Capítulo 13

2150 Words
POV: Fernando Farré —¿Por qué llegaste con tu amor platónico a la Universidad? —me pregunta Mateo observando como Andy se aleja con Mia y yo sonrío como idiota —Porque quiero sacarla de esa depresión. Hoy hable con ella y me di cuenta de que esa chica está sola. Su padre están con ella por culpa de su condición pero si no fuera por eso fuera de las típicas niñas ricas abandonadas por sus padres —Pero —Mateo se queda pensando —su padre siempre está a su lado en el hospital Fernando y se nota que la quiere, bueno solo el papá porque la señora si la he visto cómo le hace cara de desagrado. Amigo entiendo que quieras ayudarla pero te estas involucrando mucho y vas a salir lastimado —No me interesa Mateo, siento la necesidad de estar con ella, la única que me importa es ella, quiero ayudarla. ¿Está mal? Mateo me enamore de ella desde la primera vez que la ví, solo quiero ayudarla y estar a su lado —¿Ella qué dice referente a eso? ¿Qué piensa? —niego de forma inmediata —entonces estás jodido Fer, sabes que ella jamás se fijara en su empleado. Lo único que podría decirte es que te acerques como un amigo y dejes que el tiempo hable —Eso haré amigo, gracias. Anda vamos por los horarios y las alcanzamos, no quiero dejarla mucho tiempo sola. Oye, ¿vamos a comer todos juntos? —sonrío solo de recordarla y Mateo sonríe —Te ves tan patético y jodido sonriendo por tu amor platónico —observó que Mateo se pone serio —detrás de ti viene tu pesadilla —volteo y veo a Sofía. —Mateo, no le digas así. —sonrió saludando con la mano —aún no se porque a ti y Andy os les agrada Sofía —Es tu amiga, porque no nos agradan las actitudes y que es muy posesiva contigo —él se queda callado cuando Sofía está cerca de nosotros —Hola Fer —corre para abrazarme y me besa mi mejilla, ignora a Mateo —Fer voy con el profesor, te veo en la cafetería —Mateo me deja con Sofía, lo matare. Se muy bien que yo le gusto a Sofía pero a mí solo me gusta una persona —Ash —lo mira con desagrado —me choca tu amigo, más tu amiga Andrea, se muy bien que no soy riquilla como ellos pero tu tampoco lo eres y te hablan de maravilla —Cállate Sofía, gracias por recordarme que soy un becado pero la diferencia es que yo no tengo actitudes feas con ellos, les haces caras, les hablas feo o los ignoras —ella levanta los hombros —¿Tienes clases? —trato de cambiar el tema —Si, ¿me acompañas a mi salón? —pregunta acercándose mucho a mi y aunque la alejó ella se acerca —¿Cuándo regresarás al hospital? —No puedo Sofí, vengo a recoger una calificación e iré con Andy y Mateo a comer —veo que sonríe y se agarra su cabello —Entonces vamos a comer puedo faltar a la primera hora además necesito comer algo sino pronto me desmayare —comienza a echarse aire con la mano, la quiero pero es muy dramática —No Sofía, mejor ve a tu clase después te veo ¿te parece? Cómprate algo en la cafetería para que no te desmayes —Ella entrecierra sus ojos y se alejó sin despedirse Después de buscar a Mateo recuerdo que mandé a Sofía con Mía, espero no la vea. Busco a Mateo para que ambos vayamos a la cafetería para encontrarme con la niña de los ojos bonitos y después llevarla a comer una hamburguesa o lo que ella quiera, deseo tener la valentía para decirle lo que siento por ella pero soy miedoso, los prejuicios pueden más que yo. Encuentro a Mateo saliendo del salón de clases. —¿Qué te dijo el maestro? —Mateo asiente y me entrega mi folder —Ya te deshiciste de tu “amiga”. Fer sabes que te aprecio mucho porque desde la infancia somos amigos pero no confio en Sofía, cuídate de ella —Lo se amigo, gracias. Vamos a la cafetería, quiero