ARIS.-
Siento como la luz del sol ilumina todo el espacio, y la brisa primaveral inunda mis fosas nasales... a lo lejos los pájaros se escuchan cantar tan felices anunciando que el cielo está despejado.
Me removi con pesadez en la enorme cama, sin querer abrir los ojos. El cansancio y los dolores musculares haciendo de las suyas en mi pequeño cuerpo...
Abrí un ojo confirmando que había amanecido... el enorme ventanal estaba abierto a sus anchas. Había logrado dormir un poco después de todo.!
De pronto un cosquilleo en mi piel me indicaba que estaba siendo observada, y me sonroje porque sabía que era él, porque obviamente no debía tener un buen aspecto.
- Hola, pequeña pulguita -escuché no muy lejos de mí, esa voz tan sensual, tan varonil, taaaan él, tan... Ian, y mi corazón se aceleró frenéticamente- ¡Buenos días!, ¿pudiste descansar? –preguntó-
- ¡B-Buenos días! –saludé mirando hacia el techo de la habitación- Si, logré dormir un poco, -lo escuché sonreír y me estremecí- ¿Te has quedado acá toda la noche? –traté de omitir lo que él siempre causaba en mi-
- No señorita, vine hace como media hora, busqué algo de ropa y me fui a cambiar a otra habitación. Acabo de regresar para ver si ya habías despertado, -comentó un poco jocoso- ya son las diez de la mañana... -No podía creer que había logrado dormir bastante-
Saqué fuerzas no sé de dónde y me senté en la cama tratando de que no se diera cuenta que me dolía mucho hacer algún movimiento. Cuando dirigí mi mirada hacia él, estaba sentado en su sillón leyendo el periódico, o bueno lo tenía en las manos, porque en realidad me estaba observando detalladamente. Un estremecimiento me recorrió cuando su mirada conectó con la mía; Sus intensos ojos color miel me taladraban, y yo no podía dejar de ver lo hermoso que estaba. Había pasado un poco más de dos años sin verlo, los años le habían favorecido, se veía mucho más guapo, vas varonil, ahora tenía una incipiente barba que lo hacía más…. ¡Dios! es tan lindo, y a decir verdad nunca pensé que volvería a verlo...Pero a la vida le gustaba darnos sorpresas.
Tragué grueso cuando el calor llego a mis mejillas y agache el rostro viendo mis manos. Me avergoncé un poco más cuando recordé los golpes en mi cara, me había preguntado porque me miraba así, pero caí en cuenta que debía estar toda moreteada, y me dije a mi misma que el sentía lastima por mí.
- ¿Quieres desayunar? -Me preguntó sin apartar su mirada de mí. No sabía que responderle, o mejor dicho no salía ni una sola palabra de mi boca. La verdad no tenía nada de hambre, así que negué- ¡debes comer algo Aris! No quiero un no por respuesta, voy a pedir que suban algo para que desayunes. –sabía que no podía llevarle la contraria-
- ¡Esta bien! Comeré un poco. -Quise levantarme de la cama, pero como me dolía todo el cuerpo y tenía las piernas entumecidas, el movimiento brusco de la acción me hizo tropezar, Ian se levantó rápidamente de su sillón y me sujetó por la cintura con fuerza. Jadeé al sentir su toque porque, aunque era por encima de la tela, me quemaba su tacto.
- ¿Estas bien? –interrogó con preocupación- ¿te lastimé? –asentí, soltó un poco su agarre- Lo siento muñeca, n-no quise… -lo interrumpí-
- No te preocupes –susurré algo nerviosa- sé que no fue intencional. –con cuidado me llevó nuevamente a la cama, sentándome y recostandome en el espaldar, su cercanía me permitió percibir ese divino olor que él desprendía y que tanto me gustaba que suspiré inconscientemente. Me miró y sonrió mostrándome sus lindos hoyuelos, haciéndome olvidar como respirar.
- Voy a llamar a mamá, espera un momento –sonrió nuevamente y removió mi cabello son sorna- tenia tanto que no veía esa desastrosa melena color cobre. –se volteó y salió de la habitación-
- ¡Oye! –me quejé- no es desastrosa, solo está despeinada –susurré cuando ya él se había ido- ¡Dios! ¿Por qué me hace sentir de la misma manera después de tanto tiempo?
