ARIS.-
Todo ese desastre era mi culpa...
No quería que Ian saliera perjudicado.
Sin embargo;
Después de lo que pareció una eternidad deje de escuchar gritos.
Marian me llevó al jardín, en ese lugar estuvimos deambulando un tiempo. Tampoco era que me atreviera a ir muy lejos, mi vestimenta no me lo permitía, pues aun vestía la camisa y un short de Ian, sin duda cualquier persona podía pensar cosas que no eran, así que solo me limité a caminar por el sendero de rosas. Mi mente no dejaba de reproducir las palabras hirientes de mi padre, palabras que taladraban mi corazón, y luego lo que dijo Ian…
¡Dios Santo!
¡Tenía sentimientos encontrados!
Mientras estaba sumida en mis pensamientos Mariam regaba las rosas de su jardín, sabía que trataba de hacerme conversación porque a lo lejos escuchaba hilos de su voz. Sin embargo, yo estaba completamente desesperada no sabía que iba a pasar, no sabía si mi padre iba a denunciar a Ian por ab*so s****l, y ese detalle me tenía muy preocupada.
- Aris, deja de pensar tanto, se lo que te preocupa, pero Ian sabe lo que hace. –comentó Mariam cuando volteó a mirarme- a mi hijo no le pasará nada malo. Además, ten por seguro que, a partir de hoy, todo será más bonito para ti, cariño –me regaló una sonrisa tan tierna, tan maternal que un anhelo llegó a mi corazón-
- Sólo espero que todo salga bien, porque sinceramente ya me siento agotada. –le comenté acariciando a una hermosa rosa blanca que tenía en frente- tenia tanto tiempo que no venía a este lugar –suspiré dándole una vista a los columpios que estaba a unos metros de donde yo me encontraba-
- Sí, ha pasado tiempo, pero ya eso cambiará. Sabes el cariño que te tenemos todos aquí. Prometo que te sentirás cómoda. –la mire desconcertada, más sin embargo ella me volvió a sonreír- Ya Ian tomó la decisión de que te quedes con nosotros, y creo que tú sabes como es mi hijo cuando toma una determinación., Así que… te cuidaremos mucho. Veras que esto será bueno para ti. Aris, las cosas pasan por algo, todo tiene su razón de ser. –se veía feliz, y eso me gustaba mucho- El que está allá arriba jamás se equivoca.
Mi cuerpo se erizó de pies a cabeza y eso no era nada bueno, para mí no lo era.
Quería pensar que Mariam tenía razón. Pero de cierta manera eso me daba mucho miedo.
El sonido del teléfono de Marian nos interrumpió, se disculpó y atendió la llamada, la mire detenidamente conversar y asentir, hasta que colgó.
- Ian necesita hablar con nosotras, -mi corazón se aceleró, sentía mucha incertidumbre de lo que sería de mí, no quería creer que mi padre fuera capaz de dejarme aquí por dinero-
Estaba hecha un manojo de nervios, cuando entramos al salón de la casa, estaba Ian con Alejandro sentados en el mueble, ya no estaba mi padre. Eso quería decir algo, o que volvería a buscarme o que simplemente me vendió, no sabía lo que en realidad me dolía más, que me haya dejado abandonada o el hecho que regresará a buscarme., tenía mucho miedo.
Cuando llegamos cerca de ellos me dirigí hacia donde estaba Alejandro que me extendió los brazos y yo inmediatamente me sumergí en ellos como si mi vida dependiera de ello. Sentí el peso de la mirada de Ian; pero que podía hacer, no éramos como antes, había pasado dos años sin verlo, en cambio Alejandro siempre buscó la manera de estar en contacto conmigo después que Engels se fuera de este mundo.! por esa razón me sentía más en confianza con él... Ian se corrigió la garganta y yo dirigí mi mirada a él.