ver a Mía y llevarla a comer —ambos caminamos a la cafetería cuando nos percatamos que se escuchan bullicios a lo lejos vemos a varios estudiantes gritando y corriendo a una dirección nos acercamos para saber qué está pasando. Veo a Mía que tiene encima una malteada de fresa con sus ojos cristalizados, observó que Andy abofetea a Sofia, Mateo corre por Andy mientras yo corro para verificar que Mía este bien —Mia ¿Qué pasó? —ella me observa con sus ojos a punto de romperse en llanto, le ayudó a limpiar la malteada que trae en la cara —¿Qué pasó Mia? —ella voltea a ver a Andy y niega, la abrazo —Nada, llévame a casa. Nunca debí salir de mi casa. —Limpio las lágrimas que salieron y la abrazo nuevamente. Volteo buscando a Mateo y escucho que Sofia le grita, queriendo acercarse a Mía pero un chico la detiene —Maldita lisiada, vete a encerrar a tu casa. —Andy se suelta de Mateo y le da una bofetada a Sofía —aunque me pegues ella no dejará de ser lo que es, este mundo no es para ella, maldita paralítica. —¡Cállate! —le gritó, me levanto y la enfrento —¿Qué hiciste Sofia? Última vez, entiende, última vez que tocas a Mía. Llévatela de aquí —le indico al chico la cual la arrastran pero aún continúa gritando mi nombre, me volteo a ver a Mía que está rodeada de varias chicas ayudándole a limpiar su blusa y las hago a un lado para abrazarla de nuevo. Escucho su sollozo y me rompe en mil pedazos, no debí dejarla sola. Acaricio su cabeza y ella solo esconde su cara en mi pecho —Llévame a casa Fernando, no me siento bien —veo que su respiración es pausada y se toma su pecho, me preocupa que me diga eso, una impresión de esta podría afectar su estado de salud, levantó su rostro y le doy un beso en su frente —¿Te duele tu pecho? —ella asiente —Ven vamos a limpiarte y para que tomes tu medicamento. Comienzo a empujar la silla mientras Mateo y Andy vienen a nuestro lado, Andy se acerca y toma su mano. Nos paramos frente a un baño y ambas entran, le entrego a mi amiga su medicina y una botella de agua. POV: Mia Romano —Mía, ¿Cómo te encuentras? —escucho a Andy que pregunta sobre mi estado, ella me extiende una pastilla y me la tomo, el leve el dolor pero quiero prevenir. Tengo mucho coraje por lo que acaba de hacer Sofía pero no puedo borrar la imagen de Fernando defendiéndome ante su amiga. —Tranquila Andy, ya estoy mejor. Gracias por defenderme de ella. Me quiero ir a casa, nunca debí salir de ahí —mis lágrimas comienzan a salir recordando cuando iba a la prepa —No Mía, lo mejor que pudiste hacer es salir de esa habitación, lo que dijo esa estúpida no tiene sentido —Andy se pone a mi altura —eres una chica valiente, hermosa y muy privilegiada así que demuéstrale que vales más que ella. —Gracias Andy, es mejor que me retire. Ella tiene razón no debería de estar acá este mundo no es para mi —limpio mi blusa, no quiero que mi padre se de cuenta de lo que acaba de pasar —¿Mundo? O sea eres una persona Mía, una que merece todos el respeto del mundo así que no te voy a permitir que te menos desprecies por una persona como esa —Andy me abraza y me da un beso en la cabeza —Yo estare siempre contigo enfrentando a esa y otras personas que te quieran hacer daño —toma una pulsera que tiene en su mano y me la pone —Desde hoy eres mi mejor amiga. —Gracias Andy —veo la pulsera y está hermosa. Pero también veo que trae una mejilla roja e inflamada —¿te hizo daño con el golpe que te dio? —acaricio su mejilla y ella sonríe. Ella me protegió porque ese golpe iba para mi pero no permitió que Sofía me tocara. —Para nada, estoy bien. —comienza a maquillarse y sonreír —Ella quedó peor —ambas