, son dos años sufriendo, yo ya no puedo más. -dijo con voz queda ¿Cómo podía yo dejarla así.? entonces ella habló nuevamente- Ian no quiero causarte problemas, ya conozco a mi papá, él es muy despiadado, no quiero que te pase nada. -le sonreí y le dije- -Aris, mírame, todo va a estar bien. Se lo debo a tu hermano que era como un hermano para mi, solo quiero que trates de dormir un poco. Más tarde resolveremos todo este desastre. No te preocupes por nada. ¿Confías en mí? -pregunté sabiendo la respuesta- -Siempre lo hice- le sonreí, quitándole las lágrimas de sus mejillas- - ¡Entonces descansa pecosa! Estaré aquí contigo. -asintió, y se acostó, la ayude con las cobijas y sonrió con timidez- Estuve con ella hasta que logró dormirse, ya casi amanecía, ¿Dios mío que debía hacer.? esto era tan complejo, ella no quería regresar a su casa pero tampoco podía dejar que se fuera a quien sabe a qué lugar, no quería que sufriera mas, por todos los cielos es una niña, ¿Cómo podía ayudarla?, esa era la pregunta que me rondaba la cabeza. - ¿Qué piensa esa cabeza? -pregunto mi mamá, saliendo de la cocina- hijo mío, ven y toma un poco café o un té caliente para el frío, no has dormido y no vas a dormir, ya te conozco. -Mi mamá era muy persuasiva sabia que en algo estaba pensando- a ver Ian Gael Reynolds podrías decirme en ¿Qué piensas de una vez?. - Mamá su papá le hizo todo eso! -comenté con el pensamiento lejano- - ¿Que? - Sí mamá, fue su padre, eso no es todo, Edward Jonhson la golpea casi todo el tiempo, unos días más graves que otros, descarga su rabia con ella porque la culpa de la muerte de Engels, mamá Aris me dijo que si regresaba a su casa se iba a quitar la vida, lo peor del caso es que no lo dudo, anoche se lanzó hacia mi auto cuando aún estaba en curso.. está jodidamente mal, ella no era así, ¿Cómo pudo cambiar de ser una niña ya feliz a esto?. - Ian no hagas una locura - No voy hacer nada loco mamá. Estoy pensando, necesito solventar esto y para eso tengo que llamar a los padres de Aris, - Crees que sea buena opción? - Pues no lo sé madre, pero a ver qué sale. Algo si te digo; si viene de forma obtusa, allí sí sabrá quién es Ian Reynolds, porque no le voy a permitir que la vuelva a tocar, debo protegerla como Engels lo hizo, -suspire con cansancio- Ahora debo llamar a mi abogado, esto será complicado tenlo por seguro. De eso no tenia la menor duda.
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