Cerré los ojos y esperé unos minutos hasta que llegó su madre y me trajo algo para desayunar, me sonrió con ternura, algo que siempre hizo cuando venía a esta casa años atrás, me comentó que Ian volvería luego y me dejó sola… me dedique a desayunar y posterior a eso me volví a acostar.
- ¿Ahora qué haré con mi vida? la familia de mi madre está en otro continente. –murmuré- ¡que frustración ser menor de edad! –me levanté con cuidado esta vez de no lastimarme y caminé hacia el balcón- ¡Dios, mío, Tengo mucho miedo!
Dejé que la suave brisa me envolviera. Pasaron minutos, quizás una hora cuando tocaron la puerta suavemente, era él, lo sabía. Asomó su rostro.
- ¿Puedo pasar? – Preguntó y yo bufé-
- Es tu habitación Ian, ¡claro que puedes! –negó y entró-
- No has cambiado mucho, Aris. –se colocó a mi costado, siguiendo el punto de mi mirada- ¿sabes? –lo miré, y volví a observar a los colibríes que volaban cerca del árbol- sé que desde el funeral de Engels no nos volvimos a ver, pero, quiero que sepas que siempre has contado conmigo y contarás. –suspiró, y posó su mano sobre la mía, mi corazón se aceleró, pero lo ignoré. Ambos miramos nuestras manos unidas sin mirarnos a la cara- Hablé con tu padre, viene para acá. –esas palabras me pusieron completamente fría-
- ¿Q-Qué? –pregunté con voz queda, con el miedo bullendo por todo mi cuerpo- ¿porque lo hiciste?
Recordé que me había escapado por la ventana de la habitación de la casa después de la golpiza que me dio mi padre, definitivamente ¡sería chica muerta!, Edward no me lo perdonaría.
Empecé a temblar.
- N-Necesito escapar, m-mi papá me va a terminar de matar, - caminé buscando mi ropa- ¡ahora sí no la voy a contar! –musité con voz temblorosa. Ian inmediatamente me detuvo-
- ¡Espera Aris! no te va a pasar absolutamente nada, Sí, llamé a tus padres para que vengan a recogerte, pero cuando lo hagan se van a encontrar con mis abogados. –respiró profundo al ver mi angustia- muñeca, él no va a volver a ponerte una mano encima, de eso me encargo yo, confía en mí, no dejaré que te lastime, lo prometo. –sus ojos me transmitieron tanta verdad, que me tranquilizó solo un poco- Mira como te ha dejado ese miserable, ¡por Dios!
Estaba muy asustada, y estaba temblando porque sabía que lo que me venía no era nada fácil. Ian no conocía al monstruo que era Edward. Pero como siempre, me tocaba aceptar mi triste destino.
Pasaron treinta minutos después de haberme dicho que ese ogro venia por mí, Ian estaba abajo hablando con su madre y con unas personas, me imaginaba que eran sus abogados. Los nervios iban ascendiendo y asentándose en mi estómago. No encontraba a que Dios orarle para que nada me pasara, necesitaba un milagro. De pronto el sonido del timbre me hizo brincar, supe inmediatamente que era mi padre.
- ¡Que Dios me cuide! – suspire al cielo-
Esto sería un desastre.
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IAN.–
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Luego de cerciorarme de que mi madre le llevara el desayuno a Aris, y después de conversarle a ella que sus padres vendrían, me dirigí al estudio a esperar a mis abogados, mi mejor amigo Alejandro Bennett y un colega de él experto en estos casos de violencia.
Cuando llegaron aquí y conversé mucho con Alejandro referente al tema de Aris, porque a diferencia de mí, él siempre había estado en contacto con la pecosa, pude ver lo asombrado que quedó con todo lo que le dije, su colega el Doctor Edson Sanders nos ayudó mucho y nos asesoró sobre estos casos, era complejo, pero viable. Siempre era mejor poder llegar a un buen acuerdo con los papás de Aris antes que llamar a servicios sociales. Mi mente no dejaba de darle vueltas al asunto, Aris no estaba bien, lo sabía. Pero tenía la convicción de que arreglaría su situación, no permitiría que la llevaran a un hogar de acogida, y mucho menos que su padre volviera a dejarla como lo hizo.
Mientras seguíamos sumergidos en la conversación, escuché el timbre sonar, ya sabía que era Edward Johnson por la forma en como tocaba el timbre de la Entrada. Era totalmente consciente de que no sería fácil, muy aparte de que el hombre no era de mi agrado.