- Todo estará bien a partir de ahora, ya no sientas miedo muñeca. -volví mi mirada a Alejandro y me sonrió-
- Ian tiene razón, lo arreglamos, bueno, él lo arregló, legalmente él estará a cargo de ti. -yo abrí mucho mis ojos y me aparte de Ale, crucé mis brazos debajo de mis pechos y me acerque a Ian. Nuestras miradas estaban fijas el uno al otro, sus ojos miel penetraban mi ser, estuvimos así hasta que Maríam habló.
- Ian, ¿Qué ha pasado aquí?; - rompimos el lazo y se volteo a su madre.
- Mamá tienes 27 días para realizar una boda... ¡Eso es lo que pasa! –un escalofrío me recorrió y di un traspié
- Ian qué has hecho? –pregunté con hilo de voz, Ian frotó fuertemente su rostro con sus manos y luego lo llevó hacia su cabello, respiro profundo y contestó-
- Tengo que hacer muchos cambios en mi vida. –me miró- eso comienza con realizar una boda, -toco mi mano con suavidad- a ver Aris, solo explicaré una vez, ¿está bien? -asentí
Y me senté en el mueble porque mis piernas temblaban muchísimo-
- Esta bien Ian, suéltalo de una vez... -él se veía muy consternado, pero aun así decidido, eso era lo que su mirada me transmitía-
- Aris, tu padre me exigió que me casara contigo para poder dejarte tranquila y una fuerte suma de dinero para darme la tutela por completo, yo acepté, -intente hablar pero no me dejó, hizo un ademan con la mano y yo callé- y, antes de que empieces a hablar y a refutar, tú no tienes ningún responsabilidad en esto, ya que la decisión la tomé yo porque así lo quise y ¡así va a ser! -suspiró- Solo tengo treinta días para mostrar el papel donde Consta que estamos legalmente casados y si me preguntas, de eso se va a encargar Alejandro, así que no te preocupes por nada, a partir de hoy vivirás acá en casa, con mi madre y mi padre, por mi parte, yo me mudare también para poder compartir contigo a partir de ahora.
Tan pronto como dejó de hablar yo comencé a llorar; ¿Cómo a mi papá poco le importaba mi vida?,
- I-Ian ¿estás completamente d-demente? cómo voy a c-casarme si soy menor de edad, -gimoteaba- esto está mal, yo, yo no quiero esto. –creía que iba a colapsar, esto era difícil de procesar-
- No tienes nada de que preocuparte Aris, esto es un contrato que hemos firmado él y yo, y tengo que cumplirlo porque sino voy a ir a la cárcel, y yo creo que no quieres eso para mí, ¿cierto? o ¿me equivoco? –negué frenéticamente-
- Oh no, por supuesto que no lo quiero Ian, ¡por Dios! Pero, tampoco quiero casarme soy muy joven para algo así. –intentó calmarme-
- Tranquila solo será un papel firmado, no te preocupes no me voy a aprovechar de ti, -sabía que eso no pasaría, ¿Cómo podía creer que yo pensaría así de él?.- Todo esto es para que estés protegida, acá en esta casa ,mamá y yo te cuidaremos... vas a estudiar, y, luego de haber culminado tu carrera Universitaria inmediatamente se romperá el contrato, siempre y cuando tu así lo desees, pero antes de eso, no puede suceder., eso fue la cláusula que me dio tu papá para tenerte aquí.!
- Pero Ian, yo no creo que… -volvió a interrumpirme-
- Con referente a tu edad, de eso no te preocupes; el firmó un documento donde me permite casarme contigo ya que eres menor, Alejandro se va hoy mismo al juzgado para que sea completamente legal.
