Capítulo 12

2102 Words
POV: Mia Romano Fernando prosiguió con sus terapias, yo solo lo observaba como me daba mis masajes en mis piernas, en mis brazos para tener fuerza y me pueda sostener. —¿Cómo te sientes? —me pregunta acomodándome en la silla de ruedas nuevamente y tapándome con la frazada —Bien, un poco cansada —no mentía después de esa platica me sentía tranquila pero mis pensamientos eran más fuertes, me sentía cansada mentalmente. —Ahora pasara tu cansancio ¿Qué te parece si te quedas con tu papá aquí abajo? Deja de encerrarte en tu habitación Mía —sonríe —No Fer, quiero mi recamara. Mi padre es un hombre muy ocupado y a de estar trabajando, no quiero molestarlo además ayer no dormí y prefiero acostarme —suspira —Esta bien, te ayudare a subir —observa su reloj —¿Tienes prisa? Desde hace rato observas mucho tu reloj, perdón por quitarte tu tiempo —él sonríe y niega —No me quitas el tiempo, solo observo mis notificaciones de mi amigo Mateo —me enseña su reloj —Muy bonito tu reloj —Alcanzó a leer un mensaje que dice: “tardarás en llegar?” —¿Cómo es una universidad? ¿Tienes muchos amigos? —¿No estudiaste la universidad? —asiento con mi cabeza —amigos, mmmh —se queda pensando —solo tengo dos amigos, mis mejores amigos son Mateo y Andrea somos de la misma universidad, tengo otros amigos como Sofía pero no son muy cercanos —¿Sofia es tu amiga? —me quedo sorprendida porque dice que Sofía es su amiga —Si, estudie la Universidad, es más tengo una carrera, estudié administración de empresas por que mi padre decía que algún día manejare todos los hoteles, las empresas y todo su legado aunque eso jamás sucederá. Pero entonces… ¿Sofía es tu amiga? —Si, ¿Qué pensabas? ¿Mi novia? —asiento y él niega —no para nada, siempre me han relacionado con ella pero jamás, a ella la considero como mi hermana chiquita además es menor que yo apenas tiene 22 años. ¿Tienes amigos? —niego con la cabeza —Yo estudié la universidad en linea así que nunca hice amigos siempre he estado en mi casa después de que se burlaran de mi ya no quise salir —se queda pensando y se coloca al nivel que me encuentro —¿Quieres acompañarme a la universidad? —Me quedo impactada por la invitación que me hizo, acompañarlo pero con la silla —podrías distraerte, no creas que voy a clases al contrario iré a entregar un trabajo y recoger mis nuevos horarios de clase. —Pero, ¿la silla? —También está invitada, anda vamos. Prometo cuidarte —me guiña el ojo y sonrió. Observó que esta guardando sus cosas —No tengo nada que ponerme, mejor en otra ocasión —esta seria mi primera invitación pero tengo miedo que se burlen de mi por mi condición —¿Puedo hacerte una pregunta? —asiento —¿Por qué no tienes mucha ropa? Eres una niña rica y he visto por otras chicas de la Universidad que les encanta a las niñas, la ropa y esas cosas de mujeres además yo te veo vestida —Yo no soy como esas niñas Fer además si tuviera ropa no podría utilizarla como debería y me la robarían —si, lo digo por Emma, ella agarra todo lo nuevo que tengo —no quiero que tus amigos se burlen de mi —bajo mi rostro —¿Te lo robarían? —se arrodilla poniéndote a mi altura nuevamente —mis amigos no son como las personas que juzgan, ellos son muy buenos y no vamos a juzgarte por tu apariencia entonces, ¿vamos? —sonrió —Ok vamos, le tendré que avisar a mi padre. ¿me esperas? —Claro que sí, te llevó a la entrada de tu casa y te espero —comienza a empujar la silla y yo no puedo con la emoción que siento saldré con Fernando —Gina, ¿me podrías acompañar a mi habitación? —mi tía se queda observando mi emoción —acompañare a Fernando a su universidad y quiero ponerme una chamarra —ambos se sorprenden —¿Qué? ¿Cómo irás a la universidad de este empleado? No Mía, te prohíbo que salgas con este muchacho además no son del mismo nivel económico, Raymundo dile algo a la niña —Ayúdala a traer su chamarra, no quiero que llegue tan noche Marina —mi tía comenzó a empujar la silla y me subió al elevador. POV: Fernando Farré —¿La llevarás a tu universidad? Fernando quiero que sepas que tu misión es ser su terapeuta y ayudarla no a que seas su amigos —menciona el padre de Mía —Lo se señor y si la invite no es porque quiera ser su amigo simplemente me gustaría que viera que afuera de su casa hay otro mundo y otras personas que no la juzgaran por estar en una silla de ruedas —me molesta la actitud del padre de Mía pero entiendo que no dejaría que su hija se relacione con una persona como yo, bien claro lo dijo su madre —infórmele a la señorita Mía que mañana vengo a las 8 de la mañana a su terapia —comienzo a caminar hacia la salida y me detiene. —¡Espera!, tienes razón, es miedo que le pase nuevamente algo y venga destrozada. Cuidala por favor —No permitiría que se burlaran de ella, que alguien la tocará además va con personas profesionales, yo la cuidare señor —me extiende la mano y yo la tomo, esperamos que baje Mía, cuando me percato ella está bajando por el elevador y me sorprende lo bonita que se ve y mas con esa sonrisa que adorna su lindo rostro e ilumina su mirada color miel, mi color favorito… POV: Mia Romano —Estoy lista —observó como Fernando se me queda viendo y sonríe —Perfecto, el taxi nos espera —me despido de mi padre, noto su cara, hay una cierta