Cuando me dispuse a salir al salón de la casa con los abogados, escuché los gritos de mi madre y me alarmé, ya sabía que iba a ser un día muy complicado.
Respire profundo llamando a mi cordura y lo enfrenté;
- Buenos días, Edward Johnson cómo estás? –pregunte, intentando sonar calmado, cosa que estaba muy lejos de la realidad-
- Ja, ¿todavía lo preguntas, Reynolds? Además, no sé qué tienen de buenos, dime, ¿dónde diablos está mi hija? –gruñó con desprecio-
- Un momento, por favor, baja el tono de tu voz y cálmate, Primero siéntate, tomate un café y conversemos. –sonrió con sarcasmo y miró hacia las escaleras. Sabia que la buscaba a ella-
- Yo no tengo nada que hablar contigo imbécil, -espetó con furia- ¡quiero a mi hija ya!, ahora mismo me llevo a esa desvergonzada. –parecía tener agallas el muy cretino, no me gustaba como hablaba de Aris-
- No te vas a llevar a tu hija de acá hasta que conversemos y lleguemos a un acuerdo con mis abogados; -bufó y se carcajeó a todo pulmón-
- Hay por favor Ian, tú no tienes por qué meterte en esto, es mi hija y me la llevo, punto, se acabó. -no iba a permitir que la lastimara de nuevo-
-Y yo ya te dije que no te la vas a llevar de acá, hasta hablar con los abogados, -suspire dándole una mirada a Alejandro, quien estaba detrás de mí, se veía tan enojado como yo- hablemos como personas adultas Edward, eres el padre del que fue mi mejor amigo, por favor, por la memoria de Engels seamos civilizados. No puedes volver a ponerle una jodida mano encima a Aris.
- Ella es menor de edad, no me interesa lo que pienses tu o tus jodidos abogados, es mi hija, me la llevo porque me da la regalada gana, yo soy su padre, no hay nada que TÚ puedas hacer...
Mi mamá intervino para intentar calmar el ambiente tenso, pero el muy imbécil la insultó, mi paciencia estaba a punto de agotarse.
- ¡A MI MADRE LA RESPETAS, IMBECIL! –Respiré profundo y bajé la voz- Mira Edward -toqué mi entrecejo- sí sigues así no te llevaras a Aris, saldrás solo de aquí, tenlo por seguro. –solté tajante-
- ¿Cómo? –su rostro malicioso se hizo presente- No me digas que es contigo que Aris anda de zorra. –Soltó de pronto con total aberración dejándome estático, Alejandro casi le cae encima, pero le hice señas que se calmara-
- ¿Que dijiste, imbécil? –pregunte amenazante-
- Pregunte que, si Aris era tu zorra, ¡pero por lo que veo… ya puedo afirmarlo!
Al escucharlo decirle así a Aris, a su propia hija, me enfurecí demasiado, a tal punto que me cegué, me fui encima de él y le metí un golpe en su maldita cara.
¡Se acabó mi cordura!
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ARIS.–
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Debía salir de aquí como fuera, mi padre estaba como un monstruo, se escuchaban los gritos hasta la puerta de la habitación, no queria que le fuera a hacer nada a Ian, lo conocía perfectamente bien, sabía de lo que era capaz.
Cuando por fin había decidido bajar y enfrentar a mi padre ví a Mariam, la madre de Ian acercarse a mí.
- Aris, cariño, no bajes hasta que Ian lo ordene, -dijo algo tensionada-
- Me preocupa que mi papá le haga algo a Ian, n-no quiero que lo lastime -mi voz se quebró, Mariam se acercó a mi y tomó mi mano con ternura-
- Tu padre no le hará nada a Ian, no te preocupes, sé que te importa,. Pero Ian lo arreglará, no hay nada que temer. -nada de lo que me dijera podía darme tranquilidad-
Me quedé mirando el pasillo que daba hacia las escaleras escuchando la discusion de Edward con Ian, parecía que se ponía más tenso.
Sentía un nudo en la garganta, pero no queria llorar, estaba tan agotada que quería que cesaran los gritos, que decidí zafarme de Mariam y bajé rápidamente las escaleras. No supe cómo lo hice porque tenía mucho dolor. Cuando mi padre me vió intento venir hacia mí, muy furioso, sin embargo Ian lo agarró por las solapas del saco.