reímos —¿estás lista para ir a comer? —niego —¿Qué pasa? Habíamos quedado en ir a comer además no podrás dejar a tu mejor amiga que vaya a comer sola —Prefiero dejarlo para otra ocasión además —presiono mi vientre y sacó un quejido —¿Qué pasa? —Vuelve a la misma posición que tenía antes —¿Te duele algo? —Es que —me quejo de nuevo —necesito entrar —señalo el baño —pero desde que yo estoy en esta silla nunca he hecho las cosas por sí sola, siempre han estado enfermeras, las chicas del servicio o mi padre quienes me ayudan —siento de nuevo ese calambre tortuoso —Tranquila, ¿te acuerdas de lo que te dije? Eres mi amiga así que yo te ayudo —Andy comienza a empujar la silla hacia el baño para personas discapacitadas y entramos las dos, ella me ayuda y veo que es mucho más fácil, al término salimos hasta riendo. —Lista señorita, ahora tenemos más confianza —Me guiña el ojo y sonrió ante sus comentarios de Andy, es una chica maravillosa —¿estás lista? —Andy, te agradezco por la invitación pero prefiero mejor irme a casa —¿A casa? No señorita, iremos al restaurante que está cerca de la Universidad, venden unas ricas hamburguesas y unas malteadas de chocolate para chuparse los dedos —me rio de sus gestos que hace —no me puedes rechazar porque soy tu amiga y me pondré triste —niego porque me esta chantajeando —¿Conoces el chantaje Andy? —ella asiente y sonríe —Tu ganas, vamos por esas hamburguesas para chuparse los dedos. Ambas salimos del baño y nos percatamos que tenemos dos guardaespaldas en la entrada del baño y ambas nos reímos hacemos que ellos volteen a vernos, de forma inmediata Fer corre a mi lado abrazarme —¿Cómo estás Mía? —noto su cara de preocupación —¿Te duele algo? —Bien, ya estoy tranquila —les regalo una sonrisa —gracias por ayudarme y defenderme. —Me dirijo a ambos y aunque creo que a Mateo no le agrado solo sonríe —Chicos vamos a comer una rica hamburguesa con muchas papas y una malteada de chocolate a la cafetería de enfrente, claro que están invitados porque Fernando paga —el voltea a ver a Andy y le enseña la lengua. Me rio de ellos ya que parecen unos hermanos peleando —Solo pago lo nuestro que Mateo pague la tuya —Mateo ve a Fernando de una manera fulminante y Andy comienza a teñirse de color carmesí, en cambio yo me siento especial porque estas 3 personas que están aquí, procuran que esté bien. Todos nos dirigimos al restaurante que estaba frente a la Universidad. Andy hace el pedido para todos sin preguntarnos, ellos comenzaron hablar sobre un trabajo que tienen que entregar para graduarse, ella sobre el inglés que no podía pasar mientras yo observaba y escuchaba su plática quedando en que podría ayudarlos a todos en diferentes idiomas. Mateo es un chico reservado pero de repente me observa y sonríe —Mañana iremos en la tarde a las maquinitas ¿te unes con nosotros Mía? —me sorprendo de que Mateo me hace la invitación a salir —¿Maquinitas? ¿Yo? —me encanta que me traten como una persona normal pero sus actividades no tienen nada que ver con una persona con silla de ruedas —Si, ¿hay otra Mía? —sonríe al verme —estoy invitando a mi amiga Mía, no digas que no puedes porque claro que puedes hacerlo —él me regala una sonrisa. Me llena el corazón escucharlo que me considera su amiga. —No comiences que no puedes porque claro que si puedes. Además necesitamos a otra persona para hacer equipos, las chicas contra los chicos ¿Qué dices? —menciona Andy —Está bien, gracias por la invitación. —les sonrío —¿Dónde los veo? —Yo iré por ti. Observó a Fernando que sonríe. Realmente conocerlos me hizo muy bien.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD