POV: Fernando Farré
—Mateo ¿Cómo está ella? —le pregunto a mi amigo ya que él tiene más acceso que yo además no quiero molestarla en su habitación
—Se siente incómoda solamente pero el doctor dijo que debe descansar para evitar que se abra la herida por su coagulación ¿Su padre no te ha hablado? —niego de forma inmediata —lo vi muy preocupado hablando por teléfono
—¿Crees que piensan mal si entro a verla? Soy su terapeuta
—Creo que eres un doctor muy al pendiente de sus pacientes —comienza a reírse —vamos a esperar a Andy a ver qué nos dice —estaba impaciente esperando a mi amiga esperando me traiga noticias de Mía cuando se abre la puerta del consultorio de Mateo
—¡Andy! ¿Cómo está Mía? —preguntó impaciente, tomándolo de los hombros
—¡Cálmate! ¿Por qué te preocupa tanto Mía? Soy tu mejor amiga y jamás te había visto así de impaciente por una paciente ¿Qué es lo que pasa? —Andy observa a Mateo y me me observa con sus ojos entrecerrados
—Me gusta, me gusta muchísimo y quiero saber de ella, estar con ella, cuidar de ella y no solo como su terapeuta sino su pareja —observo como Andy se tapa la boca por la impresión que tiene ante mi confesión
—Enserio Fernando, ¿te gusta Mía? —yo asiento
—¿Dime cómo está? Maldita sea… —comienzo a dar vueltas por el consultorio.
—¡Tranquilo Fer! —ella se acerca y me abraza —Fer, me agrada muchísimo que te guste Mía porque es una chica super increíble pero pensé que entre Sofía y tú había algo —veo que se rasca su cabeza y yo niego de forma inmediata —¡Qué bueno! Esa tipa no me agrada mucho, referente a su estado es delicado nuevamente esta muy triste, últimamente la he visto triste, sin ganas de nada y el doctor nos dijo que estaba bajando de peso nuevamente, la anemia puede regresar.
—¡Maldita sea! ¿Ya sabrá que se la llevaran a Francia? No se como diablos le hare pero necesito verla, estar con ella y cuidarla ahora con esta operación —observó que Andy y Mateo se observan entre ellos como planeando algo
POV: Mia Romano
Han pasado un dos días que no se nada de Fernando y no me ha venido a visitar desde que le dije a mi padre que le informara que no tendríamos terapia ya que le inventé que estaba cansada aquí solo me demuestra que para él solo soy su paciente y no algo más.
—¿Cómo está la mujer más bonita del planeta? —Veo entrar bien animada a Andy, ella es mi amiga y me duele saber que es mi rival de amores, estoy decidiendo poner distancia para el beneficio de todos.
—Hola Andy, ya me siento mucho mejor, gracias.
—Otra vez estás muy desanimada Mía, enserio necesito que sonrías y que quites esa carita triste ¿Qué pasa? —espera a que le conteste pero guardó silencio —¿necesitas algo?
—No, gracias. Solo me duele un poco la herida pero el doctor me dijo que era normal, en la tarde me darán de alta para irme a descansar a mi casa.
—Eso está genial, le diré a mi papá que me quedaré en tu casa el tiempo que desees para cuidarte y apapacharte —Andy me sonríe, desearía que alguien más estuviera así de pendiente, le regaló una sonrisa. Ambas guardamos silencio y vemos entrar a Fernando a la habitación.
—No es necesario Andy porque yo la cuidare las 24 hrs del día —veo a Fernando que se me queda viendo regalándome una sonrisa —su papá me acaba de confirmar que necesita un enfermero entonces ¿adivinan quién será tu enfermero? —trato de sentarme en la cama porque se que estoy desarreglada —no bonita —corre a mi lado de manera inmediata y me detiene —quédate como estas no debes de hacer esfuerzos.
—Estoy bien —aun sigo impactada —¿me cuidaras las 24 horas?
—Si, las 24 horas los 365 días —me regala una sonrisa que me enamora —Si, viviré un tiempo en tu casa para cuidarte
—¿Enserio te quedaras en mi casa? —Veo que Fernando asiente tomándome de la mano y acariciándome —¿Y tú mamá?
—Ella estará bien, Mateo me apoyará con ella, solo tendré que salir por ratitos en las tardes para ir a verla. Claro, ¿si me lo permites? eres la que manda.
—Claro que sí, lo siento por como me comporte los primeros días pero entiende que para mi es difícil confiar en la gente —estiro las manos para que ambos me la agarren —pero ustedes me han demostrado que son unos verdaderos amigos que se han fijado por lo que soy y no por mi condición aunque a veces me sobreprotegen mucho —él sonríe, con esa sonrisa perfecta y bonita —pero no quiero que me veas como tu jefa sino como tu amiga ¿Te parece?
—¿Amiga? —se queda pensando —Ok, me parece perfecto.
En la tarde me dieron de alta del hospital y me llevaron a casa a descansar, Fernando y mi padre estuvieron atentos a las indicaciones. Al llegar me subió a mi habitación y estuvimos toda la tarde viendo películas, me dio de comer y me cuido como nadie lo había hecho, trataba de que no me sintiera incómoda, me sentía querida. Mi padre solo observaba que me sentía a gusto con él o ellos, a pesar de mi condición, me sentía bien, además, ya no había querido intentar quitarme la vida.
—Mía —mi padre entra a mi habitación observando a Fernando sentado en la silla y yo en la cama, viendo una película, él trataba de no molestar a mi padre —¿Cómo te sientes princesa?