emoción, salimos y veo a lo lejos el taxi aun tengo miedo ¿Cómo diablos me voy a subir? —no te preocupes yo te ayudare a subir y bajar, tranquila Al llegar a donde se encuentra el taxi, Fernando deja su maleta en la parte delantera y abre la puerta, me ayuda a subir, me abrocha el cinturón, dobla la silla de ruedas para subirla a la parte trasera del taxi sube a mi lado y me sonríe. El carro comienza su recorrido notó cómo es el paisaje por fuera, la gente caminar y de repente llegamos a su universidad, baja del coche y se dirige a la parte trasera a bajar mi silla, abre la puerta nuevamente me carga y me coloca en mi silla, comenzamos a caminar y entrar a su universidad, lo primero que observo es que nadie me observa de manera extraña al contrario sonríen y hago lo mismo hasta que veo a lo lejos a su amigo que se encuentra con otra chica bonita. —¡Hey Mateo! —lo saluda chocando las manos y a la chica con un beso en la mejilla —¿Ya dieron los horarios? —pregunta Fernando, el chico se me queda viendo y niega con la cabeza —Les presento a Mía, ellos son mis mejores amigos, ella es Andy —la chica se inclina y me da un beso en la mejilla —Hola Mía, mucho gusto —me sonríe —Que guapa eres, mucho gusto. —El es Mateo, me supongo a él lo recuerdas, —asiento con mi cabeza sin ocultar la sonrisa que traigo en mi rostro —en ocasiones el te atendió en el hospital —el chico hace lo mismo se inclina y me saluda en la mejilla —Hola de nuevo Mia —les regalo una sonrisa. Estoy nerviosa, él no se separa de mí y me observa sentándose en una jardinera a un lado mío para estar a mi altura. La chica hace lo mismo y me observa sonriente. —¿Estudias aquí? —me pregunta la chica un poco tímida. —No, yo me gradué de otra universidad, sólo acompañe a Fernando, él es mi fisioterapeuta y yo su paciente —bajo mi rostro —¡Hey! ¿Por qué te avergüenza? Eso está muy padre, tienes al mejor fisioterapeuta del mundo, a veces medio torpe pero digamos que es el mejor además pronto será el mejor cirujano ortopédico, también medio menso pero finjamos que es el mejor —todos comenzamos a reír —que tomes terapia esta muy cool. Si yo puedo ayudarte en algo solo avisame —me regala una sonrisa —Gracias, ¿Eres fisioterapeuta? —ella niega —No, soy psicóloga pero este par me ha enseñado mucho, se dar primeros auxilios, dar masajes y otras cosas médicas —ambos sonreímos —además mi papi es doctor ¿Quieres acompañarme por un jugo? —comienzo a negar, tengo miedo de separarme de Fernando y lo observó. —Anda acompáñala, ella te cuidara. Yo estaré aquí —Fernando me toma de la mano y me sonrió. —Mía este es un nuevo mundo que debes de conocer, no dudes de ti por favor. —Ok, gracias. —Volteo a ver a la chica —¿quieren algo? —le pregunto a los chicos y ellos niegan —Ahora regresamos guapos —la chica comienza a empujar mi silla hasta llegar a una linda cafetería en donde observo que hay una rampa, me sube y me acomoda en una mesa —¿quieres un jugo, una malteada o un café? —Una malteada estaría bien, por aquí traigo dinero —comienzo a sacar el dinero de una bolsa de mi chaqueta —No, tranquila. Yo pago después tú pagas ¿te parece? —asiento. Ella va por las bebidas y regresa a mi mesa —Listo, llegaron las bebidas. —Muchas gracias —comienzo a tomar la malteada la cual está deliciosa, voltee a los alrededores observando la universidad que está muy bonita. —¿Te gusta la universidad? ¿Quieres dar una vuelta? —niego —No, solo la estaba viendo, perdón —No Mía, no te disculpes. Me doy cuenta que tienes miedo a que te vean, a que seas el centro de atención y créeme que no te pasara nada. En primera yo te cuidare y en segunda eres una chica que vale lo mismo que todos los que estamos aquí. Mejor cuéntame de ti ¿Qué haces?, ¿A qué te dedicas? —Tengo 26 años, me dedico a vivir en esta silla de ruedas, no hago nada y no me dedico a nada, no tengo amigos y me la paso encerrada en mi habitación —veo que abre sus ojos y se sorprende de mi comentario —Oye, —hace un puchero —yo quiero hacer eso —suelta una risa —pero tengo que estudiar y tratar de pasar mi materia de inglés que al paso que voy jamás lo hare —observó que se acuesta en la mesa y nuevamente hace un puchero —soy torpe para esa materia —Tranquila el inglés es muy fácil, se algunos idiomas ya que tengo mucho tiempo para estudiar, si quieres yo te puedo ayudar —abre sus ojos y se levanta de la mesa —¿enserio? Me podrías ayudar —asiento —dame tu número necesito pasar mi examen de inglés sino nunca saldré de la universidad —de forma inmediata me abraza —Ohm —comienzo a rascarme la cabeza —no tengo celular osea que no tengo número pero podrias ir a mi casa y ahi te podría dar clases, como te das cuenta no podría salir ya que se me dificulta —¿Enserio no tienes teléfono? —niego y ella se sorprende —Eres la primera chica de mi edad que no tiene un teléfono, le preguntare a Fernando que me de la dirección de tu casa y ahí estaré. —No tengo con quien hablar o que me hable, así que no tengo ni r************* , ni celular ni nada de nada. —Hola —me extiende su mano —me llamo Andrea Jackson, tengo 29 años y estudió psicología ¿Quieres ser mi amiga? —su comentario me hace reír, tomo su mano. —Hola Andy Jackson, acepto ser tu amiga…
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