- ¿A dónde crees que vas? - Espetó Ian totalmente cabreado- te dije que no te acercaras a ella. -a mi padre no le importaba nada-
- Eres una mocosa promiscua y z*rra -me insultó- ¿Que?, ¿este es el tipo con el que te revuelcas? -forcejeo y se zafó de Ian- ¡Te irás conmigo! NO ME INTERESA PASAR POR ENCIMA DE TI REYNOLDS.
- P-Papá; Te he dicho mil veces que es mentira, pero tú no quieres creerme, p-por Dios, yo no estoy con nadie., No metas a Ian en esto. -mis lágrimas comenzaron a caer- Para con todo esto, -susurré con miedo en todo el cuerpo- ¡m-me iré contigo papá!. -inmediatamente Ian se negó-
- ¿Estás loca Aris? -me miró incrédulo- no puedes irte con él sin llegar a un acuerdo, te volverá a lastimar.
-¿Tú crees que te voy a creer semejante estupidez, mocosa? -Miró a Ian después a mí- Mira la forma en como te defiende, y como sí fuera poco estás casi desnuda con una camisa que me imagino que es de este sinvergüenza, -Alejandro se acercó a mi al igual que Mariam, e Ian estaba en medio de mi padre y yo- dime algo, ¿no te bastó la golpiza que te di que te viniste a revolcar de nuevo con este tipo.? -Ian volteó a verme-
- ¡No llores muñeca! Sube por favor... Déjame arreglarlo. -cuando Edward vio que el chico de ojos miel se descuidó aprovechó y lo empujó tirandolo al suelo.
Cuando estuvo cerca de mi, me jaloneo y me agarró fuertemente mi cabello haciéndome gritar de dolor.
Todo fue tan rápido que no ví venir cuando Ian se le fue encima a mi papá. Comenzaron a caerse a golpes, yo por mi parte quedé estática en el suelo gimoteando.
Alejandro y el otro hombre se metieron y los separaron, mi padre estaba cabreado como el infierno, me daba terror cuando llegaba a ese punto.
- Maldito infeliz te voy a denunciar por violación. -senti que moría-
- Por f-favor papá, no lo hagas...
- TE VOY A REFUNDIR EN LA CARCEL, REYNOLDS. -se siguieron insultando hasta que no lo soporté más-
- YA BASTA, P-POR FAVOR, BASTA, NO MÁS -grité, y pararon. Me levanté y no permití que nadie me detuviera- ¡G-gracias por todo Ian! -limpie un poco las lágrimas que aún caían- pero debo irme con mi padre. -Él sonrió con malicia pero Ian me vio de una manera que me desconcertó, esa que me decia que confiara en él-
De pronto dijo algo que me dejó atónita, no solo a mi sino a todos los presentes,
- TIENES RAZON EDWARD, ME CANSE DE MENTIR, ¡ELLA ES MI MUJER! -dijo sin titubeos, casi me desmayé cuando lo escuché- Y, no te la llevarás de aquí. No permitiré que le pongas un dedo encima de nuevo. Porque si tú me denuncias por violación, yo te denuncio por maltrato físico y psicológico y mira que hay pruebas. -Se acercó lentamente a mi padre intimidandolo- TÚ no tienes pruebas de que yo he estado íntimamente con ella y si las buscas no las encontraras jamas. -sonrió de lado, con confianza-¿quieres pelear por lo legal? hagamos así entonces.!
- ERES UN IM... -lo interrumpió-
- Míra Jonhson si quieres llegamos a un acuerdo, pero Aris no saldrá de aquí, ¡se quedará a vivir conmigo! y tú no lo podrás impedir.! -me miró por un segundo y siguió hablando- ¿quieres dinero? te daré todo el que quieras, pero, si te resistes tengo dos excelentes abogados que pueden conseguir la tutela para mí. Y tenlo por seguro tú quedarás en la cárcel y sin nada. -Alejandro se acercó y me abrazó diciéndome al oído que todo estaría bien- Sabes que tengo el dinero y el tiempo para hacerte miserable. Quise llegar a un mejor acuerdo contigo pero no me diste opción. -habia dejado a Edward Johnson sin palabras-
- ¿I-Ian que haces? -le pregunté con voz queda-
- A partir de hoy te quedarás a vivir aquí. ¡Eso es lo que estoy haciendo!
¡No podía creer lo que acababa de escuchar..!
¿Dios mío ese hombre estaba loco.?
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