YA NO HAY MARCHA ATRÁS

2108 Words
IAN. - ¿Qué rayos acababa de hacer?, esto no era bueno, decir que una menor de edad era mi mujer, solo significaba una cosa: “cárcel". ¿En qué demonios estaba pensando? ¿Por qué dije eso? El detalle era que ya no podía retractarme, eso sería una sentencia de por vida para Aris, y no quería eso. Así que tuve que seguir con el teatro; - ¿Entonces qué piensas hacer Edward, lo tomas o lo dejas? –miré la palidez de Aris y mi preocupación se incrementó, necesitaba acabar con esto de una jodida vez, Así que continué- ya te dije que Aris no se va de aquí, y ni tú, nadie ya, lo podrá evitar. –la pecosa comenzó a llorar- - P-Por favor, no lo hagas, no hagas esto, no es necesario. Yo me iré con él. –suplicó, esperé que su padre refutara, pero estaba callado, quizás pensando en mi propuesta anterior- - Estás loca si piensas que yo voy a dejar que te vayas con él, ya lo he dicho, -le hablé con seguridad a Aris, quería que entendiera qua ya estaba más que involucrado en su situación- Es más, si tu padre es consiente y pone de su parte podemos llegar a un buen acuerdo. –ella negaba en modo de súplica, pero entonces habló su padre- - ¿Qué me ofreces por la mocosa? –pregunto, y Aris casi se desvaneció, sabía lo que le había provocado las palabras de su propio padre, eso hizo que mi ira y mi rencor hacia el viejo desgraciado creciera más- - Sé que, por alguna estúpida razón no toleras a Aris, es tu hija por Dios, ¿Qué clase de hombre eres tú, Edward? - Eso a ti no te importa Reynolds, ¿quieres a mi hija? –la miró con desdén- la realidad es que poco me importa, lo que me preocupa es mi prestigio, mi apellido. No quiero que se vea manchado por la desvergonzada esa. –chocó sus manos- lo pensé y me conviene lo que ofreces. –que maldito, no le importaba en lo absoluto lo que sus palabras causaban en su hija, pero como ya me sentía agotado de toda esta mie*da accedí a negociar- - Ya no tendrás la carga de ella y puedes beneficiarte si me concedes la tutela de ella.! yo quiero que ella esté bien. –la vi aferrarse a los brazos de Alejandro y sentí una sensación extraña en mi cuerpo, pero lo deseche y continué con Edward- voy a darte un buen incentivo para que la dejes quedarse, y que por ninguna razón la vuelvas a tocar, eso sí, quiero un contrato de por medio para que no haya malos entendidos por ambas partes.! - Me parece perfecto Ian, te concederé la tutela de Aris… -sonrió con malicia- pero, quiero cifras… - Al fin, ¡te decidiste! – le dije con sarcasmo, Asentí a Alejandro y al otro abogado, y miré a mi madre- Mamá, por favor, llévate a Aris de aquí esto se solventará ahora mismo. -me gire para mirarla, sus grandes ojos marrones me suplicaban, sabía lo que me quería decir- todo estará bien a partir de hoy, ¡confía en mí! ¿sí? -asintió y le guiñe un ojo, mi madre entendió e inmediatamente se la llevó a la cocina- Esto era correcto.! Se lo debía a Engels. (……………) Ya calmados, nos fuimos al estudio, Entre el abogado Sanders y Alejandro, le explicaron sobre los pasos a seguir para otorgarme la tutela de Aris, redactaron unos documentos y el viejo cínico se dispuso a firmarlos sin ningún problema, y, ¿Cómo no? Con anterioridad llegamos a un muy buen acuerdo económico, y algunas acciones de por medio, acepté a cambio de otras cosas, necesitaba blindar a Aris como fuera. Pasaron algunas horas en todo el papeleo. Nunca había visto lo ambicioso que podía ser ese hombre, sabía que era un miserable, pero no al punto de que sin importarle, prácticamente me vendió a su hija como si fuera cualquier cosa. Estuvimos aproximadamente una hora tratando de solventar y de llegar a un acuerdo legal. Me quedé sorprendido cuando me dijo que debía casarme con Aris porque no quería que las habladurías de la sociedad pisotearan su apellido. Porque en cuanto todo esto explotara, la reputación de Aris quedaría por el suelo ya que se había fugado con un hombre, cuando aún era menor. Tuve que acceder y entre esas cosas me comprometí a velar por su integridad, por sus estudios y por todo lo que necesitara; También le pedí que no se mencionara la edad de su hija. Sabia y estaba consiente que me había metido en un gran problema y que mi vida iba a dar un giro de ciento ochenta grados, pero ¿Qué podía hacer?, era la hermana del que fue mi mejor amigo y sentía en la obligación ayudarla, porque de lo contrario su vida sería un total infierno si regresaba a su casa con sus padres. Después de lo que fueron largas horas de haber hecho muchas llamadas, Edward Johnson firmó todos y cada uno de los papeles necesarios para la tutela, para poder casarme con la chica y por ultimo también firmó nuestro acuerdo económico. Antes de irse cobró su primer cheque, y con una gran sonrisa salió de mi casa. Alejandro y Sanders tenían que llevar toda la documentación al juzgado para que el juez que nos ayudaría con todo este tema los firmara, Hombre que por cierto había sacado una buena parte de todo esto. Fui al mini bar y me serví un trago, porque lo necesitaba con urgencia. Veía a mi gran amigo un poco irritado., había sido un día muy agotador. Anoche cuando salí de mi oficina no pensé que tantas cosas podrían pasarme, el destino suele ser un poco caprichoso, y la verdad todo esto me tenía muy asustado. Pero sentía que debía hacerlo de ese modo. Me sumergí en mis pensamientos, digiriendo todo esto; por el diez por ciento de mis acciones del periódico, por la gran cantidad de dinero que tuve entregarle a ese infeliz, pero sobre todo por el hecho de que tenía que planear una boda en menos de treinta días. Me encontraba muy abrumado y con un fuerte dolor de cabeza. Decidí levantarme del sillón y me acerqué al escritorio donde se encontraba Alejandro tecleando en su portátil. Logré de pronto ver la molestia de mi amigo, lo conocía, sabía que algo le irritaba, su colega ya se había retirado hace un tiempo. Tomé una bocanada de aire y me dirigí a él; - Hermano, ¿estás bien? ¿Qué te tiene tan irritado? –me miró extraño y suspiré- Sabes que estoy demasiado estresado y ver tu cara estreñida me irrita más. –se rasco la nuca e intentó parecer tranquilo- - Ian, ¿estás seguro de esto? –carraspeó y siguió- sé que Engels fue como un hermano para nosotros, pero no creo que hubiese estado de acuerdo con esto.! sabes cómo era de celoso con la chica y ahora resulta ¿Qué la harás tu esposa.? Me detuve a pensar en el pasado, recordar cómo Engels cuidaba y protegía a su hermana, y volví a mi realidad, no sin antes mirar la cicatriz de mi mano... - ¿Viste el estado en el que se encuentra Aris? Ale, no es la primera vez que Edward le hace eso, según lo que me contó Aris anoche, esta ha sido la peor golpiza que le ha dado ese miserable, todo porque la culpa de la muerte de Engels. - ¡Pero si eso fue un accidente! - bueno Ale él no lo ve de esa manera.... -sentía que Alejandro no me decía lo que realmente le molestaba, pero decidí ignorarlo por el momento, caminé hacia el ventanal y miré hacia afuera- ¡Tengo que hablar con mis padres con respecto a todo esto, no sé qué voy hacer! –me tome todo el líquido ámbar del vaso y fui a servirme otro- - Amigo si crees que no puedes con Aris, ¡yo puedo hacerme cargo.! -me asombro como me lo dijo- - No es necesario, ya estoy en esto, ¡ya me comprometí.! solo has todo el papeleo lo más rápido que puedas. Tengo menos de treinta días para empezar con otra locura: “la boda” - Ian, ¿puedo