—Bien papá —le regaló una sonrisa —¿Y mi tía? Desde que me dieron de alta no le he visto, no que siempre anda muy al pendiente de mí —veo como Fernando trata de aguantarse la risa
—Tuvo que salir, ya sabes las fundaciones le quitan el tiempo pero al no estar tu mami, ella quiso hacerse cargo —finjo sonreír
—Igual quiere reemplazarla —mi padre niega
—Claro que no mi niña, ella es tu tía y te quiere mucho, solo está preocupada por nosotros. —guardamos silencio hasta que decide hablar de nuevo —Mi niña, estuve postergando el viaje a Francia, hoy me habló tu padrino que hay una emergencia, así que tendré que viajar hoy mismo.
—Ok papá, ¿Cuántos días te irás?
—Dos semanas mi niña, necesito arreglar este asunto en las empresas además preparare todo para darte una sorpresa. Tú tía y Fernando se quedarán a cargo de tus cuidados —asiento y se dirige a Fernando —Cualquier cosa muchacho favor de hablarme al número directo, no la dejes sola.
—Claro que sí señor, estaré al pendiente de la recuperación de Mía.
—Gracias muchacho —le da la mano y camina a mi lado —cuídate mucho mi pequeña, te amo aunque no tengamos una relación bonita sabes que eres mi prioridad, cualquier cosa estaré a tu lado ¿Esta bien?
—Si papito —lo abrazo —cuídate mucho y tráeme algo de Francia porque jamás conoceré
—Espero que pronto conozcas Francia mi pequeña —me regala una sonrisa y se dirige a Fernando —cuídala mucho, sabes que ella es el amor de mi vida.
—Claro que sí señor. Buen viaje —observamos que mi padre sale y nos quedamos en silencio, volteo a ver a Fernando y él observa su reloj y apaga la pantalla —usted señorita es hora de dormir, mañana continuaremos viendo películas pero ahora trata de descansar —checa mi suero, mi pulso y me acomoda para que este a gusto, me arropa y me da un beso en la frente el cual me sorprende pero no digo nada porque me siento la chica más querida por mi terapeuta, cierro mis ojos y una sonrisa se queda en mi rostro.
Al día siguiente me despierto y encuentro a un Fernando concentrado leyendo un libro, se ve tan intelectual y más con esos lentes, trato de no moverme para que no se desconcentre y solo me quedo viendo.
—¿Terminaste de verme? —me sorprendo de que me cacha que lo miraba —¿Cómo amaneciste? —deja el libro y se acerca a mi
—Hola, buenos días. Me siento mejor —estoy feliz que el este aquí las 24 horas cuidándome
—Perfecto porque vamos a bajar a desayunar, hace un rato te quite el suero para que descansaras ¿Estás lista? —niego con mi cabeza
—Mejor tráeme el desayuno a mi cama —le regaló una sonrisa y él niega cuando comienza a quitarme de encima mi edredón
—No señorita, necesita que le dé el sol —me carga con mucho cuidado, camina hasta llevarme al jardín y sentarme en un sillón cerca de una mesita —¿estás cómoda?¿Necesitas algo?
—Estoy bien Fer, gracias. —le regalo una sonrisa
—En un rato viene Andy, estuve mensajeándome con ella, viene a traer su desayuno —comienzo a molestarme que estuvo mandando mensajes con ella
—Está bien, Fernando —dirigí mi vista hacia los árboles
—¿Todo bien? A veces me dices Fer y me agrada más, no me gusta que me digan Fernando, no me gusta mucho ese nombre.
—Es muy lindo tu nombre pero esta bien te llamaré Fer ¿Por que no te gusta tu nombre? —quiero comenzar a saber más de él
—Así se llamaba mi padre, él es Alemán —observó que baja su rostro cuando estoy a punto de preguntarle por su padre observó que entra Andy con Mateo.
Al observar a mi amiga y Mateo, vemos que están tomados de la mano, celebrando que eran novios cuando ella lo comentó observe el rostro de Fer el cual mostraba inquietud me supongo que le dolía que Andy y Mateo fueran pareja, ellos traían el desayuno, comenzamos a desayunar y platicar entre los cuatro se sentía genial tener amigos, llegó el momento de que Andy y Mateo se fueran. Fernando me llevó a la habitación para descansar y se mostró aún más serio.
—Lo siento por lo de Andy, entiendo que te gusta —frunce su ceño —pero hubieras sido más valiente y le hubieras dicho que te gustaba a lo mejor en este momento ustedes serían novios
—¡¿Qué?! ¿Qué tiene que ver Andy y Mateo?
—Lo que hablamos hace tiempo en el restaurante, te gusta una chica con clase social, me supongo que te gusta Andy —observó que comienza a reírse y moviendo su cabeza negando
—¡No! Andy no me gusta para nada, a ella la quiero como una hermana es más, es como mi hermana porque mi madre la adora que a veces la prefiere más a ella que a mi —hace un puchero
—¿Entonces? La chica de la que hablamos ese día, no era Andy —El niega —¿Por qué pusiste una cara triste cuando mencionaron que eran pareja?
—No estoy triste, ni enojado, al contrario estoy muy feliz por ellos. Yo, cambie mi rostro porque me da envidia que mi amigo tenga el valor de acercarse a la chica que le gusta y sea correspondido en cambio yo, jamás seré correspondido —observó como pone su cara triste y me duele que no pueda también confesarle que me gusta porque él está enamorado de alguien más —bueno olvidemos ese tema, es hora de dormir —nuevamente el me acomoda y me besa mi frente porque de Fernando es lo único que tendré.
—Hasta mañana Fer…