Capítulo 14

1552 Words
POV: Mia Romano Después de comer en el restaurante acompañamos a Mateo a comprar unas cosas que su familia le pidió y al finalizar todos me llevaron a mi casa, Fernando nuevamente muy atento me llevó hasta la entrada de mi casa —Llegamos a casa señorita, espero que te hayas distraído —Fernando hace el intento de entrar a casa conmigo —vamos para que te acueste y mañana nos vemos —Fernando estaba apunto de entrar pero lo detengo —No Fer, déjalo, quiero entrar solita —Fernando se sorprende y asiente —quiero ver a mi papá un rato y platicar con el —¿Segura? —observamos que mi padre sale de la casa y se acerca —¿Todo bien Mia? ¿Por qué traes manchada esa blusa corazón? —pregunta —Porque tu hija es torpe y se le cayó una malteada pero estoy muy bien ¿entramos papi? —observó que mi padre se le queda viendo a Fernando con ojos de agradecimiento —Hija, ¿seguro que todo está bien? —pregunta de nuevo mi padre y se que tiene miedo —Sí papi, fuimos a la universidad de Fernando sus amigos me invitaron una malteada pero con mi mano lastimada no pude sostenerla bien y se me cayo pero todo muy bien ¿vemos una película? —Si mi niña, ahora te ayudo a subir a tu recamara para que vayas eligiendo la película —cuando era más pequeña mis padres querían compartir tiempo conmigo, ellos entraban a mi habitación y veíamos películas juntos —No papá, me refería ver la película en el living —mis padre se queda sorprendido por mi comentario y mi padre sonríe, él se dio cuenta que salir de mi habitación me hizo bien —Claro corazón —mi padre corrió de forma inmediata a llevarme a unos de los sillones, me ayudó a acomodarme mientras Gina traía las botanas, al llegar comenzamos a ver la película, los dos tuvimos un momento tranquilo y muy pacifico al finalizar la película intento moverme para salir a mi habitación, me sentía cansada —¿Qué pasa Mía? -pregunta mi padre al ver que trato de moverme por si sola, me enderezo con todas las fuerzas que tengo y con ayuda de mis manos comienzo a bajar una por una mis piernas. —Quiero dormir ¿me ayudas? —mi padre me carga para llevarme a mi habitación mientras mi tía se queda viendo y comienza a llamar por su celular, al entrar a mi habitación mi padre de manera automática comienza a cambiarme la ropa para ponerme mi pijama. Después de un tiempo mi tía entró a la habitación, aprovechó para informar sobre la salida de mañana —Por cierto, mañana nuevamente saldré con Fernando y sus amigos. —¡¿Qué?! —pregunta mi tía —Mía, ese tipo es el enfermero, es tu enfermero y no me gustaría que convivieras con ese tipo de chicos, ellos no son de nuestro nivel —suspiro —Al contrario tía, yo soy distinta a ellos pero me aceptaron así como soy, sin necesidad de caminar, me hicieron sentir que era una persona como ellos, como ustedes. Me invitaron a jugar maquinitas pero entiendo como no soy normal no podre. —Niña somos diferentes estatus sociales, yo quisiera que te quedaras en tu habitación salir con ellos no te hace bien además ¿Qué harás? —no me sorprende que mi tía discrimine de esa manera, ella siempre se a rodeado de personas con un nivel económico al igual que mi padre —Claro, ¿por qué no invitas a los hijos de tus socios a jugar carritos chocones? O ya se, ¿los invitó a bailar? Los amigos de Fernando mi “fisioterapeuta” son del mismo nivel económico que el mío ¿puedo salir con ellos? —¿Y ese tipo? —pregunta mi tía —Esos chicos que hacen rodeados de gente como él, se nota en su forma de vestir que no son de nuestro nivel, Raymundo deberías de educar a tu hija, terminara con cualquiera y solo por tu dinero —El, se gano una beca y por eso estudia en esa universidad prestigiosa pero el hecho que no tenga dinero tía, no quiere decir que sea mal chico, gracias a el pude salir de estas cuatro paredes —observo como se quedan pensando, estos son unos de los principales miedo de confesarles que me enamore de mi fisioterapeuta, jamás pasara algo entre nosotros. —Hija, tú tía