- ¿Entonces, nos casaremos? –susurré, mientras sorbía mi nariz-
- Sí, a partir de ahora comenzaremos los trámites para que te cases conmigo, muy pronto, -respiró profundo- obviamente no vamos a decir que eres menor de edad, eso solamente lo sabremos nosotros, delante de los ojos de las demás personas que no te conocen, tendrás diecinueve años, -me apretó las manos reconfortándome- hermosa, de verdad lo siento, pero ya no hay marcha atrás, las cosas tienen que suceder así Aris. Tratemos de que esto funcione para que puedas salir adelante, eso es lo que querría tu hermano… ¡yo quiero un honrar eso! -Miraba a Alejandro esperando que me diera un aliento sobre todo esto, Sin embargo, agacho su rostro
- Esto es lo mejor para ti por lo menos ahora, esto será mejor a cómo estaban tratándote en esa casa; ¡por Dios mírate!, -dijo un poco enojado, sabía que no era solo por cómo me había dejado mi padre, el tema de una boda con Ian lo enojaba- ¿Qué esperabas? ¿Qué dejáramos que te matara tu padre? Pues no Aris, no podríamos permitirlo. A parte tu padre es una persona muy ambiciosa, él tiene intereses en esto, lo siento Aris, pero de alguna manera u otra, esta situación le cayó como anillo al dedo, en realidad no queríamos llegar a esto, pero el mismo lo puso como condición...
- De acuerdo, -limpié mi rostro y respiré profundo- está bien, ¡hagamos esto!. –me puse de pies- A ver, me doy cuenta que los tres están a favor de esta locura, espero que en realidad funcione, Esto de verdad me aterra, pero ya no quiero estar en casa de mis padres, -Ian sonrió, me extendió su mano y yo la tome. Me jaló hacia él y me abrazó tan fuerte que sentía que no podía respirar, se sentía tan cálido solo pude cerrar mis ojos y embriagarme de su delicioso olor, sentía que todo se había paralizado mi alrededor, en sus fornidos brazos siempre me sentía como en una nube de algodón, luego de lo que parecieron unos minutos se escuchó el carraspeo de una garganta lo que me hizo volver a la realidad, levante mi cara y lo mire a los ojos, esos ojos color miel qué me envolvían de una manera que nunca pude explicar, podía ver a través de ellos, sabía que él también estaba asustado por la situación, aun podía leerlo y ese detalle hacia que mi vientre se contrajera de una extraña manera, pero aun así, aun asustado como el infierno, volvió a sonreírme mostrándome esos hermosos hoyuelos, reconfortándome en el camino-
- Señorita Usted necesita ropa, pero por ningún motivo permitiré que toques aquella casa, tampoco puedes estar todos los días con mis camisas puestas, aunque no se te ven mal, -sonreí tímidamente, cuando él me dio su sonrisa más sincera, agaché la cara para que no se diera cuenta de lo sonrojada que me había puesto...
Luego de un rato, después de sentarnos a conversar sobre todo lo sucedido y lo que vendría luego de hoy, Alejandro se disculpó porque debía ir al juzgado para avanzar todo el papeleo.
En todo ese tiempo se habló de lo que se haría para el matrimonio ficticio. Yo me sentía muy abrumada, pero de alguna manera una sensación cálida cubría mi corazón, que no lograba entender, o, mejor dicho, no quería darle un nombre...
Ya había caído la tarde eran aproximadamente las diecisiete horas, Ian miró su reloj, informó que iría al estudio para poder terminar algunos asuntos que no pudo hacer por no ir al periódico hoy.,
- Necesito revisar unos correos que están pendientes, así que ustedes dos, hermosas mujeres vayan al centro comercial. –me miró, y luego a su madre- Mamá, por favor ve a comprar suficiente ropa y todo lo que necesite Aris para que esté cómoda, y aprovechen y vean algunos vestidos de novia. -cuando habló del vestido de novia yo casi caí de bruces, este tema era muy asfixiante para mí., sentía que no iba a poder con todo esto.
Un día fui una chica normal,
Luego, una chica torturada por su padre,
Ahora resultaba que sería una chica casada en menos de un mes,
Muy joven para tantos cambios,
¿En serio iba a poder con esto?
Esperaba que todo resultara bien, por mi bien y el de Ian.
*********
_______________