preguntar una cosa más? –el tono con el que dijo lo último me irritó más- - A ver qué quieres ahora Alejandro? –sabía que no me gustaría lo que me iba a preguntar- - ¿Que rayos le dirás Anhya sobre esto? –bufé exasperado- -Sabes muy bien que Anhya y yo no tenemos nada serio.! le diré las cosas como son, si ella lo acepta está bien, sino, bueno hasta aquí queda todo, sería una lástima porque es excelente en el sexo... - Ósea ¿vas a estar con Aris y con Anhya al mismo tiempo? –preguntó enojado, y lo miré incrédulo - - Alejandro, ¿estás loco imbécil? –le di la espalda, obviamente no quería siquiera pensar en algo como eso- Está claro que esto es un contrato. Yo por nada del mundo voy a tocar a Aris, primero porque es la hermana de nuestro mejor amigo, segundo porque es una niña, y tercero porque no la podría ver de manera s****l, la vimos crecer, no soy un degenerado. –me negaba a pensar en el pasado, lo que había llegado a sentir quedó atrás, había hecho una promesa- - Entonces, ¿hasta cuándo pretendes extender el contrato? - Hasta que sea profesional y pueda valerse por ella misma. obviamente la ayudaré en todo lo que necesite. No la dejare a su suerte jamás. -continuó Alejandro e insistió- - Hermano si quieres yo me hago cargo, sabes bien que puedo cuidar a Aris, yo soy un poco más centrado y no tengo que dejar ningún hábito por ella., sé que sentirá comodidad conmigo. –lo miré intrigado- - ¿Estás muy interesado en ello, no? –se rasco de nuevo la nuca, un poco tenso- - Lo que sucede es que, a diferencia de ti, yo me he encontrado con ella en varias oportunidades después de la muerte de Engels, ahora tiene más confianza conmigo. –bufé con sorna- - No es así, -sonreí- sabes que a pesar de no habernos visto por mucho tiempo podría asegurarte que ella sigue confiando más en mí, que en ti. –negó y comenzó a guardar sus cosas en el maletín- - Si tú lo dices… -dejo la oración inconclusa, entonces aproveché en preguntar lo que me tenía muy intrigado- - ¿Porque no me lo comentaste nunca Alejandro? acaso ¿no somos amigos?, ósea ¿tu sabías todo lo que ella pasaba? –me miro como si me hubieran salido dos cabezas- - Ian ¡por Dios!, ¿crees que si yo hubiese sabido no hubiera actuado? –suspiró un poco enojado- la verdad si me daba cuenta que siempre que la veía estaba retraída y triste, pero siempre me decía que estaba bien. Pensaba que era porque no asimilaba aún la muerte de Engels, siempre traté de estar en contacto con ella, pero era complejo. No tenía teléfono ni re´des socia´les. Siempre me comunicaba con Mía, por medio de ella era que lograba ver a Aris. –me hizo un ademan con las manos- Aparte nunca te comenté nada de que estaba en contacto con Mía y Aris porque siempre andabas en tus asuntos, tus juergas, tus acostones, y tu trabajo, por esa razón no te dije nada.! pensé que no querías saber del tema. Él tenía razón, quise olvidarme de los Johnson, en especial de ella; de Aris. ¡Maldito destino caprichoso! - Esta bien Alejandro, ya las cartas están en la mesa, hay que terminar este juego.... –me tome otro trago- ¿o será mejor decir que comenzará?… tengo la cabeza echa un dilema. Seguí conversando con Alejandro hasta que llegó un punto en donde dejé de escuchar lo que me decía y me sumergí en mis pensamientos. Lo vi terminar de arreglar sus cosas, ya listo para irse al juzgado a encontrarse con Sanders. Estaba muy asustado. Nunca imaginé que me casaría, ahora resulta que en menos de un mes tendré que hacerlo... Y con ella; Debíamos comenzar de una vez. Debía hablar con mis padres, pero sobre todo con Aris... Esto sería un choque para ella. ¡Pero ya no había marcha atrás! ******* __________
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