tiene razón, no puedes estar involucrándose con tu enfermero -mi padre me tomó de las manos —me encanta que llegarás más animada y salieras por fin con personas de tu edad pero sabes que tu eres la única heredera de toda mi fortuna y no quisiera… —Él no sería capaz, padre —No los conoces Mía es por eso que debo de estar al pendiente de ti y tu educación, mi hermana jamás hubiera aceptado que te involucraras con ese tipo de personas —Lo entiendo —trato de acomodarme —me dejan sola por favor. Mañana que venga Fernando y los chicos diganle que no estoy —me cubro con mis cobijas, nuevamente entra el miedo a estar sola, nunca debí salir con ellos. Mis lagrimas amenazaban por salir al sentirme nuevamente impotente por no mover mis piernas y depender de mis padres. —Hija… entiéndenos —Váyanse de mi habitación —mi padre guarda silencio y escucho que sale de mi habitación dejándome nuevamente sola. POV: Fernando Farré —Debo agradecerles a ambos por aceptar a Mia, ella necesitaba esto. Gracias —Fernando, sabes que te quiero como mi propio hermano pero esto va a salir mal —escucho a Mateo que trata de detenerme a mis ideas que tengo de conquistar a Mia —¿Por qué debe de salir mal? —pregunta Andy —Mía es una chica increíble —Andy, no preguntes. Mejor vamos a tu casa porque tu padre nos matará si llegas más tarde. Los tres nos dirigimos a la casa de Andy, ella vive con su padre ya que su madre murió cuando ella nació y es por eso que ama a mi madre como si fuera suya, mientras yo nunca conocí a mi padre, mi mamá me comento que nos abandono cuando yo era muy pequeño —¿En que piensas? —volteo a ver a Mateo que me lleva a mi casa —En mi padre… ¿Cómo será? —¿Para qué quieres saber? El los abandono cuando eras muy pequeño Fernando, esa respuesta solo te la puede dar mi propio padre ya que lo conoció pero no vale la pena que pienses en el —¿Entonces pienso en Mía? Si también me estás diciendo y remarcando que esto no a funcionar, solo quiero ayudarla Mateo —Pero te estás enamorando Fernando y no quiero que termines mal, ella es… —Si Mateo es millonaria, hija única, heredera de las empresas de su papá y yo solo soy un maldito muerto de hambre —abro la puerta y salgo de su carro, prefiero caminar Al llegar a mi casa dejo mis cosas en los sillones y me dirijo a verificar que mi madre este estable, por no tener los recursos no puedo contratar una enfermera, tengo que dejar a mi madre a su suerte para poder hacer mis cosas, me acerco a ella y abre sus ojos claros que tanto me gustan —¿Cómo está la madre más hermosa de la faz de la tierra? —Observó como ella sonríe y trata de acomodarse en su cama de forma inmediata la ayudó —Bien hijo, ¿Cómo te fue en la universidad? —acaricia mi rostro —¿Ya cenaste? —Si mami, fui con los chicos a cenar saliendo de la Universidad y acompañé a Mateo para comprar unas cosas para mis padrinos. ¿Vino la vecina a darte de cenar? —mi madre asiente —Perfecto entonces es hora de dormir señora hermosa —le doy un beso en la frente —Hijo me la paso durmiendo todo el día, quiero saber de mi pequeño, ¿Cómo estás? ¿Cómo te va en el hospital? ¿Cómo vas en la universidad? —me siento a lado de mi madre, suspiro —Me va bien madre, estoy a unos meses de salir de la universidad, aunque el trabajo que nos dejaron me esta costando mucho ya que le dedico todo mi empeño al hospital —le miento a mi madre, ella no sabe que me corrieron y trabajo para Mía —pero estoy feliz madre, muy feliz. —¿Estás feliz? Esos ojos me expresan otra cosa ¿Qué pasa? —ella detectando que mi corazón está roto por no tener un nivel económico estable —Nada mamita —le doy un beso en la frente —solo estoy cansado ¿Vamos a dormir? —ella sonríe y asiente, le ayudó a acomodarse en la cama y cierra sus ojos. Salgo de su habitación cuando veo que ella se encuentra dormida nuevamente me siento en esa mesa para continuar con mi trabajo para por fin graduarme y ser alguien en esta vida.
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